“El secreto está en la salsa”. Ésta era una de las frases memorables de la película Tomates verdes fritos , de enigmático significado. Curiosamente,
“El secreto está en la salsa”. Ésta era una de las frases memorables de la película Tomates verdes fritos, de enigmático significado. Curiosamente, también un dueño de salas de cine describe el éxito de su negocio en términos muy parecidos. “El secreto está en la sal”, le dijo a Edward Jay Epstein, autor del libro que ya mencioné en otro post –y que me está encantando– titulado “The Hollywood Economist”.
¿A qué se refería el susodicho personaje? Pues a que el negocio de sus salas de cines, más que en la pura proyección de la película –o lo que es lo mismo, lo que cobra por entrada–, está en lo que gana con palomitas y refrescos que los espectadores consumen desaforadamente.
Y el avispado empresario comentaba que ya se ocupa él de que no falte la sal en las palomitas, que provoca el efecto ‘refresco’, una gran sed, que se retroalimenta al demandar más consumo de palomitas. Y como el margen en bebidas y snacks es de más del 80%, pues nada, a hacer dinero, que de algo hay que vivir.
