He aquí una pequeña historia con moraleja para los que tienen dedo rápido a la hora de escribir en Twitter. Por cortesía de Spike Lee, con guión real como la vida misma.
En marzo de 2012 el cineasta Spike Lee tuiteó equivocadamente la dirección del domicilio del matrimonio McClain, que identificó equivocadamente con la de un tipo relacionado con un homicidio racial. La negligencia de Lee produjo incomodidades y tumultos callejeros, de modo que el director se disculpó públicamente, y llegó a un acuerdo extrajudicial para evitar reclamaciones, por el que pagaba 10.000 dólares a los afectados. En aquel momento se llegó a decir incluso que los McClain estaban conmovidos por el reconocimiento del error perpetrado en Twitter.
Pero el tiempo ha pasado, nuevos abogados entraron en liza con los McClain y les convencieron de que podrían sacar más tajada, aduciendo los daños que se habrían producido por el retuiteo del tuit de Lee con su domicilio. Los representantes de Lee ya han anunciado que no piensan pagar ni un dólar más –se le reclaman otros 15.000–, y los expertos consideran que no es fácil que se atienda la nueva reclamación, dado que existía un acuerdo previo aceptado por las partes en litigio.
