Acaban de darse a conocer las nominaciones a los César, los premios del cine francés. Y la verdad, me descubro el sombrero. Con todo mi respeto al
Acaban de darse a conocer las nominaciones a los César, los premios del cine francés. Y la verdad, me descubro el sombrero. Con todo mi respeto al esfuerzo que está haciendo Álex de la Iglesia por desapolillar a la Academia de Cine español, animando el cotarro y tal con mil iniciativas y mucha presencia pública, la verdad es que no hay color.
Veo los datos, que los franceses hacen públicos en un encomiable ejercicio de transparencia –esto no ocurre en España, que yo sepa–, y es para estar bien orgullosos. La Academia de Cine Francés tiene 4.179 miembros, y resulta que, para las nominaciones han votado... ¡3.812! ¡El 91%! ¡Vaya pasada! Eso es compromiso con el cine y currarse la cosa. No puedo imaginar cuántos votarán en la segunda vuelta, tan decisiva, pero tiene que ser muy cerca del 100%.
Por otro lado, qué alegría ver De dioses y hombres encabezando las nominaciones, tiene once, esto repara que en los Oscar haya quedado fuera por la ceguera hollywoodiense, y me parece genial el reconocimiento a El escritor de Roman Polanski, con ocho. La ‘grandeur’ francesa a veces puede irritar, pero tienen motivos, me parece, para creérselo.
