Los pequeños Salim y Latika de la película Slumdog Millionaire se han quedado sin casa después de que sus chabolas hayan sido demolidas. Una práctica común en las zonas muy pobladas de India.
Cuando la realidad supera la ficción muchas personas prefieren cerrar los ojos. Con seguridad, éste será uno de esos casos. La dramática Slumdog Millionaire no deja de ser una película en la que cada uno podrá o no, creer lo que ve. Pero la película ya ha acabado y ha recibido todos los premios del mundo. Ahora llega la realidad, y en ella dos de los niños protagonistas se acaban de quedar sin casa. Azharuddin Mohammed Ismail –el pequeño Salim- perdió la chabola en la que vivía el pasado jueves y ayer miércoles fue el turno de Rubina Ali –la pequeña Latika–. La policía siguió pautas similares en ambos casos y puso en práctica unas medidas que se toman habitualmente en zonas muy pobladas de la India. Es sencillo, aparecen en las chabolas e instan a sus habitantes a que abandonen las casas sin apenas tiempo para recoger sus escasas pertenencias. Los pequeños acaban de ser víctimas de esta cruel rutina muy pocos meses después de haber estado en Los Ángeles, en el teatro Kodak, donde la película que protagonizaron fue premiada con ocho Oscar.
