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Biografía

Will Smith

Will Smith

52 años

Will Smith

Nació el 25 de Septiembre de 1968 en Philadelphia, Pennsylvania, EE.UU.

Príncipe de lo imposible

01 Febrero 2007

No es fácil triunfar en la música, ni tener éxito en cine y televisión. Tampoco lo es conseguir escapar de un personaje como el del Príncipe de Bel-Air, tan propenso al encasillamiento. Will Smith lo ha hecho y ha conseguido lo que parecía imposible.

Will Smith nació el 25 de septiembre de 1968 en Filadelfia. Su carácter desenfadado le llevó a ser renombrado como ‘príncipe’, debido a la facilidad que tenía para salir de cualquier tipo de problema. Sin embargo, Will fue muy buen estudiante. Se graduó en Overbook High School, donde sus resultados académicos le posibilitaron la entrada en la Julia Reynolds Masterman Laboratory and Demonstration School, un centro de alto nivel preparatorio para la universidad, y una beca para el Massachussets Institute of Technology, el célebre MIT. Finalmente declinó estas ofertas, para dedicarse a su carrera musical. De la unión con su amigo Jeff Townes nació ‘DJ Jazzy Jeff and the Fresh Prince’. Juntos alcanzaron el éxito, millones de discos vendidos y dos Grammy, que hay que añadir a los dos que ganó Smith en solitario, uno de ellos por el tema central de Men in Black.

Las cosas marchaban bien para el ‘príncipe’, que comenzaba a despuntar como un pequeño ‘showman’. Llamó la atención de Benny Medina, que tuvo la idea de hacer una serie de televisión basada en él. Así nació El príncipe de Bel-Air (1990), que estuvo en antena seis años. El personaje no tenía mucho interés interpretativo, ya que Will hacía de sí mismo: un chico joven de Filadelfia apasionado por el rap, muy bromista y algo gamberro, que se traslada a California. Sin embargo, la realidad fue que poco a poco el músico se fue convirtiendo en actor. Debutó en el cine como secundario en el drama Where the Day Takes You (1998), y un año después fue el novio de la hija del personaje interpretado por Whoopi Goldber en Made in America, donde también participó en la banda sonora.

El arquetípico personaje del Príncipe de Bel-Air tenía muchas papeletas para llevarse por delante una posible carrera como actor de Will. De hecho, los posos del Will Smith cómico y gamberro siempre estarán en el actor, aunque también ha sabido mostrar otras caras. Así lo hizo en Seis grados de separación (1993), junto a Donald Sutherland e Ian McKellen, donde encarnaba a un personaje misterioso e inquietante. Sin embargo, tuvo que ser su bis cómica la que le dio el primer taquillazo. Fue en Dos policías rebeldes (1995), junto a Martin Lawrence, donde la acción y el humor se mezclaban por igual en la resolución de un caso de narcóticos. Michael Bay dirigió este éxito que en 2003 tuvo su secuela en Dos policías rebeldes II. La receta de risas y adrenalina se repitió en Independence Day (1996), otro éxito de taquilla, esta vez con tintes de ciencia ficción catastrofista, donde Will Smith era el gran protagonista que tenía que salvar a la Tierra de los extraterrestres. Las cosas no podían ir mejor, ya que un año después llegó Men In Black, una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, donde Tommy Lee Jones y el ‘rey Midas Smith’ trabajaban controlando a los extraterrestres que pasaban por la Tierra. También esta película tuvo su continuación en Men in black 2 (2002). Barry Sonnenfeld, director de la saga de los hombres de negro, volvió a contar con Will para Wild Wild West (1999), un moderno western. El público respaldó el proyecto moderadamente, aunque a Will le sirvió para ganar dos Razzie, el antiOscar. Sin embargo, el mayor peligro al que se enfrentaba Will volvía a ser el encasillamiento. Comenzó a alejarse del recién creado cliché; fue en Enemigo público (1998), donde la acción estaba ligada al thriller y no al humor. Un paso más fue La leyenda de Bagger Vance (2000), de Robert Redford, un drama deportivo sobre golf.

Y llegó el momento de demostrar que el gracioso de la clase podía sacar buenas notas. Michael Mann le ofreció ser el protagonista del biopic sobre el boxeador Cassius Clay. Smith se preparó a conciencia para Alí (2001) y su esfuerzo mereció la nominación al Oscar. Venció por K.O. a las etiquetas y a aquellos que pensaban que no sabía hacer nada más que cantar, bailar, contar chistes y disparar. Además, esta película le posibilitó trabajar con su mujer, Jada Pinkett Smith, que aparecía como secundaria. La pareja se había casado en 1997, dos años después de que Will se divorciara de su primera esposa, Sheree Smith.

Alejados los fantasmas del encasillamiento, Smith protagonizó y produjo la cinta futurista Yo, robot (2004) y Hitch (2005), una comedia romántica. Ahora se enfrenta a su segunda nominación al Oscar gracias a En busca de la felicidad, un drama sobre la historia real de Chris Gardner, un hombre que tras perderlo todo y llegar a ser un sin techo, acabó siendo millonario. Uno de los agravantes de la historia de Gardner es que tuvo que hacer frente al desahucio en compañía de su hijo pequeño, el gran motivo de su lucha diaria. El auténtico hijo de Will, Jaden Smith, interpreta este personaje, lo que ha llenado de orgullo a su padre. Añade así esta experiencia al viceoclip 'Just the Two of Us', donde Will compartió escena con otro de sus hijos, Trey. Quizás alguno de ellos, o su hija Willow, quiera seguir los pasos de su padre hacia lo imposible.

Filmografía
Bad Boys for Life

2020 | Bad Boys for Life

Los agentes Marcus Burnett y Mike Lowrey se han convertido en los dinosaurios del departamento de narcóticos. El primero –que no termina de aceptar que necesita gafas–, acaba de ser abuelo, por lo que ya piensa en la jubilación para pasar más tiempo con los suyos. El segundo ya se tiñe las canas, y será objeto de un atentado, orquestado a modo de venganza por la esposa de un traficante que en el pasado Mike ayudó a meter entre rejas, recién escapada de la cárcel, y su hijo. Les ayudará a dar con los malos la división AMMO, formada por Rita, Rafe, Kelly y Dorn, que utilizan nuevas tecnologías, como cámaras ocultas o drones. Por regla general, Dios nos libre de las secuelas a destiempo, como Bridget Jones: Sobreviviré, Star Wars: La amenaza fantasma, Fantasía 2000, Tron: Legacy, Independence Day: Contraataque o Blues Brothers 2000 (El ritmo continúa). Contra pronóstico, Bad Boys For Life forma parte de la reducida lista de casos que logran vencer la maldición, como El regreso de Mary Poppins, o Creed, la leyenda de Rocky, pues rodada diecisiete años después de la última entrega, llega a superar a sus predecesoras, lo cual no significa mucho, pues Dos policías rebeldes no pasaba de ser una sucesión frenética de pirotécnicas secuencias de acción, mientras que Dos policías rebeldes II resultaba tan caótica como ridícula, sobre todo cada vez que salía el villano, interpretado por Jordi Mollà. Resulta un acierto que se haya confiado la realización a los belgas Bilall Fallah y Adil El Arbi, autores del drama criminal Black y del film de acción Gangsta, que inician su singladura en Hollywood. Sustituyen al responsable de las dos anteriores, Michael Bay, ocupado en dirigir para Netflix 6 en la sombra, que sin embargo está presente aquí en un breve cameo. Quizás sus persecuciones y escenas de acción tengan menos garra y personalidad que las de su predecesor, pero funcionan, y por otro lado saben sacar tajada a un guión que da un poco de entidad a los personajes, y algún conflicto dramático que genera un mínimo de interés por lo que les ocurre a éstos en el desarrollo de la trama. Los cuatro libretistas, entre ellos Joe Carnahan (Narc), aciertan al no tomarse demasiado en serio sus giros de culebrón televisivo. Will Smith demuestra que conserva su habitual carisma, mientras que Martin Lawrence aprovecha el potencial de las secuencias de humor, alguna con gracia, como la que tiene lugar en un avión. Están rodeados de secundarios que también le sacan algo de partido a sus personajes, como Paola Núñez (La reina del sur), moderna y dinámica agente, el nórdico Alexander Ludwig (Vikingos) como policía con problemas para controlar su ira, o Vanessa Hudgens (High School Musical), la luchadora Kelly. Repite un exagerado pero divertido Joe Pantoliano, como capitán. Y hasta le da personalidad a la villana, una bruja que rinde culto a la Santa Muerte, nada menos que Kate del Castillo, más popular por su relación real con el narco El Chapo que por su carrera.

