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Biografía

Ridley Scott

Ridley Scott

82 años

Ridley Scott

Nació el 30 de Noviembre de 1937 en South Shields, County Durham, Reino Unido

Al servicio de la imagen

10 Diciembre 2003

El productor David Puttnam fue quien le ofreció dirigir su primera película: Los duelistas. “Era evidente —dice Puttnam— que tenía un inmenso talento. Mi suerte fue que nadie antes de mí había pensado en él. Esperaba que un primer productor le diera su oportunidad”.

Ridley Scott tenía entonces 40 años y su debut destacó por la bellísima fotografía y un acabado visual deslumbrante. Con Los duelistas, Scott obtuvo el reconocimiento internacional al recibir el premio al mejor director novel en el Festival de Cannes y dejó claro su toma de partido por la imagen.

Ridley Scott nació en Durham (Inglaterra) en 1937. Estudió en el Royal College of Art de Londres y muy pronto fue contratado por la BBC. Pero Scott aspiraba al cine. A los veintiocho años filmó Boy on a Bicycle, un corto de 27 minutos, y después decidió establecerse por su cuenta. Junto a su hermano Tony fundó su propia productora, Ridley Scott Associates, con la que emprendió una carrera fulgurante en el mundo de la publicidad.

Tras Los duelistas le ofrecieron dirigir un relato de terror ambientado en una nave espacial. Alien, el octavo pasajero (1979) fue la película que le consagró en el cine. Scott impartió una lección magistral de creación de atmósferas opresivas, y todo con una ínfima economía de medios, ya que prácticamente la historia entera tenía lugar en la nave Nostromo. Tres años después, Scott dio entrada a una nueva visión del futuro con la mítica Blade Runner. Hoy en día, la trágica historia de los replicantes que huyen de la muerte, es considerada una obra maestra. Y es posible que sea la mejor película que jamás se haya filmado acerca de la muerte, sobre la soledad de su espera y su angustioso recibimiento.

Pero no todo iban a ser laureles. A Ridley también le tocó bailar con la más fea. Ahí están la barroca Legend (1985); La sombra del testigo (1987), correcta pero nada original; Black Rain (1989), donde vuelve a lucir la ambientación; Thelma y Louise (1991), odisea feminista con enorme ritmo, y por la que Scott fue nominado al Oscar; 1492. La conquista del paraíso (1992), un verdadero fiasco; Tormenta blanca (1995), aventura juvenil previsible; y La teniente O'Neil, tópico zafiamente vulgar con aires de telefilm.

Y entonces llegó el nuevo milenio. “Lo más difícil es obtener un guión bueno. Una vez que lo tienes todo es relativamente fácil. Historia, historia, historia”, dice Scott. Y eso fue lo que tuvo en Gladiator (2000), un guión épico de honor y redención que él dotó de un poder visual impresionante. El premio fueron cinco Oscar. Al año siguiente dirigió Hannibal (2001), caracterizada por el tono sórdido y de nuevo por el tratamiento fotográfico. Luego, volvió a impresionar con Black Hawk derribado, recreación casi documental de la intervención militar norteamericana en Somalia en 1993. Scott mostró su pericia en el manejo de la cámara y del ritmo narrativo, y logró su tercera nominación al Oscar. Y en su última película hasta el momento, Los impostores, se atreve con una comedia picaresca sobre las desventuras de un timador agorafóbico (genial Nicolas Cage). Con ella, Scott ha tocado prácticamente todos los géneros, desde el drama y el romance, hasta el cine bélico y de ciencia ficción, pasando por el cine de terror o la comedia. Pero a sus sesenta y cinco años todavía tiene cuerda. Lo veremos en su próximo proyecto, El reino de los cielos.

Filmografía
The Last Duel

2020 | The Last Duel

Raised by Wolves

2020 | Raised by Wolves | Serie TV

Transcurre en un misterioso planeta aparentemente deshabitado en un futuro en el que la Tierra ha sido destruida. Allí dos androides tratan de llevar a cabo la misión que les ha sido encomendada: criar y proteger a un niño. Un objetivo que se complicará con la llegada inesperada de una colonia de humanos enfrentada por sus diferencias religiosas. Los androides no tardarán en descubrir que pretender controlar las creencias de los hombres puede ser una tarea difícil y peligrosa.

Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
Todo el dinero del mundo

2017 | All the Money in the World

Crónica del secuestro de Paul Getty, joven de dieciséis años que fue capturado por la mafia calabresa en julio de 1973. Se exigió un rescate de 17 millones de dólares, cantidad que los secuestradores sabían que era calderilla para el abuelo del muchacho, John Paul Getty, el hombre más rico del mundo. Pero las cosas no sucedieron como se preveía, porque Getty renunció a pagar. Ridley Scott recrea este episodio aportando un sesgo muy realista en la puesta en escena setentera –con una cuidada fotografía de su colaborador habitual Dariusz Wolski– y en la consecución de los hechos, servidos sin ninguna espectacularidad, incluso con escaso gancho. Su procedencia histórica, narrada en el libro de John Pearson, quizá ha supuesto un freno justificable a la creatividad del guionista David Scarpa (La última fortaleza), al menos en cuanto a la concepción de una trama intrincada o a indagaciones detectivescas, que aunque apuntadas en un principio acaban brillando por su ausencia. Porque aquí tenemos sobre todo los hechos desnudos: la angustiosa espera de una madre que no puede recuperar a su hijo y la vida de éste en su reclusión en Calabria. Y entre medias un abuelo multimillonario encastillado en su avaricia. El contexto humano se logra con oficio, gracias a algunos iniciales flash-backs que recogen la vida de los componentes de la familia, sus relaciones y problemas. Revolotea continuamente en Todo el dinero del mundo una clara referencia cinematográfica que lo impregna todo: Ciudadano Kane. John Paul Getty (1892-1976) vendría a ser una suerte de Charles Foster Kane del mundo del petróleo, un hombre ambicioso que al parecer fue capaz de acumular más dinero que nadie en la historia. Recuerda al famoso magnate de la prensa también en su insaciable afán por poseer objetos de arte –“los únicos que siempre dicen la verdad”–, mientras que se va convirtiendo en un hombre solo, sin familia, sin amor. Los efectistas contrapicados que recogen al viejo tambaleándose en su mansión de Guildford mientras grita desesperadamente al vacío pidiendo ayuda muestran con acendrado patetismo al hombre fracasado que lo tiene todo y siente que no tiene absolutamente nada. El film es así una parábola en toda regla sobre el dinero y la codicia. Christopher Plummer encarna con estupenda maestría al todopoderoso multimillonario. Y aunque secundario, su presencia en pantalla es extensa en minutos y potente en intensidad (la película mejora siempre con él), de modo que se puede deducir el enorme esfuerzo extra derivado de la decisión de Ridley Scott de prescindir del trabajo ya rodado por el actor contratado en un principio, Kevin Spacey (los escándalos sexuales tienen la culpa), y volver a filmar todas sus escenas con el veterano actor canadiense. A todas luces fue una buena decisión. El resto del reparto está a la altura de la historia, en especial Michelle Williams, que interpreta con veracidad a la madre, y Romain Duris, un secuestrador que aporta una faceta interesante a la trama. Sorprende, sin embargo, y mucho, la ínfima importancia de Mark Wahlberg en el conjunto. El actor hace un correcto trabajo, pero durante todo el film se espera mucho más de su personaje y finalmente se convierte en alguien totalmente prescindible.

6/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
Exodus: Dioses y reyes

2014 | Exodus: Gods and Kings

Ramsés y Moisés han sido criados como hijos del Faraón de Egipto. Y aunque éste siente un afecto natural mayor por el segundo, por sus mejores cualidades humanas, sólo el primero lo es de verdad. Cuando Ramsés sucede a su padre, el descubrimiento de que Moisés es hijo de hebreos, miembro del pueblo de Israel al que tiene esclavizado, manda a quien fuera como un hermano al exilio. Para Moisés su nueva vida en una sencilla comunidad pastoril será como una revelación, a la que se suma una auténtica teofanía, Dios le habla exponiéndole los planes que tiene para él. La historia de Moisés ha sido adaptada múltiples veces al cine y a la pequeña pantalla, con el caso extraordinario de Cecil B. DeMille, que lo hizo en dos ocasiones, siendo Los diez mandamientos de 1956, con Charlton Heston y Yul Brynner, la más popular. Ahora es Ridley Scott quien revisita el relato bíblico, básicamente fiel a sus fuentes, incluido su sentido sobrenatural y trascendente, aunque se tome también algunas licencias artísticas, como que Dios hable a Moisés con figura de niño. Estructuralmente el guión firmado por Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian está construido alrededor del antagonismo-rivalidad-afecto fraterno de Moisés y Ramsés, un tema con el que Ridley Scott parece haber enganchado especialmente, no en balde él estaba muy unido a su hermano Tony, también director, que se suicidó hace dos años, y a quien dedica el film. Y por otro lado, se encuentra todo el conflicto interior de Moisés, su viaje y peregrinación de autodescubrimiento, acerca de quién es y lo que debe hacer, con la especial intimidad que le une a Dios, cuyas acciones, a veces terribles, no siempre entiende o comparte, aunque se dejará ganar y guiar por la fe –frente a la tentación de confiar en su pericia militar–, para poder hacer luego lo propio con los hebreos, ejerciendo de auténtico líder. Christian Bale hace un magnífico trabajo, y su némesis, interpretado por Joel Edgerton, también entrega una gran actuación. Estos mimbres fuertes pueden afectar al hecho de que otros sean más livianos, pues algunos personajes se encuentran bastante desdibujados, apenas trazados con un par de líneas. Los que mejor logran superar este handicap son tal vez John Turturro, el Faraón padre, y María Valverde, la esposa de Moisés, el resto –Sigourney Weaver, Aaron Paul, Ben Kingsley, Hiam Abbas...–, simplemente, están ahí, con su poderosa presencia. Pero verdaderamente el capítulo en que el film se muestra verdaderamente sobresaliente es el visual, que acrecienta el carácter de epopeya de la cinta, y donde da “sopas con honda” a la reciente Noé. Ridley Scott usa bien el 3D para dar profundidad a las escenas de masas, y los efectos especiales y el diseño de producción nos sumergen de lleno en el antiguo Egipto y en el desierto, las plagas y el paso del mar Rojo son de una increíble espectacularidad, con elementos como las gaviotas en el cielo encapotado que conceden a los planos un aire muy especial. Por concepción y temática, la película de Ridley Scott que más conecta con Exodus: Dioses y reyes, es El reino de los cielos, pero el cineasta británico sale mejor parado de la empresa que nos ocupa, por la fuerza y coherencia de la historia, y por el enorme carisma de Bale, mucho mayor que el de Orlando Bloom.

