No parece coincidencia que DeAPlaneta haya decidido estrenar El discurso del rey en vísperas de Navidad, cuando monarcas de todo el mundo, incluido
No parece coincidencia que DeAPlaneta haya decidido estrenar El discurso del rey en vísperas de Navidad, cuando monarcas de todo el mundo, incluido el español, pronuncian su discurso navideño felicitando las fiestas a todos sus súbditos. Así, cuando se habla estos días de “el discurso del rey”, parece que se produce el equívoco, no se sabe si uno se refiere al discurso de Juan Carlos I o a la película protagonizada por un extraordinario Colin Firth.
Aunque claro, también puede dar pie la cosa a comparaciones odiosas, no sé si habrán tomado nota en Zarzuela al respecto. Porque en el film tenemos a un rey Jorge VI, que se esfuerza sobremanera en superar su tartamudez, y también nuestro monarca debería pensar en ese tono monocorde que duerme a las ovejas, aunque imagino que a estas alturas... de la película, tampoco hay mucho que hacer.
Donde si podría haber bastante que hacer es en pronunciar un discurso con sustancia, a la altura de la situación que España vive en este momento. En El discurso del rey Jorge VI no sólo se enfrenta a su defecto físico, sino que sabe pronunciar al pueblo un discurso vibrante para encarar con buen ánimo nada menos que la Segunda Guerra Mundial, época de dolor y sacrificios. En España, gracias a Dios, no estamos en guerra, pero sí vivimos una crisis de caballo, económica y de valores, hay casi 5 millones de personas en paro, hay desánimo y cansancio. ¡Qué bien vendrían unas palabras de aliento no estereotipadas, que nos ayuden a afrontar el porvenir con un poquito de ilusión y optimismo!