6/10
Aladdín

2019 | Aladdin

Mientras trata de sobrevivir en las calles de Agrabah, con su inseparable mono, Abu, el ladronzuelo callejero Aladdin ayuda a una muchacha en apuros, sin saber que se trata de Jasmine, hija del sultán, que recorre las calles de incógnito por un día, harta de que por ley esté obligada a casarse con un príncipe. Convencido de que se trata de una sirvienta de la heredera del trono, el chico se colará para verla de nuevo en el palacio, pero allí le capturan los hombres de Jafar, malvado gran visir, que le liberará para entrar en la Cueva de las Maravillas, donde debe buscar una lámpara de aceite. Pese a la alta calidad media de los ‘live action’ de clásicos de animación de Walt Disney, como El libro de la selva, Cenicienta, La Bella y la Bestia y Dumbo, se esperaba poco de la reinvención de Aladdin, dirigida en 1992, por Ron Clements y John Musker. En primer lugar, los tráilers permitían presagiar lo peor, al presentar una imagen horrible de Will Smith pintado de azul, y después porque la carrera de su director, Guy Ritchie, tocó fondo con su infame Rey Arturo: la leyenda de Excalibur, su trabajo anterior. Sin embargo, resulta ser un film dinámico, colorista y muy divertido, con brillantes coreografías musicales, que no sólo recrea muy bien los elementos del original, y su mensaje que advierte de los riesgos de la codicia y defiende el amor sincero, sino que sabe introducir muy bien canciones y subtramas nuevas. Destaca el hilarante y romántico idilio del genio con Darla, sirvienta de Yasmine que no aparecía en el film anterior. Se utilizan con mucha imaginación los efectos visuales, sobre todo a la hora de recrear al genio, y en la alfombra mágica, que parece tener vida propia. En la era del MeToo, se ha añadido un toque de feminismo, pues aquí Jasmine se rebela contra la jerarquía masculina, abogando por la igualdad, como queda subrayado con el nuevo tema musical "Speechless". El film sigue siendo un revoltijo de elementos de la cultura árabe, aunque en tiempos de corrección política se impone que todo esté tratado con mucho respeto, y por supuesto, se han escogido actores étnicos. Éstos realizan un buen trabajo; destila talento y simpatía el egipcio-canadiense Mena Massoud, capaz de reflejar la picaresca de su personaje, conocido en España –salvo por el film de Disney– como Aladino. Está a su altura la británica de origen indio Naomi Scott (Jasmine), o el holandés-tunecino Marwan Kenzari, como Jafar. Pese a todo, se corona como rey de la fiesta un Will Smith que recupera su mejor forma tras años de decepciones como Focus, Cuento de invierno o After Earth. En su registro cómico, exageradísimo, el actor se mueve como pez en el agua, y logra el milagro de resistir las comparaciones con Robin Williams, que encarnó al genio en el original.

7/10
Géminis

2019 | Gemini Man

Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.

5/10
Bright

2017 | Bright

Una realidad alternativa. La acción transcurre en Los Ángeles, en la actualidad, pero en un mundo donde los humanos conviven con orcos y elfos. Los primeros son algo cercano a la escoria de la sociedad, confinados en la marginalidad, mientras que los elfos en general conforman la elite. El departamento de la policía ha tratado de cambiar esto admitiendo a un orco en sus filas, Jakoby. Pero el pobre se encuentra entre dos aguas, pues los suyos le desprecian, no es un pura sangre y les habría traicionado, mientras que los hombres muestran actitudes racistas. Es también el caso de su compañero policía Ward. Pero acabarán estrechando lazos cuando acuden a un escenario criminal donde se encuentran con la elfa Tikka, y cae en su poder una varita mágica. Dicha varita trata de ser recuperada por la rama mágica del FBI, y también por la villana de turno, la elfa Leilah. A pesar de su intrigante premisa, una decepcionante cinta de acción policial con elementos fantásticos, dirigida por David Ayer. Cabía esperar que un especialista en películas policíacas –Ayer es responsable como guionista o director de títulos como Training Day, Dueños de la calle y Sin tregua–, saliera airoso del reto de aunar los rasgos típicos de estos filmes con el elemento fantástico –de algún modo, esto ocurría en Escuadrón suicida, con superhéroes–, pero estos funcionan como el agua y el aceite, y el conjunto se convierte en un rutinario ejercicio ejecutado sin gracia. Hay muchas peleas, tiros y explosiones, pero también un desganado y malhumorado Will Smith que no parece creerse nada de lo que le ocurre a su personaje, y un solemne Joel Edgerton, quizá lo mejor de la función, que se esfuerza lo indecible para hacer creíble lo que no lo es, a la hora de componer a un pobre orco que desea ser respetado como persona. La saga Underworld casi parece genial al lado de lo que se anuncia ya como saga Bright, pues ya está en marcha la secuela, nada más estrenar Netflix este film. Max Landis, hijo de John Landis y creador de la serie Dirk Gently, Agencia de investigaciones holísticas, también de Netflix, entrega una cinta rutinaria, y en que el poco humor está metido con calzador, y sin que pegue mucho, véase las hadas-moscardones y la bromita de Shrek, donde parece asumirse lo ridículo de la entera propuesta. Además, como presunta parábola sobre las desigualdades sociales, apenas desarrolladas, no hay nada memorable, en lo que haya cierta épica: el poder de la varita en acción en un momento dado es puro "deus ex machina" gratuito, un truco barato de guionista sin imaginación.

3/10
Belleza oculta

2016 | Collateral Beauty

Howard es un exitoso empresario publicista, que lanza un inspirador discurso a sus socios y también amigos, y al resto del personal, les invita a ver el amor, el tiempo y la muerte como partes integrantes de la vida, que deben ser bien acogidas. Dos años después no es el mismo hombre, está deprimido por la muerte de su hijita, y la empresa está a punto de irse al garete. In extremis, sus amigos piensa que deben probar que no está ya en sus cabales y tomar el control de la compañía. Para ello contratan a una detective que descubre que ha echado al correo tres cartas dirigidas al amor, el tiempo y la muerte. Suena a locura, sí, pero aún más loco sería si interacturara con 3 actores que representen esos conceptos, y que supuestamente acuden a él en respuesta a sus misivas. De modo que fichan los 3 amigos de Howard fichan a 3 actores de un teatro cercano, para hacer ese papel. El director de El diablo viste de Prada y Una pareja de tres, David Frankel, entrega de nuevo una agradable película, quizá un poco merengue, pero es su estilo, o se toma o se deja, y al fin y al cabo estamos ante un cuento navideño, actualización del de Dickens para el siglo XXI, tras otras revisiones, algunas magistrales como la de ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, por favor, fuera comparaciones, que ya sabemos que son odiosas, si acaso citemos Holiday y Love Actually, que estarían más en la línea tonal, por así decir. En tal sentido Nueva York iluminado para la fiestas luce como un estupendo árbol navideño. El caso es que los tres actores, con sus personales representaciones, vienen a ocupar el papel de los famosos fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras de Dickens, aunque en este caso el beneficiado no es sólo Howard, el gruñón, pues sus tres amigos y socios también afrontan crisis personales, uno está separado y su hija no quiere saber nada con él, otra se ha convertido en una solterona, y el tercero se está muriendo y no lo ha contado en casa. El guión de Allan Loeb funciona razonablemente, con la moraleja de la belleza colateral (mejor el título original que su traducción) que se puede encontrar acompañando al dolor y el sufrimiento. Y desde luego contar con un reparto de campanillas, que incluye a Will Smith, Kate Winslet, Edward Norton, Helen Mirren, Keira Knightley, Michael Peña y Naomie Harris, es un auténtico lujo.