7/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
Red de mentiras

2008 | Body of Lies

Ridley Scott aborda el espinoso tema del terrorismo islámico y el contraterrorismo, en esta interesante adaptación de una novela de David Ignatius, actual columnista de Washington Post, y veterano periodista, que ha cubierto informaciones sobre Oriente Medio y operaciones de la CIA. El texto ha sido adaptado por William Monahan, oscarizado por su guión de Infiltrados, que también contaba con el actor Leonardo DiCaprio. Esta vez, DiCaprio es otro ‘infiltrado’, Roger Ferris, agente de campo estadounidense que se hace pasar por árabe en diversos países para obtener información sobre radicales que cometen actos violentos. Ferris está a las órdenes del veterano Ed Hoffman (Russell Crowe), que organiza las operaciones desde un entorno tranquilo en Estados Unidos, pero está al tanto de lo que ocurre mediante imágenes captadas por satélite, y la más sofisticada tecnología. Ferris descubre que Al-Saleem, peligroso terrorista emergente que ha organizado una campaña de atentados, tiene un piso franco en Amán, por donde pasan sus sicarios, que podrían llevar a la CIA hasta su jefe. Deciden vigilar el lugar con la ayuda de la inteligencia jordana, puesto que la CIA no tiene suficientes agentes árabes que no llamen la atención allí. Mientras se lleva a cabo la operación, Ferris estrecha lazos con una enfermera jordano-iraní que le atiende de sus heridas. Si bien muchas veces ha partido de un guión mediocre que es incapaz de reconvertir en un buen film, el director de Blade Runner es un valor seguro cuando cuenta con un guión aceptable, que dice cosas. La inventiva visual del británico no tiene parangón, como lo demuestran las aparatosas secuencias de persecuciones con helicópteros y demás momentos clave del film. El nivel interpretativo es muy alto, pues Leonardo Di Caprio sorprende una vez más como intrépido espía capaz de sacrificarlo todo. No desentona Russell Crowe, que ha llegado a engordar más de 20 kilos para el papel, y brilla en las secuencias en que dirige operaciones complicadísimas a través del móvil mientras atiende a sus hijos. La gran revelación del film es el actor británico Mark Strong, que da vida a Hani Salaam, el refinadísimo pero a la vez amenazador jefe de la inteligencia jordana. Negarle la nominación al Oscar al mejor secundario sería un gran error. La trama atrapa al espectador, y quizás el único defecto del film es que a veces parece que se le podría haber sacado más partido. Ofrece una visión crítica de las actuaciones internacionales de la CIA, denuncia actuaciones inmorales y torturas, justificadas para evitar un mal mayor. La absoluta superioridad tecnológica de los estadounidenses a veces no sirve de mucho cuando compite con métodos sencillos pero ingeniosos. En este sentido, llama la atención una secuencia en la que unos terroristas en coche despistan a la vigilancia por satélite. También tiene una gran presencia en la trama el precio que pagan los hombres que se dedican a vigilar a los terroristas, cuyas relaciones familiares acaban siendo un desastre.

7/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Un buen año

2006 | A Good Year

Max Skinner fue un niño encantador, que disfrutaba sobremanera de los veranos en casa del tío Henry –una finca con un viñedo en la Provenza francesa–, aunque ya apuntaba maneras ladinas. Y, cosas de la vida, se convirtió en un ‘tiburón’ de la bolsa londinense, adicto al trabajo y sin escrúpulos morales, con un corazón de piedra. La muerte del tío Henry y la herencia del viñedo provocan un viaje a Francia, que espera será breve, lo que tarde en vender la propiedad y sumar el montante a su cuenta corriente. Pero las cosas se le complican, al tiempo que surge, oh-la-lá, ‘l’amour’, o sea, el amor. Agradable comedia sin demasiadas pretensiones, en que el viaje a un lugar de atmósfera casi mágica y el despertar de los recuerdos, hacen cambiar a un tipo cínico y sin amigos. En la línea de títulos como French Kiss de Lawrence Kasdan, muestra cómo una vida sencilla, aunque carezca de lujos y del vértigo del poder, puede ser mucho más enriquecedora que esa otra por la cual uno acaba dejando jirones importantes de su alma. Un humor suave y un enfoque que exige la complicidad del espectador, están respaldados por el buen hacer de los actores. Russell Crowe cambia acertadamente de registro al protagonizar una comedia romántica, y el niño Freddie Highmore demuestra que todavía le queda frescura actoral, esperemos que por unos cuantos años.

