En 2007 la huelga de guionistas paralizó la industria del cine y de las series.
La que ahora se ha convocado es muy distinta, pues no sólo responde a que el Sindicato de Guionistas (WGA, por sus siglas en inglés) no haya llegado a un acuerdo en la negociación del convenio anual con la Asociación de Productores (PGA, por sus siglas en inglés). Se suman reivindicaciones debido a las nuevas plataformas de streaming, que no existían entonces. En 2007 se pedían derechos por venta y alquiler de DVDs, que ahora casi son anecdóticos, por lo que no tienen importancia.
Además, en esta ocasión los espectadores notarán menos los efectos. Hace 16 años no se estrenaban semanalmente nuevos capítulos de series. Pero ahora, se podrán seguir disfrutando en streaming. Se pararán en Estados Unidos las emisiones de programas en directo, por ejemplo los populares Late Nights, pero éstos se siguen mucho menos desde que iniciaron sus actividades las plataformas digitales. Por otro lado, los estudios han estado planeando en silencio la huelga de WGA durante meses, tomando medidas como almacenar capítulos.
Esto no quiere decir que los productores no estén preocupados, ya que si la huelga de guionistas se prolongan demasiado, se quedarán sin capítulos que estrenar. Además, se teme que los Sindicatos de Directores y Actores también se unan.
Los guionistas piden sobre todo los denominados Derechos Residuales. Desde la implantación hace diez años del modelo Netflix los guionistas venden su trabajo al completo a las plataformas, despidiéndose casi por completo de derechos de autor derivados de su propiedad intelectual. Si el producto deja de emitirse en Amazon Prime Video, por poner un ejemplo, y pasa a Netflix, que pague por la ficción una importante suma de dinero, el autor del libreto no verá ni un duro casi con total probabilidad.