6/10
La verdad duele

2016 | Concussion

Reconstrucción de la historia real del doctor Bennet Omalu, neuropatólogo nigeriano que ejerce como médico forense en Estados Unidos. Después de practicarle la autopsia a Mike Webster, jugador retirado de los "Steelers", de Pittsburg, en 2001, se dio cuenta de que éste había sufrido un mal conocido como Encefalopatía Traumática Crónica (CTE por sus siglas en inglés), como consecuencia de los fuertes golpes en la cabeza que reciben las estrellas del fútbol americano en cada partido. Ante el peligro de perder adeptos, y que se extienda el miedo, la Liga de Fútbol Nacional (NFL) tratará de silenciarle y desacreditar sus teorías. La verdad duele (mal título español para Concussion, que significa "conmoción cerebral") supone el segundo trabajo de Peter Landesman, tras Parkland. Avalado como productor por Ridley Scott tiene entre manos la típica historia, muy del gusto de Hollywood, de individuo lleno de razón enfrentado a poderosos cuyos intereses ha puesto en peligro (la lucha de David contra Goliath de toda la vida). Transcurre en el ámbito de un deporte que según explica muy bien uno de los personajes es una de las dos cosas más importantes de la vida para un americano junto con Dios. El relato tiene mucho en común con títulos conocidos, especialmente con El dilema, y aunque su director no llega a los logros visuales de Michael Mann en aquélla, maneja bien la narración, con un comienzo prometedor, aunque el final se alarga demasiado. Puesto que atraviesa el peor momento de su carrera, después de que títulos como After Earth o Focus no funcionaran como se esperaba, Will Smith se ha buscado un papel con cierta dificultad, pues su doctor Omalu habla con un acento supuestamente africano, que no ha convencido a los expertos en idiomas. Aún así, realiza una interpretación correcta de un personaje sosegado, pero honesto. Está bien acompañado en pantalla por la británica en alza Gugu Mbatha-Raw (la joven que le roba el corazón), Alec Baldwin (un doctor que le apoya), el veterano Albert Brooks (su jefe en el departamento forense), y en un papel muy breve Luke Wilson (el ejecutivo de NFL Roger Goodell). En el apartado actoral impresiona sobre todo la labor de David Morse (Treme, La milla verde) que se ha trabajado su rol de Mike Webster, ídolo deportivo cuya vida se fue al traste por este problema.

6/10
Escuadrón suicida

2016 | Suicide Squad

Amanda Waller, oficial de Inteligencia de Estados Unidos, logra que el gobierno le dé luz verde para formar un equipo a base de supervillanos encarcelados, que pueda hacer frente a terribles amenazas metahumanas, a cambio de una reducción de su condena. Reclutará al asesino a sueldo Deadshot, la psiquiatra enamorada de El Joker Harley Quinn, el monstruoso  reptiliano Killer Croc, el delincuente australiano Bumerang, la experta en artes marciales Katana, el maestro en el uso de cuerdas Slipknot, el pirokinético El Diablo, y la arqueóloga June Moone, que ha sido poseída por el espíritu de una hechicera. Todos estarán coordinados por el novio de esta última, el experto militar Rick Flag. A Moone le encargan enfrentarse a una horda de monstruos que aparecen en una estación de metro de Midway City, pero ésta aprovecha para convertirse en la jefa de todos, y traer de vuelta a la Tierra a Incubus, su malévolo hermano. Sus compañeros tendrán que hacerles frente. Robert Kaniger y Ross Andru crearon en 1959 el cómic en que se basa Escuadrón Suicida, que desde entonces ha sido reinventado una y otra vez por la editorial DC. Su concepto, cercano al de Doce del patíbulo, aporta frescura en pleno aluvión de caras producciones de superhéroes. Le toca llevar a estos personajes a la pantalla a David Ayer, guionista de Training Day, y director de títulos como Sin tregua, y Corazones de acero, que también se ha ocupado del libreto. Le va que ni pintado el proyecto, pues hasta ahora todos sus trabajos han ido en torno a la camaradería, y la línea difusa que separa el bien del mal. La trama enlaza con El hombre de acero y Batman v. Superman, el amanecer de la Justicia, con los que construye una red de films inspirada por las adaptaciones de personajes de Marvel. El proyecto ha sufrido numerosos problemas de producción, pues Ayer tuvo que empezar el rodaje con poco tiempo para pulir el guión, y puesto que los primeros test del film con espectadores dieron resultados negativos, se realizaron diversos remontajes. Así las cosas, no resulta extraño que Escuadrón Suicida tenga algunos defectos, sobre todo que sólo estén bien definidos dos de los personajes centrales, Deadshot y Harley Quinn, encarnados por los inspirados Will Smith y Margot Robbie. Pero otros se quedan a medio hacer, algunos, como Katana y Bumerang están totalmente desdibujados, explicados con un par de frases, y uno de ellos Slipknot, podría haberse eliminado sin que nadie le echara en falta. El argumento puede resultar algo confuso por la acumulación de giros (¿quién controla a la Hechicera y por que se escapa?), y se apuntan críticas a la labor encubierta de la CIA que no acaban de estar bien desarrolladas. Por otro lado, Jared Leto se lleva a su terreno al Joker, logrando que el espectador no se acuerde del magistral trabajo de Heath Ledger en la piel del personaje, pero sus apariciones secundarias amenazan con robar el film, al igual que la mínima presencia de Ben Affleck como Batman. A pesar de todo, queda un notable espectáculo que no aburre en ningún momento, pues los espectadores no podrán apartar la mirada. Sus reflexiones sobre la redención humanizan a unos personajes con los que a priori resulta difícil empatizar, por ejemplo en la escena en la que éstos discuten en un bar el camino que tomarán, que logra dramatismo. Además, aporta algunos golpes de humor que hasta ahora brillaban por su ausencia en las adaptaciones de comics de DC, tiene el ritmo adecuado, y una banda sonora a base de éxitos de rock (“House of the Rising Sun”, de The Animals, “Gangsta”, de Kehlani) que encaja muy bien con el tono oscuro del film. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluyen enseguida una secuencia con Ben Affleck y Viola Davis importante para la continuidad cinematográfica del universo DC.

6/10
Focus

2015 | Focus

Jess es una timadora que comete el error de tratar de estafar a un maestro de timadores, Nicky. O puede que no sea tal error, pues él la toma bajo su tutela y la introduce en su amplia red, un grupo numeroso de ladrones consumados, capaces de levantar en unos pocos días más de un millón de dólares del público que acude a un importante partido de fútbol americano. El problema es que el “trabajo” puede acabar mezclado con los asuntos del corazón, y éste terminar hecho añicos. La pareja se separará, pero volverán a cruzarse sus destinos en el mundo de la Fórmula 1. Nuevo trabajo del tándem de directores conformado por Glenn Ficarra y John Requa, que antes hicieron en registro de comedia Phillip Morris ¡te quiero! y Crazy, Stupid, Love. Aquí asoman con una entretenida trama de ladrones sofisticados, donde se unen las habilidades de los timos –en que se riza el rizo hasta, decididamente, la exageración–, con el enamoramiento de los protagonistas. Pero en este segundo aspecto se juega al engaño hasta un punto errado en que al espectador acaba importándole, francamente, un bledo, si los personajes interpretados por Will Smith y Margot Robbie se aman o no. Las películas de tramposos siempre tienen un punto de enganche, y aquí no faltan algunas escenas que atrapan, sobre todo aquella en que dos partes echan un auténtico pulso de apuestas encadenadas donde hay mucho, mucho en juego. Y está claro que Smith y Robbie son actores atractivos, y trabajan bien, aunque él en esta ocasión adopta una pose indolente demasiado tiempo, lo que agota, algo que también ocurre con los chistes cansinos con juegos de palabras sexuales. El caso es que la cinta es irregular, la apelación del título a centrarse, no perder el foco de la atención, no se la aplica a sí misma, de modo que el desenlace decepciona, y queda la sensación de que la cosa daba para más.