6/10
All the Invisible Children

2005 | All the Invisible Children

Colección de siete notables cortometrajes en torno a la infancia, varios de ellos dirigidos por cineastas de prestigio mundial. Se trata de un proyecto humanitario y artístico promovido por la organización UNICEF, con la idea de que las ganancias económicas sean destinadas a entidades dedicadas a la protección de los niños. No es difícil colegir que todos estos cortometrajes se centran en las experiencias tremendamente duras que han de vivir muchos menores en los diversos países del planeta. Así, las historias están ambientadas en África, los Balcanes, Estados Unidos, China, Brasil e Italia, y todas tienen como protagonistas a niños con edades comprendidas entre los diez y quince años. Algunas de ellas son más intensas y dramáticas que otras, pero todas ofrecen una reflexión honda y ponen en la picota la indefensión de los niños y las injusticias que muchos de ellos tienen que vivir. Entre las historias más duras están “Tanza”, sobre un niño de la guerra en un país africano, dirigido por Mehdi Charef, y “Los niños de Jesús de América”, durísimo corto, al más puro estilo Spike Lee, acerca de la marginación que sufre una niña de Brooklyn, inteligente y alegre, que descubre la terrible enfermedad que ha heredado de sus padres drogadictos. Son pesarosos también los cortometrajes “Ciro”, del italiano Stefano Venaruso, sobre un chaval que malvive robando en Nápoles ante la absoluta despreocupación de sus padres, o el extraño y onírico “Jonathan”, dirigido por Ridley Scott y su hija Jordan Scott, sobre un fotógrafo de guerra que, incapaz de superar su atroz experiencia, se refugia en una idílica y fantasiosa infancia el día en que tiene que volver a realizar su trabajo. Mucho más divertido se muestra Emir Kusturica, cuyo “Blue Gypsy” destaca por su imaginería tragicómica. El director serbio ofrece de nuevo el jolgorio gitanesco tan recogido ya en sus largometrajes, esta vez a través de la dura experiencia del simpático Uros, un chaval internado en un reformatorio. Pero sin duda las mejores historias son las que vienen de Brasil y de China. La directora Kátia Lund –colaboradora de Fernando Meirelles en la magistral Ciudad de Dios– enternece con la preciosa historia de "Bilu y João", dos simpáticos hermanos que luchan por sobrevivir en una favela de Sao Paulo. Su alegría, su bondad y su destreza para descubrir cualquier oportunidad de ganar unas perrillas es sencillamente encantadora y llena de esperanza. Por su parte, en "Song Song y la pequeña Cat" el hongkonés John Woo ofrece una emotiva historia sobre dos niñas chinas muy diferentes, una rica y triste, y otra paupérrima y bondadosa hasta el extremo. Es llamativo cómo Woo, un cineasta célebre por sus películas de acción, logra conmover con su sensible y poética mirada a la infancia.

6/10
El reino de los cielos

2005 | Kingdom Of Heaven

Siglo XII. Jerusalén se encuentra en una época de paz tras la segunda cruzada, pero las relaciones entre cristianos y musulmanes son muy inestables. Tan sólo el esfuerzo del rey cristiano Balduino IV es capaz, a duras penas, de mantener el orden, no sólo entre distintas facciones sino en su propio ejército. Le apoya el leal caballero Tiberias, pero tiene en su contra a los templarios Reynaldo y Guy de Lusignan, ávidos de poder y deseosos de derramar la sangre musulmana de las huestes de Saladino. En medio de este panorama hace acto de presencia Balian de Ibelin, hijo de un caballero de Jerusalén, que busca una nueva vida en la tierra que ha heredado de su padre. Pero su existencia allí va a ser ajetreada, pues se enamorará de la bella Sibylla, hermana del rey, y sobre todo comprobará lo frágil que es la paz y qué complicado es tomar a veces las decisiones adecuadas. Con Gladiator y Black Hawk derribado Ridley Scott demostró con creces que es un director sabio en el rodaje de grandes superproducciones. Aquí vuelve a dar el do de pecho en la concepción grandiosa de los escenarios, en el elegante movimiento de la cámara –sobre todo en las batallas, en las tomas generales– y en la factura visual (también fotográfica) de las imágenes. El guión, sin embargo, puede resultar poco convincente al espectador, sobre todo por su cesión al tópico medieval acerca de los templarios y la Iglesia. En este sentido, Scott ha querido primar el aliento épico del argumento por encima de la exposición de matices históricos y de las motivaciones más hondas de los personajes. Especialmente notable es la larga secuencia bélica del cerco de Jerusalén, rodada con gran virtuosismo, y entre el variado reparto destaca el veterano Jeremy Irons.

