A punto de empezar la edición 66 del Festival de Cannes, el principal responsable del festival, Gilles Jacob, publica este singular libro, "Les pas perdus", o sea, "Los pasos perdidos", profundamente evocador. Buen aperitivo para afrontar el festival de festivales, aunque eso sí, de momento sólo está disponible en francés.
Les pas perdus (Gilles Jacob, Flammarion, 172 págs)
Gilles Jacob, Presidente del Festival de Cannes, nos recuerda a menudo que su carrera no se confunde con el cine, por ello no esta de más que sus libros den testimonio de una vertiente literaria que puede concretarse en la novela (“Un jour, une mouette”, 1969), el libro de recuerdos (“La vie passera comme un rêve”, 2009), el ensayo (“Une histoire du cinema moderne”, 1997) y ahora en “Les pas perdus”, publicado unos días antes de que Cannes nos invite a sus edición número 66.
Sobre su último libro es preciso definir su estilo, puesto que aunque Gilles Jacob invoque el marco imaginado por Georges Perec, quizá el lector se vea sorprendido por los 496 párrafos de que consta, que generalmente abarcan de dos a cinco líneas, y que comienzan por la invariable frase de “Je me souviens” (Me acuerdo de...). Efectivamente el autor va a buscar los recuerdos de setenta años de historia, de 1930 al año 2000, a veces un poco más. La pista de lo que normalmente se considera como un libro de recuerdos o de memorias no sirve sin embargo para explicar el libro, puesto que muchas veces se evocan hechos sin un particular relieve, simples apuntes que han cristalizado en instantes de actualidad, temas de libros o películas, lista de medicamentos de una época, eslóganes publicitarios, todo ello en una confusión, descubriremos más tarde, perfectamente desorganizada.
Gilles Jacob tiene muchas cosas que contar, desde su odisea en los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando se esconde en un colegio de religiosos para escapar de los nazis, que le buscan a él y a su familia, por su ascendencia judía, hasta sus estudios en París, su trabajo en una empresa familiar, sus esfuerzos para penetrar el mundo de la critica etc., etc., todo ello antes de los años de Cannes. En realidad todo está contado en su libro, a veces en una página entera, pero no hay que creer que el desorden aparente no se imponga una cierta disciplina. Un lector, que tenga la misma edad que Gilles Jacob puede decir al leer su libro, “esto podía haberlo escrito yo”, puesto que nos acordamos de las mismas cosas. En realidad existe un hilo conductor que no es otro que el de la propia memoria. Recordamos ciertas cosas, y un recuerdo evoca otro, este sistema sigue el libro que al evocar un restaurante evoca otros restaurantes, un film otros filmes, un actor otros actores. Y todo funciona con una aparente facilidad que va tejiendo todo un mundo de realidades diversas.
Naturalmente un gran número de recuerdos tienen como tema el cine, todo lo que cuenta el cine francés, en lo relativo a creadores o actores, aparece en mil anécdotas en “Les pas perdus”, y de forma especial todo lo referente al Festival de Cannes que Gilles Jacob comienza a frecuentar como crítico en 1964, para insertarse después en la organización del Festival a partir de 1976 y ocupar el puesto de Delegado General en 1977, lo que va a hacer de el una figura central del cine mundial que aumenta el prestigio de Cannes en el mundo. Todas estas cosas están en su libro, pero llegan como retazos de una realidad multiforme vivida apasionadamente.
Gilles Jacob afirma que se conforma con que sus historias interesen o hagan simplemente sonreír a los lectores con los que, estamos seguros, encontrará una cierta complicidad. Cuando le dicen que si da cuenta de que ha escrito el guión de una película de 496 flash-backs, responde que nunca lo había pensado pero que no es la primera vez que se lo dicen. Imposible convocar sin embargo en una sola película setenta años de historia, del cine y del mundo. En fin cada lector puede sentirse tentado a añadir al menos un párrafo al libro. Yo he encontrado el mío, que trataría de un almuerzo con su hermano en un lugar concreto y que podría redactar de esta manera “Me acuerdo de un almuerzo con Gilles Jacob en “La Mediterranée”, plaza del Odeón, para celebrar mis 55 años de Festival de Cannes”. Es cierto y “casi” exacto. Pero nadie lo creerá.