5/10
Cuento de invierno (Winter's Tale)

2014 | Winter's Tale

Nueva York, principios del siglo XX. Peter Lake es un ladrón perseguido por un siniestro personaje llamado Pearly Soames, que no es otra cosa que un demonio que pretende vengarse de quien antaño fue uno de sus “socios”. Antes de marcharse de la ciudad, Peter entrará a robar en una suntuosa mansión y allí se enamorará de la bella Beverly Penn. Pero el destino de ese amor es trágico porque ella tiene tuberculosis y le queda poco tiempo de vida... Tras una exitosa carrera como guionista, en donde ha formado tándem con un peso pesado como Ron Howard, en películas de la talla de Una mente maravillosa o Cinderella Man, el neoyorquino Akiva Goldsman debuta en el largometraje con Cuento de invierno (Winter's Tale), después de haber hecho ya sus pinitos detrás de las cámaras en la serie Fringe. Para su puesta de largo en la gran pantalla ha elegido una historia difícil de manejar, que se adentra por vericuetos fantásticos y a la vez pretende mantener la verosimilitud de la trama, con acendrados acentos dramáticos, en torno a la lucha entre el bien y el mal, la perpetuidad del amor y la fuerza del destino. Basada en una novela de Mark Helprin, el mayor problema de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la dificultad de digerir la enorme amalgama de elementos fantásticos en un escenario realista, el Nueva York actual y el de un siglo atrás. Quizá provengan del material previo, o quizá Goldsman haya incluido ideas propias, sea como fuere aquí la trama es especialmente confusa por exceso de ingredientes en el cóctel, que incluye desde tradiciones puramente religiosas, hasta concepciones mitológicas y mágicas, pasando por el ideal romántico de la fuerza inmortal del amor. Religión, magia, mitología, con una severa dosis de imaginería milagrosa a lo New Age es el ecléctico resultado. A veces estos elementos se muestran con sutileza, como ese estado de percepción en que la luz y sus reflejos ayudan a ver el mundo desde una nueva perspectiva, pero en otras ocasiones las cosas no funcionan tan fácilmente: verdaderamente es complicado aceptar la existencia de un caballo blanco con alas que aparece mágicamente sin explicación alguna. Y que se trate de un cuento no es suficiente. Dicho esto, está claro que lo que mejor funciona es la pura historia de amor de toda la vida, punto detonante del film. Por lo demás, lo más destacado de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la lograda ambientación de la historia, sobre todo la de la época de principios del siglo XX, con un cuidadoso diseño de producción, así como el tono fotográfico de la película, que saca mucho partido a los colores grises del invierno. Y al margen de sus personajes, los actores están todos bien, con mención especial para un eficiente Colin Farrell (en su pose de sufridor) y la guapa jovencita Jessica Brown Findlay (Downton Abbey). Sin embargo es una pena constatar lo relegados que quedan en la trama actores de la talla de William Hurt o Jennifer Connelly.

4/10
After Earth

2013 | After Earth

El adolescente Kitai Raige trabaja duro para convertirse en ranger y que su padre, el legendario comandante Cypher, esté orgulloso de él. Pero el riguroso progenitor mantiene las distancias, le culpa en el fondo de la muerte de su predilecta hija Senshi. Pese a todo, y a instancias de su esposa Faia, Cypher se esfuerza en estrechar lazos y se lo lleva en una expedición espacial que termina con la nave estrellándose en la Tierra, convertida tras algún tipo de cataclismo no explicitado en un planeta hostil. Con las dos piernas rotas, Cypher sólo puede confiar en su hijo para encontrar la baliza que permita enviar una señal de auxilio, situada en la cola del aparato, que ha caído a unos 100 kilómetros. Pero quizá ande suelto por ahí un ursa, una letal criatura alienígena. Will Smith ha imaginado una historia de ciencia ficción de corte familiar, que le permite volver a trabajar con su hijo Jaden Smith tras En busca de la felicidad. Y ha confiado el proyecto a un M. Night Shyamalan en horas bajas, que firma el guión con Gary Whitta, conocido por el libreto del film postapocalíptico El libro de Eli. Aunque se la trata de revestir de elementos futuristas ecológicos que hablan de una nueva civilización tras echar a perder la habitabilidad de la tierra, y de peligrosas criaturas, After Earth ofrece en el fondo una historia bastante sencilla de acercamiento entre padre e hijo. La idea sería que Cypher aprendería a no culpabilizar a su vástago de una tragedia, y Kitai, más allá de querer complacer a su padre y lograr su aprobación, alcanzaría, hasta cuerto punto, un grado de madurez. Por ello podemos decir simplemente que el film es medianamente entretenido, y contiene buenas escenas de acción en un contexto de supervivencia. Probablemente el lienzo es demasiado grande para narración tan elemental, o dicho de otro modo, se podía contar lo mismo con un presupuesto más ajustado. Pero claro, la película está concebida para generar dólares con el gancho Will Smith e hijo más la mano en el timón de un director de prestigio como Shyamalan, lo cual significa hacer las cosas a lo grande grandísimo, lo exija o no la historia. Al director de El sexto sentido le está tocando emprender la senda de historias no tan personales tras el fiasco de Airbender: El último guerrero. Se le puede reconocer en algunas señas de identidad como el sonido para la creación de atmósferas, el tinte ecológico que conecta con El incidente, y la mitigada trascendencia, presente en esa señal de hincar la rodilla para pensar con claridad; y para mal, aunque está contenido, en el rollete de explicar criaturas al estilo de las ninfas de La joven del agua. Los actores de After Earth están bien, aunque con contados registros, Jaden Smith de adolescente asustado y capitidisminuido por la presión paterna, Will Smith en plan serio, parece estar pensando “voy a interpretar a Obama enfadado” o algo así.

5/10
Men in Black III

2012 | Men in Black III

Tercera entrega de la saga de los “hombres de negro”, dirigida una vez más por Barry Sonnenfeld. El argumento se centra ahora en una ancestral rivalidad entre un malvado alienígena llamado Boris el Animal y el duro agente K. Tras escapar de la prisión donde ha permanecido 30 años, Boris viajará al pasado para matar a K, que es el hombre que le condujo a la cárcel y que le seccionó uno de sus brazos. Men in Black III mantiene todas las constantes de las anteriores películas de la saga, entre ellas las diferencias de carácter entre el pavisoso Agente K (Tommy Lee Jones) y el locuaz agente J (Will Smith), diferencias aquí convertidas en clave de la trama, pues pueden ser consecuencia de un suceso secreto ocurrido en el pasado. Sonnenfeld sigue por otro lado aportando frecuentes golpes de humor, apariciones de alienígenas rarísimos y, por supuesto, estudiadas dosis de acción. Sin embargo, el resultado no pasa de entretenido y es claramente inferior al de las dos anteriores películas. Esto puede deberse a que los gags apenas sorprenden pues se basan en un planteamiento fantasioso que da muestras de estar agotado: falta inspiración y los chistes de Will Smith suenan enlatados, repetitivos. Esa sensación también aumenta porque el tono general quiere ser, en este caso concreto, un poco más serio, debido al propio argumento ideado por un equipo de cuatro guionistas diferentes. Y a la postre esa elección de aportar gravedad al asunto se revela un error. De todas formas, en Men in Black III hay momentos que funcionan, claro está, como la escena en la que se desenmascara a Andy Warhol, el panorama histórico-visual de la caída desde el Chrysler Building y algún otro. Por otro lado, la acción está muy bien rodada, aunque es más escasa que otras veces y a decir verdad el 3D tampoco ayuda mucho a ensalzarla. En cuanto al reparto, se incorpora Josh Brolin (No es país para viejos) en el papel de K en su juventud. El actor es una elección perfecta pues parece una réplica sin arrugas del pétreo agente K. Y también destaca la gran Emma Thompson, cuyo mínimo papel también tiene sus secretos y además regala uno de los gags más tontorrones y tronchantes de la película.

