Aunque la serie que le ha dado la fama se llame Perdidos, él, más que perderse, ha encontrado el camino de la popularidad de un modo inesperado. Tuve ocasión de hablar en el Festival de Televisión de Montecarlo con Naveen Andrews, que en la ficción formó parte de la guardia republicana de Saddam Hussein en Irak, una auténtica caja de sorpresas llamada Sayid.
¿Qué va a pasar en la quinta temporada?
Nunca hemos sabido nada, desde el primer episodio. A mí me gustaría saberlo, pero no lo sé.
¿Alguna vez te has sentido perdido en la vida real?
Una vez cuando era pequeño, creo que tenía seis años, me quedé solo en el parque. Aquello fue muy traumático (risas). Mi madre me dejó allí y es algo que nunca le perdonaré (risas).
Ahora que la serie está acabando, ¿puedes decirme tus conjeturas sobre cómo será el final?
Sólo espero que sea cual sea el final, todo lo que está pasando se coloque de alguna manera que tenga sentido y satisfaga al público.
Tienes un pasado de drogas y alcohol. He oído que fue Steve Jones, líder del grupo de música Sex Pistols, quien te influyó para que fueras a Alcohólicos Anónimos.
Sí, es totalmente cierto.
¿Y tan determinante fue en tu recuperación?
Sí, por supuesto que sí. Yo había oído lo de su recuperación, pero para mí aquello era algo de otro planeta. Cuando estás en esa situación de adicción, no te puedes imaginar la vida sin alcohol ni drogas. Fue muy importante ver que un personaje que había tenido influencia en mí cuando era adolescente, lo había conseguido. Es duro, pero con el paso de los años te vas relajando, vas ganando confianza. En mi caso ya han pasado cinco años.
Sé puede decir que en Perdidos Jack representa la razón y Locke la fe. ¿De qué lado está Sayid?
¡Uf!, es difícil de responder, porque creo que Sayid es un poco ambiguo.
¿Cómo ha influido Perdidos en tu carrera?
No ha influido muchísimo, pero obviamente para mí ha sido una gran oportunidad. Sobre todo ha sido una buena oportunidad para trabajar en Estados Unidos, después de estar muchos años en Londres.
Sayid es lo opuesto a ti, porque es muy tranquilo pero puede llegar a ser cruel con la gente.
Es muy importante saber de dónde viene. El país donde nació, la profesión, la religión... Todo eso marca. Aún así, en una serie tienes que estar abierto y preparado para todo lo que puede llegar. Era muy importante presentar a Sayid como un ser humano. No sólo sus aspectos positivos o los negativos, sino que fuera un ser humano. Alguien falible. Es un tipo violento, que paradójicamente empatiza con los derechos humanos, es una especie de romántico. El ser humano es complejo, no todo es blanco o negro.
¿En tu vida real has tenido alguna relación con el ejército?
No, para nada.
¿Qué influencia crees que ha tenido la serie en la cultura televisiva?
No lo puedo decir porque, de hecho, yo no veo la serie. Así que no veo lo que la otra gente ve. Vi el piloto, pero nada más. La verdad es que cómo afecte la serie al público se puede decir que no es de mi incumbencia como actor.
¿Tampoco has visto los DVDs?
No, ¿por qué?
Antes si te perdías una temporada de una serie no había manera de verla. Ahora es más fácil estar al día.
Esto es cierto, pero hay algo que me preocupa. Y es por qué la gente no lee libros. Todo el mundo debería leer más.
¿Tú sueles leer a menudo?
Sí, es una buena manera de llenar mi tiempo. (Bromea) Como sabéis, ya no tomo drogas, ni bebo.
Tu primera película fue London Kills Me. ¿Se puede decir que Londres te mató y que en Los Ángeles comenzaste una segunda vida?
Por supuesto que sí. Nunca he sentido a Londres como mi casa, a pesar de que he nacido allí. Y en Estados Unidos he encontrado una segunda oportunidad. En Inglaterra es sencillo convertirse en alcohólico. Allí se bebe mucho y a la gente no le sorprende si tú empiezas a beber demasiado. Cuando te mudas a otro país donde te miran muy mal si bebes desde por la mañana, la cosa cambia. Es bueno si quieres dejarlo.
¿Qué personaje te gustaría ser si no fueras Sayid?
Creo que sería Locke, es un gran personaje, aunque probablemente necesitaría afeitarme la cabeza.
