El apartamento neoyorquino de Madonna se ha convertido en una pista de baile. La vecina de la artista, Karen George, la ha denunciado por el ruido que hacen ella y sus bailarines.
Madonna nunca ha ocultado que está así de estupenda con 51 años porque trabaja su cuerpo duramente. A día de hoy sigue demostrando su capacidad tanto para bailar como para hacer bailar. Y claro, tanto baile, tanto baile, requiere de mucho ensayo. Que las cosas no salen solas. Pues bien, para que en los conciertos y vídeos musicales Madonna pueda dejar boquiabierto al respetable, la pobre Karen George ha tenido que vivir un infierno. Karen es la vecina del piso de arriba de Madonna en un exclusivo edificio neoyorquino. Según cuenta, la artista ha convertido su casa en una especie de pista de baile donde ensaya con sus bailarines. Según parece, esto no hizo ni pizca de gracia a la comunidad que le dio un toque de atención. Pero la paciencia de Karen ya se ha acabado y ha optado por denunciarla. Según publica el New York Post, en la denuncia consta que “Madonna y uno o más de sus invitados bailaban y entrenaban repetidamente... a un nivel de decibelios excesivamente alto, con música amplificada, provocando ruido y vibraciones que viajan a través de las paredes, techos y radiadores”. La denuncia de la vecina Karen también incluye que ésta se ha visto obligada a padecer estos ensayos entre una hora y media y tres cada día. Ya sabes, Madonna, una vecina menos a la que pedir la sal...
