Joe Russo, uno de los hermanos responsables de algunos de los mayores taquillazos de la última década, ha decidido apuntar contra los Oscar. Según él, la Academia se olvida de las películas comerciales y todo es culpa de Harvey Weinstein.
El realizador hace estas declaraciones cuando su última superproducción, Estado eléctrico, ha sido un desastre de 320 millones de dólares.
En una entrevista con The Times, Joe Russo afirma que la división entre cine comercial y cine de autor comenzó en los años 90 por culpa de Harvey Weinstein, quien "denigró las películas mainstream para impulsar las de arte en sus campañas al Oscar". Según él, antes de eso, los grandes éxitos de taquilla también se llevaban premios.
El director lamentó que "el público ya no conecta con los Oscar porque no ha visto la mayoría de las películas nominadas" y añadió que "en lugar de disfrutar juntos del cine, nos estamos pegando puñetazos en la cara".
Russo parece olvidar convenientemente que después de la irrupción de Harvey Weinstein ha habido grandes éxitos que han arrasado en los premios. El señor de los anillos: El retorno del rey, Gladiator, Titanic o El discurso del rey son solo algunos ejemplos. Y aunque en los últimos tiempos se han alzado con el galardón a la mejor película títulos como Parásitos o Anora, Oppenheimer ha demostrado que una película puede hacer casi mil millones de dólares y aún así llevarse la estatuilla.
Lo que muchos ven en sus declaraciones no es una crítica objetiva, sino un claro caso de resentimiento. Desde Vengadores: Endgame, los Russo no han dado pie con bola: Cherry, El agente invisible y Estado Eléctrico han sido fracasos consecutivos. La cosa ha ido tan mal que han decidido volver al refugio seguro de Marvel.
Hace menos de dos años, Joe Russo se burló del pobre rendimiento en taquilla de Los asesinos de la luna, de Martin Scorsese, en un intento de defender el cine de superhéroes. Ahora, parece que la marea ha cambiado y el que no está ganando premios ni dinero es él.