4/10
Hancock

2008 | Hancock

Aventuras y desventuras de un superhéroe atípico que ha caído en desgracia. Se trata de Hancock, un tipo borracho, solitario y con malas pulgas, que duerme en la calle, va harapiento y sin afeitar y que, sobre todo, tiene una forma muy peculiar y desagradable de ejercer su oficio. Hancock vuela supersónicamente y tiene una fuerza descomunal, con un cuerpo a prueba de balas; sin embargo, cada vez que ayuda a la población no puede evitar comportarse de modo antipático y le da igual si por el camino destroza autopistas, provoca accidentes, etc. La consecuencia es que todo el mundo está harto de él, no le cae bien a nadie. El papel parece hecho a la medida de Will Smith (que no por casualidad ha ejercido también de productor), ya que el film contiene dosis parecidas de acción, humor y drama, y el protagonista de superéxitos como Yo, robot o Soy leyenda da el aspecto físico perfecto del superhéroe venido a menos, a la vez que sabe transmitir la desidia de alguien que está completamente de vuelta de todo. Pero, cuando su vida toca fondo, conoce a Ray (Jason Bateman), un hombre idealista, experto en marketing, que le ofrece un plan para recuperar su buena imagen. Las cosas no serán fáciles para ambos, porque Mary (Charlize Theron), esposa de Ray, no confía para nada en Hancock y quiere impedir que su marido fracase en el empeño de convertir al superhéroe en alguien de provecho. Peter Berg, actor y director, vuelve a ponerse detrás de las cámaras en una película de acción, después de la vibrante La sombra del reino. La cosa le sale bastante derecha, los efectos especiales son espectaculares, el ritmo es el adecuado, y sin embargo no estamos ante un film típico de superhéroes. Porque aquí la acción no tiene la importancia que se podría esperar, sino que parece simplemente un añadido. Eso provoca que se eche en falta, es verdad, algo más de emoción real, un malvado de entidad, que implique más al espectador, aunque lo cierto es que precisamente ése es el sello de identidad del film. ¿Pero cómo? ¿Una película de superhéroe donde la acción no es la protagonista? Justo. La trama se centra en otra cuestión de fondo y mucho más interesante: la aceptación del propio destino es lo único que hace posible que abramos nuestro horizonte al prójimo y dejemos de pensar en nosotros mismos. "Sólo cuando aceptes quién eres, serás feliz", le dice Ray al protagonista. Todo superhéroe ha de llevar su uniforme, y Hancock ha de aprender a vivir con el suyo. El film remarca esta idea central en algunas escenas muy eficaces, alguna con mucho sentido del humor. Y hay además en el guión de Vincent Ngo y Vince Gilligan un modo muy original de afrontar el tema, tan clásico como ineludible, del superhéroe que ha de elegir entre el amor personal y la propia misión al servicio de todos los hombres por igual.

6/10
Siete almas

2008 | Seven Pounds

En El mercader de Venecia, de William Shakespeare, el usurero Shylock pedía que Antonio, al que le ha dejado dinero, le pague la deuda con una libra de su propia carne, próxima al corazón. De esta celebérrima obra teatral proviene el título original de este film, Seven Pounds (Siete libras), que viene a significar exactamente ‘Siete deudas’. Aunque aquel que haya escuchado el título original tendrá una idea de por dónde van los tiros, lo cierto es que este drama está narrado con la pretensión de sorprender al espectador a base de giros supuestamente inesperados, quizás porque narrada de forma lineal apenas tendría interés. Al principio del film, el protagonista, Ben Thomas, toma el teléfono y llama a urgencias para anunciar que está a punto de suicidarse. El porqué de tan fatídica decisión se narra a modo de flash-back. Se muestra a Thomas como un tipo misterioso que con un colaborador ha elaborado una lista de posible gente a la que ayudar: un individuo que necesita dinero, una mujer acosada que necesitaría una nueva casa, un ciego, etc. Thomas se presenta a sí mismo como agente del fisco y se asegura de que sean todos buenas personas. Lo que no entra en sus planes es que va a enamorarse de Emily Posa, una de las necesitadas de ayuda, pues está muy enferma y requiere urgentemente de un transplante de corazón. Con todos estos datos de partida y un plano que muestra una noticia de un periódico, es bastante fácil para el espectador recomponer toda la historia. Y sin intriga, una vez que se ponen las cartas sobre la mesa, todo se vuelve un tanto convencional. Desde luego no llega a la altura de En busca de la felicidad, la otra colaboración entre el astro Will Smith y el director Gabriele Muccino, interesantísimo relato sobre la superación personal. Se agradecen las buenas intenciones de Muccino, que se ha propuesto filmar otra historia de interés humano, esta vez en torno a la redención, el dolor y el sacrificio. Aparte de que se trata de un film previsible, pesa mucho un exceso de sentimentalismo. Éste es bastante evidente en secuencias como las del romance entre Ben y Emily, que remiten a películas de ‘lágrima fácil’, como Elegir un amor. A su favor cuenta con un impecable trabajo de Will Smith, que no ha sido nominado al Globo de Oro, aunque no hubiera estado de más. Está a su altura Rosario Dawson y también llama mucho la atención Woody Harrelson, en un breve pero convincente trabajo, como el ciego al que el protagonista echa una mano.

5/10
Soy leyenda

2007 | I Am Legend

La humanidad está de enhorabuena. Parece. Porque los científicos liderados por el doctor y coronel Robert Neville han desarrollado un retrovirus que parece ser el remedio definitivo contra el cáncer. Pero tres años después, en 2010, el panorama es muy diferente. La mayor parte de los hombres ha muerto a causa del virus de marras, y los infectados que viven son una especie de zombies rabiosos, que no deben exponerse a la luz, y que atacan a los pocos supervivientes sanos. En tal tesitura, Neville es el único hombre sano que queda en la zona cero de la infección, un Nueva York desolado. Sólo tiene como compañía a un perro pastor alemán, Sam, y cada día radia un mensaje dirigido a posibles supervivientes, para que se reúnan con él en cierto muelle de la ciudad; pero nunca nadie acude a la cita. En esos tres años de soledad, Neville ha continuado investigando para hallar una posible solución a la enfermedad que ha desatado; y de un modo muy disciplinado, ha ideado medios para combatir la forzada soledad y la tentación de la desesperanza.Notable adaptación de la clásica obra de ciencia ficción de Richard Matheson, que en sendas versiones cinematográficas anteriores tuvieron el protagonismo de Vincent Price y Charlton Heston, dos actores que han frecuentado el género fantástico. Ahora es otro amante del género, Will Smith (Men in Black, Yo, robot), quien acepta el reto de permanecer solo en pantalla gran parte del metraje. Y sale airoso, atrapa con matices la situación extrema de su personaje, con momentos estupendos como en su esfuerzo por cultivar "la vida social" en el videoclub. En una lograda conjunción de interpretación, guión y dirección, se consigue insuflar humanidad y dramatismo a la trama, no estamos sólo (que también) ante una espectacular cinta futurista y catastrofista con estupendos efectos especiales. Además de la cuestión de la soledad, también se apuntan los límites de la ciencia, su pretensión de ser causa de esperanza para el hombre; y la ayuda y la necesidad de la fe, para sobrellevar situaciones que, simplemente, nos superan. En esa línea se apunta el miedo a un futuro incierto, una idea que parece explotada por muchas películas recientes de zombies, como 28 días después y su secuela, 28 semanas después.La estructura narrativa del film lleva a intercalar la soledad neoyorquina del protagonista, y sus enfrentamientos con los terroríficos zombies, con flash-backs que reconstruyen cómo se ha llegado a la situación actual, y que subrayan la terrible pérdida de Neville, la ausencia de su querida familia. Hay un gran acierto en introducir enseguida las escenas de la desolación de Nueva York, su sobrecogedor estado de abandono.

6/10
En busca de la felicidad

2006 | The Pursuit of Happyness

Will Smith se convirtió en una estrella por la serie El príncipe de Bel-Air, y desde entonces mantiene un enorme tirón popular, sobre todo cuando hace papeles de “graciosete”, en películas como Men in Black. Pero Smith se esfuerza por demostrar su versatilidad, como en Alí, donde compuso brillantemente al legendario púgil Cassius Clay. Smith ha sido nominado al Oscar por este drama, gracias a un trabajo que sin ser memorable, sí es al menos eficaz. Quizás los académicos se han dejado impresionar por el cambio de look del actor, que lleva bigote para parecer un padre de principios de los 80. Smith tiene como compañero de reparto a su hijo, el pequeño Jaden Smith, que también encarna a su retoño en la ficción. En papeles más pequeños está Thandie Newton, que nos conmocionó en Crash, y un brillante plantel de secundarios. "El Príncipe de Bel Air" interpreta a un personaje real, Chris Gardner, un tipo brillante. Casado, Gardner tiene un niño de cinco años, pero apostó por el caballo equivocado. Tiempo atrás, invirtió su dinero en comprar decenas de unidades de un sofisticado escáner médico. Pero los escáneres convencionales parecen suficientes, y los médicos lo consideran un lujo prescindible, por su elevado precio. Así que Gardner los vende con dificultad, lo que le ocasiona problemas para llegar a fin de mes. Debido a las penalidades, Linda deja a su esposo con el niño. Ocurre justo en el momento en que Gardner ha descubierto su verdadera vocación, convertirse en corredor de bolsa. Con tenacidad, logra que le acepten como becario en una empresa, con la posibilidad de ser contratado. Deberá compatibilizarlo con vender escáneres, atender a su hijo, y solventar el ‘pequeño’ problema de que se ha quedado sin casa. El italiano Gabriele Muccino, que triunfó en su país con El último beso, ha cumplido su sueño de rodar en Hollywood y triunfar en Estados Unidos, cumpliendo “el sueño americano” al que aspira también su personaje. El individuo que toca fondo pasando calamidades, y que tiene la capacidad suficiente para llegar arriba, es el tema central de gran parte del cine clásico americano. Y sin embargo, la relación entre el protagonista y su hijo es muy mediterránea, y recuerda en ocasiones a Ladrón de bicicletas, un gran clásico del cine italiano. Y es que esta historia cálida de superación personal, también es una reivindicación de la figura paterna, con momentos emotivos.

