“Se lo merece, se lo merece...”, dice la canción, y es que Angelina Jolie se ha esforzado tanto en su colaboración con Naciones Unidas que ha conseguido un ascenso.
Cuando no está en Sudán está en la antigua Yugoslavia, o en Haití, o en Siria, o en Irak, o donde haga falta. No parecería serio a estas alturas discutir la seriedad con la que Angelina Jolie se ha tomado su papel de embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas. Sea como fuere en el organismo internacional tienen claro que la actriz ha llevado consuelo a la gente a la que ha visitado por todos los rincones del planeta, y además ha logrado el deseado impacto mediático acerca de los problemas de tantas personas.
Así que diez años después de iniciar su humanitaria labor, la estrella hollywoodiense ha pasado de ser embajadora de buena voluntad a enviada especial, un papel de mayor responsabilidad, gracias al cual representa a Naciones Unidas diplomáticamente ante gobernantes y otros personajes con los que se reúna en el futuro. Como explica el portavoz Adrian Edwards “no creo que haga falta ser un científico espacial para darse cuenta de los beneficios que ha aportado en la atención que despierta hacia los desplazados del mundo”.
