Después de años de tirar el dinero por el retrete, las plataformas de streaming han cambiado el guion: por fin empiezan a generar beneficios. Lo que parecía una superproducción sin final feliz ha dado un giro inesperado y ya se habla de “era dorada".
Netflix sigue siendo el gran protagonista de esta serie de beneficios: cerró 2024 con más de 301 millones de suscriptores, 10.400 millones de dólares en beneficios (+49 %) y una recaudación digna de blockbuster, con títulos como Engáñame una vez, Los Bridgerton y la esperada segunda temporada de El juego del calamar. Aunque ya no publican cifras de abonados como antes, se estima que este año ingresarán hasta 44.500 millones.
Disney+ y Hulu, por su parte, han vivido su momentazo de transformación: ingresos de 23.300 millones y beneficios por primera vez. Con series como Shōgun y Solo asesinatos en el edificio, Bob Iger, CEO de Disney, presume de fórmula mágica: calidad, cantidad y tecnología, en ese orden.
Warner Bros. Discovery no se queda atrás. Gracias a títulos como The Penguin y La casa del dragón, Max y Discovery+ cerraron 2024 con 677 millones de beneficios y planes de expansión global. Su CEO asegura que solo los streamers “globales” sobrevivirán. Como si esto fuera Los juegos del hambre, pero con más suscripciones y menos arcos.
Paramount+ sigue en el limbo: con ingresos al alza pero aún 497 millones de pérdidas. Eso sí, con Landman o Knuckles, aseguran que 2025 será el año del punto de inflexión. O del punto y aparte.
Peacock, de NBCUniversal, aún canta por soleares: 1.800 millones de pérdidas, aunque con un crecimiento del 44 %. El oro olímpico de París 2024 y el regreso de la NBA podrían marcar el resurgir del pavo real. O al menos que deje de volar a ras de suelo.
