En mi post anterior hablaba del lío que hay con los créditos de productores, a nadie amarga adornar su currículum con un pomposo “productor asociado”
En mi post anterior hablaba del lío que hay con los créditos de productores, a nadie amarga adornar su currículum con un pomposo “productor asociado” de tal peli. Igual ocurre con los diplomas de cursos y masters varios, a veces de dudoso valor, pero cuya posesión es maravilloso bálsamo para nuestra inevitable vanidad.
Pero a la “titulitis” a la que aludo en el título, y perdón por la redundancia, no tiene nada que ver con lo anterior, sino que se refiere a la manía que les ha entrado a los estudios de anunciar a bombo y platillo el modo en que van a titular su enésima secuela de una franquicia de éxito. Hace un par de días se nos comunicó que Misión imposible IV tendrá el título de Mission: Impossible Ghost Protocol; nada se ha adelantado de la trama, pero se supone que los periodistas cinematográficos debemos estar supercontentos con este notición, y los fans, también. Lo mismo ocurre con la nueva entrega de la saga Batman, la gran primicia es que se va a llamar The Dark Knight Rises. También en su día se supuso que era toda una “bomba” el hecho de que la cuarta parte de Piratas del Caribe sea Pirates of the Caribbean: on Stranger Tides. No puedo ni imaginarme el revuelo que puede producirse cuando James Cameron anuncie los títulos de Avatar 2 y Avatar 3, supongo que ese día se pueden colapsar los servidores de DeCine21... Bromas aparte, resulta todo un poquitín ridículo, ¿no?
