Eso, eso, por qué. Lo mejor es que nos responda el cineasta con sus propias palabras, y ya que en su visita relámpago a Madrid se ha prodigado poquito con los medios, recogemos declaraciones hechas en el pressbook de la película.
Recogemos por temas, algunas de las ideas de Steven Spielberg sobre Lincoln.
Desde su más tierna infancia: “Me acuerdo cuando tenía cuatro o cinco años y fui al Lincoln Memorial, lo aterrorizado que me sentí cuando vi esa estatua tan grande en esa silla, pero cuanto más me acercaba, más me cautivaba su rostro. Nunca olvidaré ese momento, que me dejó haciéndome preguntas sobre ese hombre sentado en esa silla.”
Aprender de la historia: “Siempre he creído que respetar el pasado ayuda a modelar el futuro, nos ayuda a determinar a dónde queremos ir desde aquí.”
Los logros del honorable Abe: “Lincoln guió a nuestro país en sus peores momentos y permitió que los ideales de democracia americana sobrevivieran y garantizaran el fin de la esclavitud.”
El hombre detrás del estadista: “Era un hombre de estado, un líder militar, pero también un padre, un marido y un hombre que estaba siempre mirando en lo más profundo de su ser.”
Bla, bla, bla: “Normalmente, mis películas han transmitido más a través de las imágenes que de las palabras. Pero en este caso, las imágenes pasan a un segundo plano ante las palabras de Abraham Lincoln y ante su mera presencia.”
La interpretación de Daniel Day-Lewis: “Nunca le pregunté a Daniel acerca del proceso que siguió, nunca lo cuestioné; como se suele decir, a caballo regalado no le mires el diente.”
Regreso al pasado: “Para representar el ambiente del país en esa época, teníamos que crear esa sensación de autenticidad en el escenario, donde el único signo de nuestra época fueran las cámaras y los monitores, pero el resto tenía que ser parte de la realidad de Lincoln”.
