Tengo que contar que yo me acuerdo de Lobezno casi a diario porque tengo una carpeta-funda negra de ordenador, gentileza de Fox, la mar de chula, que
Tengo que contar que yo me acuerdo de Lobezno casi a diario porque tengo una carpeta-funda negra de ordenador, gentileza de Fox, la mar de chula, que tiene la señal de las garras del mutante. Y hoy el personaje al que ha dado vida en los cines Hugh Jackman es noticia porque un tipo al que se le ocurrió subir a internet una copia de Lobezno antes de su estreno ha sido condenado en Estados Unidos a un años de prisión. No ha bastado declararse culpable para obtener una condena más benigna.
Por lo visto Gilberto Sánchez, que así se llama el pirata condenado, compró una copia sin acabar de la película en un puesto callejero cercano a su casa en el Bronx neoyorquino. O sea, que antes alguien nunca identificado puso la película en circulación, y el amigo Sánchez se encargó de “compartirla” en la red. Los hechos ocurrieron en 2009 y la juez que ha emitido la sentencia, Margaret Morrow, ha descrito el delito como “extremadamente serio”. El fiscal Andre Birotte también se ha despachado a gusto al comentar el veredicto judicial, pues afirma que “la sentencia de prisión federal dictada en este caso envía un fuerte mensaje disuasorio a posibles piratas de internet”.
Mientras en España sigue existiendo una ley llamada Sinde sin reglamento, o sea, de eficacia nula, y todo el mundo piratea a sus anchas. No hay peligro de sentencias ejemplarizantes, eso está claro. El gobierno saliente no se atrevió a aprobar nada, y el entrante ya veremos, pues no le van a faltar frentes conflictivos.
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