Thomas Vinterberg ha presentado el domingo "Kursk", su nuevo trabajo, que reconstruye la tragedia de este sumarino nuclear en 2000, con Colin Firth, Mathias Schoenaerts y Lea Sydoux como protagonistas.
Tras el pase dio una rueda de prensa, en la que un periodista le preguntó por qué no aparece Vladimir Putin, entonces recién llegado a la presidencia de Rusia, que fue duramente criticado entonces, por tardar demasiado en preparar la operación de rescate, por rechazar la ayuda de otros países, y sobre todo porque siguió de vacaciones en Sochi hasta cinco días después del accidente, en el que mueron los 118 tripulantes. El político aparece en el libro en el que se basa la cinta, "A Time To Die", de Robert Moore, y alguna publicación, como The Hollywood Reporter, había desvelado que aparecía en la primera versión del guión.
"En internet se ha publicado que hemos sido intimidados por las autoridades rusas", comenta el cineasta danés. "Pero no es verdad. Fue una decisión artística, únicamente. Tomé la decisión porque creo que esta película era, ante todo, sobre la humanidad, y no quería que se señalara a personas específicas".
"Además, no sabemos cómo participó Putin en este asunto", continuó diciendo Thomas Vinterberg. Ignoramos quién tomó las decisiones. Me pareció más noble y más humilde cambiar los nombres. Además, no quería ver a un actor que intentara hacerse pasar por el presidente". Kursk se estrena en España el 5 de diciembre.