5/10
Los impostores

2003 | Matchstick Men

Roy y Frank forman una pareja perfecta de timadores. Tienen una empresa de ventas y gracias a su mucha labia engatusan a los clientes más ingenuos para que compren productos por un precio exagerado, con promesas de premios fantásticos. Lógicamente los regalos nunca llegan. Negocio fácil, dinero fácil. Sin embargo, las vidas de ambos distan de ser perfectas. Roy, el jefe del tinglado, es un tipo materialmente disminuido por una inmensa colección de manías patológicas: siente pánico por los lugares abiertos, es un obseso de la limpieza y el orden y presenta una galería de tics a cual más compulsivo. Un dechado de equilibrio, vamos. Además, tras su divorcio vive una existencia de lo más solitaria y triste, sólo aligerada por la compañía de su socio Frank, un completo caradura que parece disfrutar con los problemas de su amigo. Pero algo va a cambiar la vida de Roy. La aparición de Ángela, una hija que nunca estuvo seguro de tener, le va a dar la oportunidad de salir un poco de sí mismo y a esa reciente paternidad sumará pequeños avances personales gracias a su visita periódica al psiquiatra. Por el contrario, Roy comprueba que su hija ha heredado sus “talentos” y que le encantaría formar parte de su equipo. La comedia, el drama y la intriga suave se solapan a partes iguales en Los impostores, de guión bien hilvanado y convincentes interpretaciones. Nicolas Cage, con clara herencia del Nicholson de Mejor... imposible, aporta un verdadero recital de gestos paranoicos, exteriorización de sus tensiones interiores, de su vida vacía. La encantadora Alison Lohman, por su parte, logra transmitir una frescura capaz no sólo de encandilar a Cage sino también al espectador. Ridley Scott filma con oficio el guión de los hermanos Ted y Nicholas Griffin, que ofrece numerosos puntos de interés. Porque, mientras juegan al ratón y al gato con las entendederas del espectador, son la soledad, el egoísmo, la culpa y la paternidad los temas que se revelan esenciales en la trama.

6/10
Black Hawk derribado

2001 | Black Hawk Down

1993. Somalia es un país deshecho. Los señores de la guerra campan a sus anchas y no hay quien ponga un poquito de orden. Los americanos deciden intervenir. Una operación rápida, que descabece al tirano Mohamed Farrah Aidid de dos de sus lugartenientes. La intención es buena, pero el plan es un desastre. Dos helicópteros Black Hawk caen a tierra, y el rumbo de la operación cambia por completo: ahora de lo que se trata es de rescatar con vida a los soldados americanos atrapados. Los soldados de élite americanos, Ranger y Delta, se aprestan para la difícil papeleta. Durísimo film bélico basado en un libro de Mark Bowden, que sacrifica el retrato detallado de los personajes con la intención de mostrar, sobre todo, cómo las pasa uno en el fragor del combate. Las balas y los misiles silban, nunca hemos escuchado más de cerca las explosiones. Ridley Scott cambia los campos de batalla de Gladiator por unos más modernos pero no menos cruentos. Y en todo momento sabemos qué se cuence, dónde estamos situados en la batalla. Apoya al director inglés el especialista en superproducciones Jerry Bruckheimer, que ya apadrinó otro título bélico, Pearl Harbor. Como fue imposible rodar en Somalia, hubo que buscar otro marco adecuado, y el ideal resultó ser Marruecos.

7/10
Hannibal

2001 | Hannibal

Suspense y drama psicológico. Nueva vuelta de tuerca al estrecho vínculo que une a la agente del FBI Clarice Starling con el psicópata asesino Hannibal Lecter, que se mueve entre la feroz repulsa y la atracción magnética. Los corderos vuelven a chillar. Diez años después de los hechos narrados en El silencio de los corderos, Clarice es una agente al fin experimentada, que luchar por salvar vidas de gente inocente todos los días. En una operación en la que se ve envuelta, el resultado a primera vista es desastroso. Ella ha actuado con sensatez, pero sus jefes la tratan injustamente. Herida moralmente, acepta trabajar en el caso que podría congraciarle son sus superiores. Se trata de la búsqueda de Hannibal el caníbal, huido de la justicia, y sobre el que hay nuevas pistas aportadas por una antigua víctima del doctor: un multimillonario paralítico y de rostro deforme, que pretende una venganza a la altura de su ominoso oponente. Ha habido un consenso casi general en señalar que la novela de Thomas Harris en que se basa el film tenía más de un problema. Los productores Dino y Martha De Laurentiis así lo han entendido al confiar el guión a dos “pesos pesados”: David Mamet y Steven Zaillian. Ambos han tenido la virtud de conservar los mimbres de la historia –al fin y al cabo, su labor era adaptar–, pero realizando una ejemplar labor de poda en muchísimo elemento superfluo, y desechando el cochambroso final. El propuesto es ejemplar: no sólo porque guarda una imprescindible coherencia con la personalidad de los personajes, sino por conservar idéntica situación a la planteada en el libro y conseguir elevar el clímax, casi inesperadamente, a una altura insospechada. ¿Qué decir del reparto? Pues que está muy bien, aunque a Anthony Hopkins y Julianne Moore les faltan más momentos para dar lo mejor de sí mismos. Apenas comparten escena juntos, y el espeluznante juego del “quid pro quo”, que a tan intensos momentos daba pie en El silencio de los corderos, está ausente en el nuevo film; un "leiv motiv" que sustituye al de los corderos que no dejan de chillar, las palomas de vuelo alto y vuelo bajo, trata de cimentar su nueva relación; pero se revela más oscuro y traído por los pelos. Si dirigimos la atención a los nuevos personajes, podemos aplaudir a un sobrio Giancarlo Giannini al que ciega la ambición, a un irreconocible y vengativo Gary Oldman, e incluso al fugaz carterista Enrico Lo Verso.

