11 meses después de dar a luz a su hijo Otis Alexander, Olivia Wilde afirma estar orgullosa de su cuerpo de mamá, fuera complejos.
Una de las obsesiones de las mamás famosas recién estrenadas, alimentada por la escrutadora prensa del corazón, es recuperar la forma física y lucir pronto una esbelta figura que atraiga las miradas masculinas. En tal sentido Olivia Wilde viene a poner un poco de cordura ante la presión que existe al respecto, en un perfil autobiográfico sobre su reciente experiencia como madre, que ha escrito para la revista Shape.
La actriz asegura creer “en un mundo donde no se espero que las madres eliminen toda evidencia física de su experiencia de haber llevado consigo un niño. En el mismo mundo creo que hay espacio para que el ejercicio sea un don tanto para tu cerebro como para tu cuerpo.” Explica Wilde que “no estoy en perfecta forma” y que “mis fotos en esta publicación han sido generosamente preparadas para mostrarme desde los mejores ángulos, os lo aseguro, la buena iluminación ha sido cálidamente abrazada. La realidad es que soy madre y lo parezco.”
