Hace unos días se hizo público que una de las embarcaciones alquiladas por el Ministerio del Interior para trasladar a los agentes de las unidades antidisturbios desplazadas a Cataluña para frenar el referéndum prohibido por el Tribunal Constitucional no recibía servicio por parte de los estibadores de Barcelona.
El barco se hizo célebre, tras aparecer en los medios de comunicación, porque llevaba una imagen de Piolín, entre otros personajes de animación de Warner. A la compañía no le hizo mucha gracia verse envuelta de repente, sin comerlo ni beberlo, en la polémica del independentismo, por lo que se dirigió a la propietaria del crucero para pedir explicaciones.
La compañía naviera argumentó que tenían un contrato con el Ministerio del Interior para que se pudiera utilizar esta nave hasta el 5 de octubre, fecha prorrogable si existían necesidades de seguridad. A continuación, Warner reclamó que se cubrieran los personajes, demanda que fue atendida, ya que se desplegaron varias lonas para cubrir los dibujos.