6/10
Hitch

2005 | Hitch

... Cuchillo de palo. Lo dice el refrán y a Alex Hitchens –más conocido como Hitch– le hubiera venido bien aplicarse el cuento. Él es un experto en hacer que salte la chispa entre dos extraños y por eso es conocido como “Doctor Love”, pero no es que juegue sucio exactamente: él sólo prepara el terreno, lo hace propicio y lo demás viene si ha de venir. Sin embargo, Hitch sabe por experiencia que Cupido se abre camino con facilidad asombrosa cuando las circunstancias son adecuadas. Ahora, Albert, un patoso contable, rechoncho y sin gracia, le ha pedido ayuda para enamorar nada menos que a Allegra Cole, una multimillonaria y guapísima mujer que es toda una celebridad, y que, además de ser inalcanzable, tiene a todos los hombres a sus pies... Y en esas estamos cuando –y aquí está el quid de la cuestión– el propio Hitch se enamora de Sara Melas, una periodista inteligente y atractiva que conoce en un bar. El doctor Love hará cuanto esté en su mano para retener a esa mujer, pero la cosa no va a ser fácil... Divertida comedia romántica, basada en el atractivo interpretativo del cuarteto principal, y en especial en un Will Smith –también productor de la película– que por mucho que haga productos de acción sigue sintiéndose como pez en el agua cuando da campo libre a su vena gamberra. La película juega bien a dos bandas, combinando con acierto las historias de las dos parejas y ofreciendo así mayor variedad a una temática por lo demás arquetípica. Andy Tennant (Ana y el rey, Sweet Home Alabama) tiene oficio en estas lides y sabe hacer que la película agarre, gracias a escenas bien diseñadas, con diálogos ocurrentes y "gags" bastante divertidos, a menudo muy próximos al "slapstick" del cine mudo.

6/10
Yo, robot

2004 | I, Robot

Film situado en el año 2034, basado libremente en los relatos de Isaac Asimov y en sus famosas tres leyes de la robótica: 1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por su pasividad, permitir que lo sufra. 2) Un robot debe obedecer las órdenes de un humano, a no ser que entren en conflicto con la primera ley. 3) Un robot debe autoprotegerse, a no ser que esto entre en conflicto con las otras dos leyes. La trama describe la investigación del asesinato de un conocido científico, diseñador de robots, a cargo del detective Spooner. El principal sospechoso de esa muerte es un robot, Sonny, lo que podría ser un escándalo mayúsculo, en vísperas de una comercialización masiva de androides a cargo de la empresa U.S. Robotics. La psiquiatra de robots Susan Calvin ayudará al policía en su investigación, aunque ella no deja de advertir en él una animadversión hacia los robots, que hunde sus raíces en un hecho traumático del pasado. Estupenda historia futurista, cuyas magníficas escenas de acción y efectos visuales no son obstáculo para cuidar una trama entretenida, donde las piezas encajan, y con resolución más o menos sorprendente e inquietante. No en vano dirige la película Alex Proyas, que ya nos ha dejado buenas piezas de cine fantástico en El cuervo y, sobre todo, en Dark City. Ya sólo el arranque, en que el poli (encarnado con convicción por Will Smith) persigue a un robot que ha robado, aparentemente, un bolso a una señora, es todo un alarde de ingenio, que sirve para recordar las tres leyes y la suspicacia de Spooner con los robots. El film ahonda en la idea de una humanidad cada vez más deshumanizada y solitaria, que contrasta con el robot Sonny, que empieza a presentar reacciones de auténtica persona. Y logra ser coherente en la explicación del comportamiento anómalo de los robots. La ciudad de Chicago, tal y como podría ser en el futuro, está muy bien representada, con imágenes de la ciudad conocidas a las que se añaden digitalmente edificios, como el de U.S. Robotics, o un moderno tren monorraíl.

7/10
Una chica de Jersey

2004 | Jersey Girl

Ollie es un consumado relaciones públicas, siempre estresado, que nunca tiene tiempo para atender a su mujer y a su hijita, a quienes quiere un montón. La inesperada muerte de la esposa hace que su mundo se venga abajo. Una importante metedura de pata profesional le convierte en un paria laboral, por lo que deberá hacer lo que pueda para ganarse el pan; estos hachazos de la vida hacen que Ollie descuide a su niña. Menos mal que tiene los consejos de su anciano padre, y que va a conocer a una guapa joven, que trabaja en un videoclub. Kevin Smith, oh, sorpresa, se nos pone tiernecito. Un cineasta, célebre por la elevada tasa de palabras malsonantes en sus películas, parece algo cambiado gracias a que él, personalmente, acaba de descubrir la paternidad. Así que nos ofrece una película que habla de la responsabilidad que corresponde a un padre de familia. El director no evita pese a todo alguna grosería que casa poco con el tono del film (el alquiler de pelis porno, las conversaciones subidas de tono), pero hay que reconocerle su ingenio como guionista y director, sobre todo en la escena que Ben Affleck comparte con un inesperado Will Smith, quien por cierto no es pariente de Kevin.

4/10
Dos policías rebeldes II

2003 | Bad Boys II

Los policías de narcóticos Mike Lowrey y Marcus Burnett son elegidos para integrar un equipo que, con ayuda de alta tecnología, intenta destapar una organización que trafica con éxtasis en Miami. Descubren que un peligroso capo cubano, Tapia, protegido por Fidel Castro, asesina a sus competidores en la lucha por el control de la venta de drogas. Mientras intentan detenerle, Marcus se enfada con su compañero, porque descubre que éste sale con su hermana, Syd, agente infiltrada de la DEA que también colabora en la investigación. Martin Lawrence y Will Smith han tardado ocho años en protagonizar esta secuela de uno de sus mayores éxitos, anunciada en repetidas ocasiones. Michael Bay, director de La Roca o Pearl Harbor, vuelve a colaborar con el productor Jerry Bruckheimer, partiendo de un guión no demasiado original, salpicado de gags más o menos conseguidos. Aunque lo importante al final son las espectaculares secuencias de acción. Destaca una persecución automovilística, en la que el camión al que persiguen los protagonistas deja caer algunos de los coches que transporta, amenazando con aplastarles. Jordi Mollá sigue su aventura americana, convertido en el villano de la cinta; y aunque a veces resulta exageradísimo, se esmera en sacar adelante su caricaturesco personaje.

4/10
Men In Black 2

2002 | Men In Black 2

Cinco años después de salvar a la galaxia, una terrible amenaza reúne nuevamente a los intrépidos agentes K y J, la élite de los “Men in Black”. De todos los agentes secretos del mundo, los Hombres de Negro tienen el trabajo más alienante, pues solucionan los problemas relacionados con los “aliens” que viven en secreto entre nosotros. Ahora hay uno acuciante: Serleena, un extraterrestre con aspecto de hermosa modelo, ha puesto en marcha un plan para encontrar un peligroso artilugio galáctico. El agente J debe acudir a su antiguo compañero, K, que escondió el objeto tiempo atrás. La pega es que no recuerda nada de su pasado: vive con una nueva identidad, como empleado de correos. El tiempo juega en su contra, porque Serleena ha tomado el cuartel general de los Hombres de Negro. No es fácil parodiar la ciencia ficción, pero Barry Sonnenfeld dio con la fórmula en Men in Black. La continuación sigue la misma línea, es decir, mezcla acción, humor y criaturas extrañas. Se mantienen muchos personajes, y aunque se echa de menos a Linda Fiorentino, el reparto incluye las novedades de Lara Flynn Boyle y Rosario Dawson, además de un divertido perro parlanchín. Por otro lado regresan algunas de las criaturas de la primera parte que “gustaron mucho al público”, explica Sonnenfeld, como Jeebs, el dueño del monte de piedad.