6/10
Gladiator

2000 | Gladiator

Ave, Ridley, los que van a disfrutar te lo agradecen. Así, con esta licencia descarada, nos permitimos abordar una de las películas que más sensación han causado esta temporada, no sólo por su espectacularidad, sino por haber recuperado con mayúsculas el llamado género de romanos. El “culpable” de esta cinta, Ridley Scott (Blade Runner), ha dirigido con mano firme sus legiones de extras en impresionante batalla, ha recreado con fidelidad el ambiente de toda una época, y ha corroborado que el circo puede ser el mayor espectáculo del mundo, con permiso del cine, claro. Porque cine y del bueno es lo que se ve en esta superproducción que nos sumerge en el inicio de la decadencia de uno de los mayores imperios que ha existido, a través de unos personajes movidos por la ambición, el odio y la venganza. Gladiator nos cuenta la historia del general romano Maximus (Russell Crowe), elegido por el emperador Marco Aurelio (Richard Harris) para sucederle en el trono. En su destino se cruza Cómodo (Joaquin Phoenix), el hijo del emperador, que celoso de esta situación ordena su ejecución, depués de asesinar a su propio padre. El protagonista sobrevive, se convierte en esclavo y, entrenado como gladiador, regresa a Roma. Desde la arena del circo, crece su figura como héroe y ve más cerca la posibilidad de vengarse. Llevar al cine la magnificencia de la época ha costado 16.000 millones de pesetas. Esta inversión se traduce en impresionantes decorados y en el uso de los más avanzados efectos digitales que nos muestran a la antigua Roma tal y como debió ser. Además, el rodaje se realizó en cuatro países (Italia, Inglaterra, Malta y Marruecos), participaron 45.000 extras y se contrataron a actores de muchísimos quilates. Como Scott dijo en su momento, “no todos los días se presenta la ocasión de reconstruir el Imperio Romano”. El cuadro “Pollice verso” (“Pulgares hacia abajo”) del pintor del siglo XIX Jean-Leon Gerome fue el revulsivo para que Ridley Scott aceptara el proyecto. El lienzo representa a un emperador romano haciendo el gesto de extender el pulgar hacia abajo como fatídica señal para que un gladiador ejecute a su derrotado rival. Luego la imaginación del director británico se disparó y la maquinaria de Hollywood se puso en funcionamiento.

8/10
La teniente O'Neil

1997 | G.I. Jane

La atractiva Demi Moore se arriesga en esta película al hacer de tipa dura y cachas. Dirigida por Ridley Scott (Alien, Blade Runner), el film indaga en el poder y el afán de superación de las personas. En una controvertida decisión, el gobierno de los Estados Unidos decide elegir a la teniente Jordan O'Neil (Demi Moore) para ser la primera mujer en formar parte de una unidad de elite del ejercito. Pero para ello tendrá que pasar una serie de durísimas pruebas mentales y físicas. Cuando una unidad queda a merced del enemigo, O'Neil tendrá la oportunidad de salvar la vida de aquél que ha sido responsable de todos sus sufrimientos.  Película de acción, suspense y superación, que aprovecha irregularmente el subgénero de la lucha de géneros en el ejército. Demi Moore (Ghost) hace lo que puede con su cara mona, pero el papel no da para mucho. Resulta soprendente que Ridley Scott sea el responsable de este film, claramente el punto más bajo de toda su filmografía. 

3/10
Tormenta blanca

1996 | White Squall

Jeff Bridges es el capitán Skipper, quien emprende una aventura con ocho muchachos a los que quiere enseñar cómo es la vida en el mar. Basada en hechos reales, Tormenta blanca cuenta la experiencia en alta mar durante ocho meses de estos tripulantes que acaban inmersos en un grave peligro. El film tiene muchas características comunes con la exitosa El Club de los Poetas Muertos, sobre todo en lo que tiene que ver con el paso a la edad adulta, trasladándose la vida en la escuela a las lecciones en el mar. Habrá amistades, rebeliones, secretos que saldrán a la luz y momentos para el heroísmo y la tragedia. Fue uno de los primeros papeles en que destacó Ryan Phillippe (Banderas de nuestros padres). No es lo mejor de Ridley Scott, pero mantiene el interés.

