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12 claves y tendencias del cine y las series de 2022

El 2022 debería haber sido el año de la normalización en los hábitos de asistencia a las salas de cine y visionado de películas y series en las distintas pantallas. Pero el mundo dista mucho de ser normal, entre guerras de Ucrania, profundas crisis políticas y de valores, frivolidad en redes sociales, y difusión de ideas sobre diversidad y género que en vez de unir desunen y provocan confusión en una opinión pública cada vez más perpleja. Lo que acaba afectando en el cine y series que se hacen, y en cómo son recibidas por el público. Ofrecemos aquí 12 tendencias y claves para entender por dónde van los tiros.

12 claves y tendencias del cine y las series de 2022

1) La recuperación de la asistencia a salas de cine no alcanza las cifras prepandémicas tras los confinamientos del Covid-19. Parte del público se ha vuelto comodón y prefiere ver las películas en su casa acudiendo a las diversas plataformas de streaming.

2) Muchas películas que antaño se habrían estrenado en salas de cine, ahora van directas a las plataformas de streaming, o como máximo conocen estrenos limitados en el tiempo o al territorio de producción. Ya nadie se arriesga, salvo excepciones, a llevar a otro país un película mexicana, por ejemplo.

3) Aumentan las dudas sobre la viabilidad de las plataformas de streaming. Se recrudece la guerra ante la proliferación de plataformas, no parece que haya espacio para todas. Y como todas deben gastar en producción propia y en derechos de títulos ajenos, contando solo con los ingresos de una tarifa mensual de suscripción, se ha producido una subida generalizada de los precios, al tiempo que se arbitran medidas para generar ganancias alternativas, como precios más baratos en un modelo con anuncios televisivos, como el incorporado por Netflix.

4) El streaming invita a no controlar la duración de películas y series, que pueden llegar a hacerse interminables, y la tendencia incluso se contagia a títulos que se estrena en salas. Filmes de terror como Smile o el animado El monstruo marino son larguísimos, los capítulos con frecuencia superan la hora de duración o se acercan, como The Peripheral, la sensación es que nadie se esfuerza en abreviar, porque nadie lo exige, lo que perjudica al resultado final, con redundancias innecesarias.

5) Disney se debate en una encrucijada, que ha obligado a recuperar al antiguo presidente, adiós Bob Chapek, bienvenido (de momento) Bob Igers. Se han empeñado en apostar por la diversidad y los contenidos LGBTI+ en títulos familiares, con ejemplos tan llamativos como los filmes animados Lightyear y Mundo extraño, con peor acogida de los habitual. De modo que de ser identificados como la productora de filmes para toda la familia ha pasado a verse como compañía no segura por muchos hogares, que no sabe qué esperar de los antes fiables filmes Disney. Además se ha metido en jardines políticos que dejan fuera a parte de su público potencial, incluido el enfrentamiento del muy popular gobernador de Florida, estado donde tiene uno de sus emblemáticos parques temáticos.

6) Las plataformas de streaming cada vez se parecen más a la televisión comercial. Antena 3 hacía sangre de sus competidores señalando esta inesperada paradoja. En efecto, no sólo han incorporado el modelo financiado con anuncios televisivos, sino que están incluyendo realities, e incluso se especula con contenidos en directo como conciertos musicales o enfrentamientos deportivos.

7) Divorcio entre lo que las productoras creen que deben hacer, en su deseo de transmitir “mensajes importantes”, y lo que el público quiere ver. Los mensajes feministas de títulos como Al descubierto, No te preocupes, querida o La mujer rey no interesan demasiado –solo Black Panther: Wakanda Forever, y no tanto por ese contenido como por la acción sin fin, resiste–, mientras que títulos con historias de siempre, como Top Gun: Maverick y Padre no hay más que uno 3, encandilan.

8) Ganó el Oscar a la mejor película CODA. Los sonidos del silencio, un film que en Estados Unidos fue directo a streaming, en Apple TV+. Los premios de la Academia se están alejando de los gustos populares a pasos agigantados tras los premios de los últimos años Nomadland y Parásitos.

9) Incluso entre los críticos y cinéfilos se está produciendo un desconcierto, en que nadie parece distinguir qué es una obra maestra, qué películas son imprescindibles, qué constituye el patrimonio cinematográfico común a preservar. Ha dejado en estado de shock a muchos aficionados la lista que cada década publica la revista “Sight & Sound”, al proclamar como mejor película de todos los tiempos a un título que casi nadie conoce ni de oídas, Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles, y todo apunta a que ha sido escogido por reconocer un título dirigido por una mujer, en este caso, Chantal Akerman, a quien se hace un flaco favor, pues ahora será recordado no por su calidad, sino por la polémica.

10) La figura del crítico de cine cada vez se encuentra más devaluada. Tema colateral en el documental sobre Carlos Boyero El crítico, lo cierto es que los medios dedican menos personal a la sección de crítica, justo de modo inversamente proporcional a la cantidad de títulos que llegan a las diversas pantallas. No se considera una inversión interesante, se cree que la gente se fía más de algoritmos, redes sociales y listas democráticas o realizadas con promedios que de la voz de alguien con autoridad, esa figura, parece pensarse, es de otros tiempos ya superados. Remata la faena cierto tipo de críticos que alaban películas tan raras que nadie les hace caso, aunque logren subirse al pedestal de la superexquisitez.

11) La cultura de la cancelación sigue creciendo, las celebrities cinematográficas deben medir lo que dice a la hora de lanzarlos en sus redes sociales, so pena de sufrir el consiguiente linchamiento e imposición de silencio. A veces ni siquiera una rectificación, quizá no muy sincera, sólo para ser políticamente correcto, es suficiente para volver a ser bienvenido al club de la popularidad. El ejemplo más sonoro, al igual que su bofetada a Chris Rock, es el de Will Smith, que a pesar de ganar el Oscar al mejor actor, ha sido ninguneado desde entonces –eso sí, cuando le dieron la estatuilla todo el auditorio de la gala se puso en pie aplaudiendo, el disparate al poder–, y ha tenido que idear una estrategia de regreso paulatino, mientras la Academia, sobrepasada, le castigaba impidiéndole acudir a los premios durante una serie de años. La pregunta del millón, quién entregará el Oscar a la mejor actriz este año.

12) El formato físico, DVD y Blu-ray, sigue a la baja, el público cada vez confía más en la nube. Las distribuidoras dejan de editar muchos títulos, o confían su lanzamiento físico a otros, sólo se salvan algunas películas y series, muy bien editadas con cofres muy chulos, pensando en coleccionistas.

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