La experiencia es un grado, se suele decir. Pero no para aumentar el sueldo de las actrices, según revela un estudio que pone de manifiesto que en el cine la juventud se valora mucho más, la arruga resulta no ser tan bella como dice el dicho.
Salvo excepciones, puede entenderse que a medida que un actor o una actriz se hace mayor, su caché por actuar decline, en la medida en que su físico sufre el inevitable desgaste. Lo que llama la atención es la edad en que esto a ocurre, mucho menor en el caso de las mujeres según un estudio publicado el miércoles 29 de enero por Journal of Management Inquiry. A partir de 265 casos analizados en un período de 40 años (1968-2008) se sacan las conclusiones.
Esta publicación señala la edad de 51 años como el pico más alto de sueldo de los actores, mientras que a ellas esa cima les llega mucho antes, a los 34 años. A partir de esas edades, los sueldos de unos y otras empiezan a descender. Curiosamente, en torno a los 20 años, las actrices cobran más que sus homólogos masculinos.
Según Timothy Judge, profesor en la Universidad de Notre Dame y uno de los autores del estudio, “se trata de un microcosmos de lo que ocurre en la sociedad”, una sociedad “basada en las apariencias”, donde se exige un aspecto juvenil a las actrices, mientras que en los actores, una pinta madura pueda ser bien valorado en algunos casos.
Curiosamente, si se observan los 20 actores y actrices nominados al Oscar este año, superan los 60 años tres mujeres –June Squibb (84), Meryl Streep (65) y Judi Dench (79)– y un hombre –Bruce Dern (77)–.