6/10
1492. La conquista del paraíso

1992 | 1492: Conquest Of Paradise

Esplendida Superproducción que narra la expedición y descubrimiento de America por Cristobal Colón, así como los inicios de su conquista y posterior colonización. Ridley Scott está al frente de la dirección de este film en el que destaca el esfuerzo por la reconstrucción y ambientación histórica de la España de los Reyes católicos, así como la dura vida y los peligros a los que se exponían estos descubridores y navegantes. Scott da al film un tono épico que queda resaltado por la espectacular banda sonora de Vangelis. Espléndidos vestuarios y decorados resaltados por un brillante fotografía contribuyen a dar solidez al film. Por último resaltar también un gran reparto,encabezado por Gérard Depardieu que da vida al genial Almirante, al que acompañan Sigourney Weaver como Isabel la Católica, Fernando Rey, Ángela Molina... Resalta la escena en la que Cristobal Colón pisa por primera vez la tierra de las américas, en la que Scott quiere hacer ver un paralelismo con las aventuras de los descubrimientos espaciales (en particular la llegada del hombre a la luna) que han tenido lugar en nuestro siglo.

5/10
Thelma y Louise

1991 | Thelma & Louise

Dos amigas cogen el coche y aceleran hasta que ya no hay vuelta atrás... Thelma y Louise sienten aburrimiento de la vida: una es ama de casa y otra trabaja de camarera; así que un buen día deciden emprender una excursión para airearse un poco. Pero la aparición de un violador cambiará sus planes. El director británico Ridley Scott recuperó su prestigio entre la crítica, tras la decepcionante Legend, con esta "road movie" que explora las frustraciones de dos mujeres que deciden vivir la libertad sin límites. Impecables interpretaciones, ritmo inigualable y Oscar al mejor guión en 1992.

7/10
Black Rain

1989 | Black Rain

Nick Conklin (Michael Douglas) es policía de Nueva York de armas tomar. Junto a su fiel compañero Charlie (Andy García), están a punto de resolver un peliagudo caso, en el que están mezcladas la mafia norteamericana y la japonesa. Consiguen detener a un peligroso y rebelde miembro de los "Yakuza", un despiadado grupo de la mafia japonesa. Cuando le escoltan hasta Japón para devolverlo a las autoridades de su país, pero allí el malvado delincuente consigue escapar, y jura vengarse de Nick y de Charlie. Estos deben trabajar junto a la policía japonesa para volver a poner las cosas en su sitio. Pero en el país del sol naciente, los métodos no son los mismos que en Estados Unidos. Película trepidante del director de Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, dos películas que rompieron con los moldes de sus respectivos géneros. Emoción a raudales y un ritmo vertiginoso, con una atractiva trama que mezcla el honor, la lealtad y la venganza. Douglas y García forman un buen equipo. La oscura ambientación es soberbia.

7/10
La sombra del testigo

1987 | Someone to Watch Over Me

Claire Gregory es una hermosa mujer que además es poseedora de una fortuna. Debido a una circunstancia fortuita, se convierte en la testigo principal de un asesinato. Los asesinos no pueden eliminarla en el momento del crimen, pero se ponen enseguida tras sus pasos. Su propósito es acabar con ella antes de que se celebre el juicio. Mike Keegan (Tom Berenger) es el policía encargado de proteger a la testigo. Mike Keegan es tan efectivo en su profesión como apasionado. Sin remedio, ambos inician una fogosa relación, aunque Keegan está casado. Entretanto, los asesinos acechan.  Un thriller que consigue un elevado grado de tensión. Dirigido con eficacia por Ridley Scott, artífice entre otras de Alien, el octavo pasajero y Blade Runner. Se ve con gusto, y depara varias sorpresas.

6/10
Legend

1985 | Legend

Un jovencito Tom Cruise debe salvar a la princesa de turno, en un mundo fantástico poblado de unicornios, duendes y demás criaturas. Ridley Scott firma esta fantasía visual, que trató de adentrarse en mundos a lo Tolkien.

3/10
Blade Runner

1982 | Blade Runner

Los Angeles, año 2019. Rick Deckard (Harrison Ford) es un blade runner, un cazador de replicantes rebeldes. Los replicantes son robots construidos a semejanza de los humanos, más perfectos que éstos, pero sin sentimientos y, por tanto, sin recuerdos. Sus inventores no contaron con que, en su evolución genética, podrían adquirir los mismos sentimientos que los humanos. De manera que la pregunta que Deckard debe plantearse, a la vez que trata de aniquilarlos, es: ¿se han convertido los replicantes en unos seres más humanos que los propios humanos? Ridley Scott debe su magnífica reputación a esta película y a Alien, el octavo pasajero (1979), otra producción mítica de la ciencia ficción. En esta ocasión mezcla de manera particular y magistral el cine negro con el de ciencia ficción, a partir de una novela de Philip K. Dick. Construye una película muy interesante, creando una atmósfera inigualable y envolvente, que muchas películas posteriores del mismo género han tomado como referencia. Harrison Ford completa un papel sobresaliente, contagiando sus dudas y la identidad que va adquiriendo con los replicantes a los que debe cazar. La atractiva y coherente estética es fascinante. Algunos aspectos de la película, como la ligazón del ser humano a sus recuerdos, han trascendido el mundo del cine, y son estudiados por filósofos y antropólogos. Pero el film ofrece otros muchos puntos de reflexión -globalización, ética de la biotecnología, el enigma de la muerte- casi inagotables. Una obra maestra.

