He tenido oportunidad de ver la serie histórica John Adams , triunfadora en los Premios Emmy y en los Globos de Oro. ¿Qué decir? Da gusto verla: hay
He tenido oportunidad de ver la serie histórica John Adams, triunfadora en los Premios Emmy y en los Globos de Oro. ¿Qué decir? Da gusto verla: hay drama, tenemos conflicto, y aprendes un montón de historia. Parece que seamos un personaje más en la primera juventud de los Estados Unidos, y llegamos a conocer a alguien, John Adams, que suena menos que George Washington o Thomas Jefferson, y que jugó un papel decisivo en la época.
No sé si la comparación viene al caso, pero la serie tiene el nivel de la mítica Yo, Claudio y su mirada a la Roma imperial. Una de sus virtudes es que se esfuerza en ofrecer la visión de la época, y no una mirada contemporánea y distorsionadora, tentación no infrecuente en el cine histórico. Pienso a tal respecto en Ridley Scott, que no supo seguir el nivel de su primer incursión en el género –Los duelistas, que curiosamente es la película favorita del cineasta–, y se ha equivocado en su aproximación a las cruzadas y el medievo en El reino de los cielos y Robin Hood, pelis entretenidas si se quiere, pero que transmiten una horrible sensación: no estamos viendo la Edad Media, sino la idea moderna que Scott tiene de ese período de la Historia; y, a mí por lo menos, me interesa mucho más lo primero.
