Parecía que la maldición de "El hombre que mató a Don Quijote" –que dura dos décadas– había terminado para Terry Gilliam, después del estreno del film, primero en Cannes y luego en salas comerciales.
El juzgado dio la razón al realizador tras la denuncia de Paulo Branco, de Alfama Films, productor del film en la fase inicial, que pretendía que no llegara a programarse en cines, pues en su opinión los derechos le correspondían. Sin embargo, los juzgados de París le han dado la razón finalmente.
Como consecuencia, el denunciante tiene derecho a percibir un total de 10.000 euros, en concepto de beneficios por la explotación. "Los derechos de la película pertenecen a Alfama, y cualquier explotación comercial de ella ha sido completamente ilegal y sin nuestra autorización", declara. . "Esta película se ha hecho de forma ilegal. Es la primera vez que veo tanta gente embarcada en la misión de producir y distribuir una película de la que no tienen los derechos de propiedad intelectual".
Keith Fulton y Louis Pepe recogieron el primer intento de rodar El hombre que mató a Don Quijote en el exitoso documental Perdidos en La Mancha, de 2002. Mostraba la hospitalización del protagonista original, Jean Rochefort, y unas agresivas tormentas que obligaron a parar el rodaje.
