WikiLeaks sigue siendo un pozo sin fondo de datos para curiosos. Quizá los diplomáticos no sirven para prever revoluciones como la de Libia, pero sí dan cuenta de lo que un miembro del clan Gadafi pagó para que estrellas hollywoodienses cantaran en sus fiestas.
En la Nochevieja de 2009, Mariah Carey cantó en una fiesta caribeña en la isla de St. Barts. Un millón de dólares se llevó la chica por cantar cuatro canciones en una fiesta, informaron entonces medios occidentales. Entonces se atribuyó el caro capricho a Seif Islam Gadafi, hijo del dictador libio Muamar Gadafi. Seif, indignado, desmintió la noticia, y atribuyó el gasto a su hermano Muatassim, que ostenta el cargo de consejero de seguridad nacional. Tal notición fue comunicado enseguida por fuentes diplomáticas estadounidenses en Libia al Departamento de Estado, según documentos filtrados por WikiLeaks, de los que habla el New York Times.
De éste y otros gastos ostentosos informaron los diplomáticos americanos puntualmente, porque se consideraban sintomáticos de un clan Gadafi en decadencia. Por ejemplo, hubo nuevo fiestón para despedir 2010 en la isla de St. Barts, en esta ocasión con Beyoncé y Usher.
Ahora que corre la sangre en la violenta represión de la contestación al régimen de Gadafi, surge la duda de hasta qué punto pasará factura a Beyoncé, Usher y Mariah Carey su actuación para el clan Gadafi. Dirán que sólo era trabajo, pero quizá los fans queden un poco decepcionados acerca de la escasa discriminación de sus ídolos a la hora de aceptar cantar en fiestas que, como mínimo, eran un absoluto despilfarro y escándalo para la gente sencilla de Libia.