6/10
Alí

2001 | Ali

Nueva exploración del mito viviente de Mohammed Ali, antes conocido como Cassius Clay. Michael Mann (El último mohicano, Heat, El dilema) ofrece un retrato impresionista del boxeador, en el que quizá se echan en falta sus repliegues internos. El director prefiere usar trazos suaves en su cuadro del boxeador, que al final dejan una imagen que evita la pura hagiografía, al señalar también el difícil carácter del protagonista. La idea era que la película acompañara al protagonista en la búsqueda de su propia identidad. El film se inicia en el momento en que Ali alcanza el campeonato mundial de los pesos pesados, y llega hasta el inolvidable combate que le enfrentó con George Foreman en Zaire en 1974. En el apasionante recorrido que entrega Mann, no faltan sus relaciones amorosas, que nunca acababan de cuajar, y su compromiso ideológico y religioso, incluida su asociación con Los Panteras Negras y Malcolm X. El actor Mario Van Peebles, que da vida a este personaje, compara a Ali con Gary Cooper nada menos: “No quería ser político necesariamente, pero se encontró ahí fuera, de pie, diciendo, ‘Eh, tíos, dejad de pisotearme’.” Los pasos de Ali son servidos con música e imágenes de enorme fuerza. A veces se suscitan muchos ‘por qué’ que no reciben respuesta, y que invitan a profundizar por libre en la vida del boxeador. Mann considera que Ali personificó conceptos tan importantes como el orgullo racial, el conocimiento propio, el sacrificio y la capacidad de desafiar al mundo entero. Pero como ya hiciera en El dilema, prefiere mostrar los hechos externos sin juzgarlos ni buscar motivaciones. Decisiones como hacerse musulmán o negarse a luchar en Vietnam, o los diversos fracasos sentimentales, están ahí, y son prueba de la fuerza (o debilidad) de su voluntad; pero nos faltan elementos para comprender. Eso sí, los combates están muy bien rodados (un paso adelante en el subgénero del cine de boxeo), y Will Smith compone un fantástico Ali. Resulta muy justa su nominación al Oscar; la que recibió Jon Voight por su personaje del periodista deportivo Howard Cossell quizá corresponde más al apartado de maquillaje, pues se logra un sorprendente parecido físico con el personaje real.

6/10
La leyenda de Bagger Vance

2000 | The Legend Of Bagger Vance

Rannulph Junuh era un joven que prometía llegar a ser un auténtico campeón de golf. Además salía con la guapísima Adele, hija del propietario de un maravilloso campo de golf. Pero llegó la guerra y Junuh debió quedar bastante traumatizado, pues ni volvió a casa, ni dio señales de vida. Hasta que un día, inesperadamente, vuelve al hogar. Ya no quiere saber nada de golf ni de su ex novia, pero se presenta en su vida un personaje misterioso, Bagger Vance, que le anima a que vuelva a empuñar los palos de golf en un gran torneo. Robert Redford dirige esta película que tiene ecos de un título deportivo que él mismo protagonizó: El mejor, situado en el mundo del béisbol. En este caso el papel “redfordiano” corre a cargo de Matt Damon, mientras que su “ángel guardián” es el simpático Will Smith. Una hermosa fotografía y el duelo de tono épico en el “green” son las principales bazas de un film que no inventa la pólvora, pero que tiene su rato de gracia.

4/10
Wild Wild West

1999 | Wild Wild West

El viejo Oeste. Dos agentes especiales del gobierno son requeridos por el presidente Ulysses Grant, ante la inexplicable desaparición de los científicos más reputados del país. James West, un juerguista nato que siempre la está armando, es muy eficaz; y Artemus Gordon destaca como maestro del disfraz, además de ser ingenioso inventor de todo tipo de artilugios para enfrentarse al crimen. Sus investigaciones les conducen hasta un general sudista de pasado dudoso, muy bien relacionado con el malvado doctor Arliss Loveless, un tetrapléjico que pretende derrocar al presidente. Una ayuda inestimable para enfrentarse al villano se la proporciona Rita Escobar, una joven que se mueve en el círculo de Loveless por motivos desconocidos. Adaptación a la pantalla grande de una vieja serie televisiva de los años 60, una especie de James Bond cómico que se mueve por el salvaje Oeste. Barry Sonnenfeld (Men In Black, La familia Addams. La tradición continúa, Cómo conquistar Hollywood) disfrutó de Jim West en sus años mozos, y para modernizar la serie acudió a su amigo Will Smith, con quien ya trabajó en Men in Black. Éste aporta su característico sentido del humor, igual que su compañero de armas, Kevin Kline. Kenneth Branagh compone a un malvado histriónico, muy alejado de sus típicos papeles shakesperianos. Mientras que la nota sexy del film la pone Salma Hayek.

5/10
Enemigo público

1998 | Enemy of the State

Un congresista es asesinado. En el crimen está implicado un alto funcionario de la Casa Blanca. Una cámara ha grabado los hechos y la información va a parar, casualmente, a manos del abogado negro Robert C. Dean. A partir de ese momento su vida se convierte en un infierno: sufre una persecución implacable con los medios de espionaje más sofisticados. El Gran Hermano imaginado por el novelista George Orwell, que vigila todos los movimientos de los ciudadanos, tiene una versión ultratecnológica en este film. Con el espionaje a través de satélites de comunicación y ordenadores, cualquiera diría que la intimidad personal es sólo un bonito recuerdo del pasado. Tony Scott firma un sólido film, que le acerca a la altura de otro de sus trabajos importantes: Marea roja. Logra crear una atmósfera inquietante de perpetuo acoso, y apenas deja respiro al espectador a lo largo del metraje. La arriesgada resolución del film –se podía haber caído en el mayor de los ridículos– demuestra que Scott tiene talento, y que lo usa cuando quiere. Los actores están estupendos: Will Smith hace un buen papel dramático, mostrando que tiene más dotes que las puramente cómicas; a Gene Hackman le basta su fuerte presencia para crear un estupendo espía, que recuerda a su memorable personaje de La conversación, de Francis Ford Coppola.

6/10
Men In Black

1997 | Men In Black

K (Tommy Lee Jones) es miembro de una organización secreta, cuya misión es controlar el flujo de extraterrestres de todo tipo que entran y salen de nuestro planeta. Son extraterrestres que vienen a ganarse la vida, como cualquier humano. Para que pasen desapercibidos, los hombres de negro les proporcionan una identidad humana. De manera fortuita, un joven decidido, interpretado por Will Smith, es reclutado para formar parte de esta organización. J y K forman un buen equipo en el que se combina la experiencia con la decisión y la audacia. Pero no todos los extraterrestres tienen buenas intenciones. Descubren un plan alienígena para causar daño a la humanidad. Entre los inmigrantes extraterrestres, han detectado a algunos ilegales. A J y K no les queda más remedio que enfrentarse a ellos. Para ello cuentan con la ayuda de una sorprendida forense, interpretada por Linda Fiorentino. Una película de ciencia-ficción con un planteamiento muy original. Es divertida en todo momento, y los espectaculares efectos especiales cautivan enseguida al espectador. La pareja protagonista se complementa a la perfección. La película fue la auténtica sensación del año en el gusto de los espectadores. Aunque tiene una finalidad cómica, y el desarrollo de la acción está supeditado a este objetivo, es una película que marca una nueva línea en el género.

6/10
Independence Day

1996 | Independence Day

Un día llegan a la Tierra unas gigantescas naves espaciales. En un principio la población aguarda con esperanza que los visitantes vengan en son de paz, pero esto se torna en desesperación cuando se dan cuenta de que las naves atacan el planeta lanzando rayos destructivos en las mayores ciudades del mundo, y destruyendo edificios emblemáticos como el Pentágono. Sin embargo, algunos supervivientes planean un ataque masivo contra los alienígenas. El presidente de los Estados Unidos escapa como puede de la destrucción de la Casa Blanca. Mientras tanto, un científico genial descubre un método para combatir informáticamente a los invasores, y un piloto intenta salvar su vida tras sobrevivir a un combate aéreo. Uno de los mayores éxitos de taquilla del cine norteamericano. El realizador Roland Emmerich (Soldado Universal) planteó la historia de forma muy humorística y distendida, excepto en los momentos en que se retrata la tragedia. Tal vez por esta razón pensó en Will Smith (conocido por la comedia televisiva El príncipe de Bel-Air) para el papel principal. Junto a él, Jeff Goldblum repite el mismo papel de científico que hacía en Parque Jurásico y Bill Pullman deja atrás su típico papel en películas románticas como Mientras dormías para dar vida al mismísimo presidente de los Estados Unidos, que encabeza en su aeroplano hacia la victoria a las tropas resultantes de la unión de todo el mundo.

