¿Por qué Hannibal. El origen del mal se está estrellando en la taquilla de tanto países? Yo tengo mi propia teoría particular, y es que Thomas Harris
¿Por qué Hannibal. El origen del mal se está estrellando en la taquilla de tanto países? Yo tengo mi propia teoría particular, y es que Thomas Harris, el creador de Hannibal Lecter, no ha sido capaz de preservar el misterio. Hannibal era hasta la fecha un personaje fascinante, precisamente porque no teníamos todas las claves capaces de explicar por qué hace lo que hace. Asesino elegante que se comía a sus víctimas, era capaz de establecer una conexión muy especial con la novata agente del FBI Clarice Starling en El silencio de los corderos, y ayudarle a atrapar a un asesino, en lo que para él parecía una especie de juego. Esa mezcla de tipo capaz de cometer atrocidades, y al mismo tiempo individuo culto, refinado y comprensivo del otro, desprendía un aura de misterio que ahora se ha roto de un modo tosco. Por muy elaborada que estuviera la justificación de su comportamiento –no lo está, la verdad sea dicha–, algo se pierde en ese trauma infantil tipo “cuando era pequeñito perdí a mi hermanita, y entonces bla, bla, bla…”, que se me antoja no sólo pedestre, sino una forma de echar a perder la belleza del “no saber”. A base de querer dar explicaciones a todo, a veces no las damos a nada.