9/10
Alien, el octavo pasajero

1979 | Alien

En el verano de 1979 algo cambió en el cine. Nunca hasta entonces una película de ciencia ficción había sido tan siniestra y terrorífica, nada que ver con la claridad cristalina, aséptica y también inquietante de la película con mayor impacto del género: 2001: una odisea del espacio. La historia de Alien fue concebida por Dan O'Bannon, quien se inspiró en dos antiguas películas, It: The Terror From Beyond Space y Ten Little Indian in Space. El guión llegó a una pequeña productora recién fundada llamada Brandywine. Sin embargo, uno de los productores, el entonces joven director Walter Hill, se dio cuenta de que no podría afrontar el presupuesto y acudió a la Fox para que tomara el mando del proyecto. Hill era la primera opción para dirigir la película, pero otro de los productores propuso el nombre de Ridley Scott. Por aquel entonces, Scott sólo era conocido por sus trabajos publicitarios y por haber realizado la estupenda Los duelistas (1977) a las órdenes del prestigioso productor inglés David Puttnam. Toda la historia de Alien tiene lugar en una nave espacial, el Nostromo, que en un viaje comercial de regreso a la Tierra intercepta una señal de socorro procedente de un planeta cercano. En la exploración uno de los tripulantes es atacado por un extraño parásito que se acopla a su garganta. Cuando se dan cuenta de que en realidad, la señal recibida por la computadora “Madre” no era de socorro, sino de advertencia, la tripulación ya ha dado entrada en la nave a un ser desconocido y letal. El guión original fue modificado para distanciarse más de la película de Stanley Kubrick. Si ahí la computadora Hal lo dominaba todo, aquí se prefirió que la computadora Madre quedara en un segundo plano y para ello se dio entrada a un nuevo personaje, el androide Ash (Ian Holm). Al margen de su clara crítica al desmedido afán cientifista del hombre, el éxito de Alien habría que achacarlo principalmente a tres aspectos. El primero es la elección de un personaje femenino, la teniente Ripley, para encarnar al héroe, cosa que no estaba prevista en el primer borrador. El rictus vigoroso del rostro de Sigourney Weaver dio al personaje el carisma que necesitaba. El segundo aspecto es el ambiente tenebroso que logra crear Scott. La atmósfera de la película es agobiante, claustrofóbica y las tripas del Nostromo (nombre inquietante tomado de una novela de Conrad, al igual que la cápsula Narcissus en la que viaja Ripley) parece una interminable red de galerías, una cueva desconocida en la que cualquier rincón puede esconder una amenaza. Esta puesta en escena llegó a convertirse en seña de identidad de Ridley Scott, el mejor ideador de futuros hostiles e irrespirables (Blade Runner). Y el tercer aspecto y más importante de todos es la criatura misma y su singular presencia en la pantalla. Diseñado por el pintor surrealista H.R. Giger, el Alien es un prodigio de imaginación. Su forma de desarrollarse y su composición ácida son hallazgos descomunales que le dan un dominio total sobre los humanos. Y, sin embargo, lo mejor de la criatura no es ella misma sino el tratamiento que Scott le depara. Nada hay más amenazante que lo desconocido y el espectador, consciente del peligro, nunca puede abarcarlo del todo. Ridley apenas filma al Alien de frente y cuando lo hace sólo es por pocos instantes. El monstruo siempre está escondido a la vuelta de la esquina, entre las sombras, y aparece sin previo aviso. Sólo vemos los desechos humanos que va dejando a su paso y esto da al film su genuino carácter terrorífico.

8/10
Los duelistas

1977 | The Duellists

Dos oficiales del ejército de Napoleón deben resolver una cuestión de honor, pero tanto retrasan la resolución de sus diferencias (las conquistan de Napoléon impiden sacar el tiempo necesario para terminar su duelo de una vez por todas), que D'Hubert y Feraud casi han olvidado la razón que les obliga a batirse en duelo. Adaptación de una modélica novela corta de Joseph Conrad, que supuso el debut en la dirección de Ridley Scott. El director británico enseñó ya sus señas de identidad, con una fotografía primorosa y un exquisito cuidado por el encuadre y la atmósfera de cada escena. Como oficiales enfrentados, Harvey Keitel y Keith Carradine. Atentos a los comentarios en audio de Scott en el DVD: merecen la pena.

7/10

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