5/10
Dos policías rebeldes

1995 | Bad Boys

Dos policías rebeldes se inscribe en las llamadas buddy-movies o películas de colegas del tipo Arma letal o Límite: 48 horas. Con respecto a estas dos últimas, se da el avance de que los dos protagonistas, en vez de ser uno blanco y otro negro, son ambos de color. Los dos compañeros, policías, han de proteger a la única testigo de un brutal asesinato relacionado con el narcotráfico. Ellos son Burnett, un hombre felizmente casado y padre de familia, y Lowrey, el típico ligón. El argumento se desarrolla con agilidad siguiendo dos líneas principales: una policiaca, más o menos convencional, con algunos animados momentos de acción; y otra de comedia, en la que se acude al clásico recurso de intercambio de personalidades. En esta última juega a favor la baza de los dos intérpretes principales —Martin Lawrence y Will Smith, este último muy popular por la serie televisiva El príncipe de Bel-Air—, cuyas continuas discusiones tienen cierta gracia; en contra hay que señalar la escasa elegancia demostrada por Michael Bay y sus guionistas, que usan y abusan frívolamente de las bromas en torno al sexo.

5/10
Made in America

1993 | Made in America

Típica comedia juvenil frívola pero con tirón comercial, a cargo de Richard Benjamin (Esta casa es una ruina, Sirenas). Zora, una chica negra, se entera que su madre recurrió a la inseminación artificial para tenerla. Cuando investiga la identidad de su padre, descubre que es un blanco inaguantable que se dedica a vender coches. A pesar de contar con las indudables dotes cómicas de Whoopi Goldberg, resulta una historia muy irregular, en la que han tenido que meter baza varios guionistas. Resalta el pésimo gusto de la secuencia que transcurre en el banco de semen.

2/10
Seis grados de separación

1993 | Six Degrees of Separation

Ouisa (Stockard Channing) y Fland (Donald Sutherland) Kittredge, un matrimonio de la alta sociedad neoyorkina, ven sacudidas sus aburridas vidas cuando Paul (Will Smith), un joven negro, irrumpe en su casa: acaba de ser víctima de un atraco. El chico, encantador y educadísimo, asegura que su padre es el actor Sidney Poitier y que ha sido compañero de estudios de sus hijos. Los Kittredge aceptan su historia, lo que les proporciona una velada encantadora y una insólita aventura. Fred Schepisi lleva a la pantalla una obra teatral de John Guare, convertida en guión por el propio autor. Cuenta con un espléndido diseño de producción de Patrizia Von Brandenstein y un magnífico reparto, en el que destaca Stockard Channing, actriz que también interpretó el papel en los escenarios de Broadway. La historia es una crítica caústica a las clases altas y acomodadas de vidas languidecientes. La aparición del misterioso personaje de Paul —¿un farsante?, ¿un loco?, ¿un desgraciado?—, que ha visitado con el mismo cuento a distintas amistades de los Kittredge, alimenta sus conversaciones e introduce un elemento nuevo en sus existencias, capaz de darles un poco de sentido. La historia tiene una estructura original y compleja, donde se entrelazan la asistencia a reuniones de sociedad con las nuevas noticias de las indagaciones sobre Paul. El arranque es bueno y trata de contraponer la previsible vida del matrimonio protagonista con el riesgo que introduce Paul. Ello viene simbolizado por un supuesto cuadro de Kandinsky, que tiene la peculiaridad de estar pintado por ambos lados: uno tiene elementos geométricos ordenados, el otro muestra la espontaneidad y el caos. A pesar de todo, la historia no supera cierto desequilibrio, pues la elegancia y sofisticación algo insulsas del relato se quiebran con elementos escabrosos —homosexualidad— y trágicos, traídos sin demasiada justificación. Al final queda una idea —romper la rutina de una vida previsible—, que se presenta de un modo ambiguo, como si ello fuera una especie de desafío a Dios.

6/10
El príncipe de Bel-Air (4ª temporada)

1993 | The Fresh Prince Of Bel-Air | Serie TV

Más andanzas del joven de Filadelfia que vive con unos parientes en Los Ángeles. Fiestas, romances y otras actividades juveniles dan pie a que Will Smith se luzca en sus gags, donde bromea incluso con el espectador.

5/10
El príncipe de Bel-Air (2ª temporada)

1991 | The Fresh Prince of Bel-Air | Serie TV

Segunda entrega de la popular 'sitcom', que convirtió en estrella a Will Smith. Entre sus nuevas gansadas están las que propicia su nueva novia, o la popular, gracias a Chicago, Queen Latifah.

6/10
El príncipe de Bel-Air

1990 | The Fresh Prince of Bel-Air | Serie TV

Will, chico pobre de Philadelphia, se va a vivir con sus tíos ricos de Bel-Air. El gamberrete Will deberá adaptarse a un estilo de vida acomodada al que no se encuentra acostumbrado, y a las estrictas normas de su tío político, el severo juez Philip Banks. Antes de ser una estrella del cine, Will Smith inició su carrera como rapero humorístico. Dio tanto la nota que la cadena televisiva NBC le contrató para protagonizar su propia comedia de situación.

6/10
After Earth

2013 | After Earth

El adolescente Kitai Raige trabaja duro para convertirse en ranger y que su padre, el legendario comandante Cypher, esté orgulloso de él. Pero el riguroso progenitor mantiene las distancias, le culpa en el fondo de la muerte de su predilecta hija Senshi. Pese a todo, y a instancias de su esposa Faia, Cypher se esfuerza en estrechar lazos y se lo lleva en una expedición espacial que termina con la nave estrellándose en la Tierra, convertida tras algún tipo de cataclismo no explicitado en un planeta hostil. Con las dos piernas rotas, Cypher sólo puede confiar en su hijo para encontrar la baliza que permita enviar una señal de auxilio, situada en la cola del aparato, que ha caído a unos 100 kilómetros. Pero quizá ande suelto por ahí un ursa, una letal criatura alienígena. Will Smith ha imaginado una historia de ciencia ficción de corte familiar, que le permite volver a trabajar con su hijo Jaden Smith tras En busca de la felicidad. Y ha confiado el proyecto a un M. Night Shyamalan en horas bajas, que firma el guión con Gary Whitta, conocido por el libreto del film postapocalíptico El libro de Eli. Aunque se la trata de revestir de elementos futuristas ecológicos que hablan de una nueva civilización tras echar a perder la habitabilidad de la tierra, y de peligrosas criaturas, After Earth ofrece en el fondo una historia bastante sencilla de acercamiento entre padre e hijo. La idea sería que Cypher aprendería a no culpabilizar a su vástago de una tragedia, y Kitai, más allá de querer complacer a su padre y lograr su aprobación, alcanzaría, hasta cuerto punto, un grado de madurez. Por ello podemos decir simplemente que el film es medianamente entretenido, y contiene buenas escenas de acción en un contexto de supervivencia. Probablemente el lienzo es demasiado grande para narración tan elemental, o dicho de otro modo, se podía contar lo mismo con un presupuesto más ajustado. Pero claro, la película está concebida para generar dólares con el gancho Will Smith e hijo más la mano en el timón de un director de prestigio como Shyamalan, lo cual significa hacer las cosas a lo grande grandísimo, lo exija o no la historia. Al director de El sexto sentido le está tocando emprender la senda de historias no tan personales tras el fiasco de Airbender: El último guerrero. Se le puede reconocer en algunas señas de identidad como el sonido para la creación de atmósferas, el tinte ecológico que conecta con El incidente, y la mitigada trascendencia, presente en esa señal de hincar la rodilla para pensar con claridad; y para mal, aunque está contenido, en el rollete de explicar criaturas al estilo de las ninfas de La joven del agua. Los actores de After Earth están bien, aunque con contados registros, Jaden Smith de adolescente asustado y capitidisminuido por la presión paterna, Will Smith en plan serio, parece estar pensando “voy a interpretar a Obama enfadado” o algo así.

5/10

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