De dioses y hombres es una de las mejores películas de 2010, aunque en España no se estrena hasta el 14 de enero del recién inaugurado 2011. Ya me he
De dioses y hombres es una de las mejores películas de 2010, aunque en España no se estrena hasta el 14 de enero del recién inaugurado 2011. Ya me he referido a ella en otras ocasiones, porque es un film verdaderamente extraordinario, contado con una enorme sensibilidad, con todo derecho figura en nuestra lista de 100 películas que te hacen querer ser mejor persona.
Pero si la historia de los siete monjes cistercienses asesinados en 1996 en Tibhirine, Argelia, merece de todas, todas, ser contada y contemplada, esa necesidad se hace más acuciante en los tiempos que corren, en que el fundamentalismo asesino de los islamistas fanáticos de Al-Qaeda han iniciado la caza de cristianos en Oriente del modo más sangriento que imaginar quepa. Ya el 31 de octubre atacaron la catedral sirocatólica de Bagdad, Irak, provocando la muerte a sesenta personas que rezaban allí tranquilamente, entre ellos dos sacerdotes. Y el 1 de enero del año que acabamos de iniciar, junto a una iglesia copta en Alejandría, los asesinos de Al-Qaeda mataron a más de veinte personas.
De modo que una forma de no cerrar los ojos a esta injusta persecución, donde se atenta contra la libertad religiosa –de este tema ha hablado largo y tendido el Papa con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz–, puede ser el visionado de De dioses y hombres, donde se muestra la valentía de unos hombres que se esforzaban por vivir en armonía con una comunidad musulmana que apreciaba inmensamente su labor junto a los más desfavorecidos. Allí se puede ver que la fuerza del amor es mucho mayor que la de las armas y el odio, aunque a veces pueda parecer lo contrario.
