Alba Flores ha sido galardonada con el Premio Rayo Verde, un reconocimiento que otorgan conjuntamente la Academia de Cine y Greenpeace a figuras del cine español comprometidas con los valores medioambientales y sociales. En esta cuarta edición, el jurado ha querido destacar la trayectoria de Flores por su activismo constante y visible, tanto en España como a nivel internacional, a favor de la protección de la naturaleza y la sostenibilidad.
El jurado —formado por Álvaro Longoria, galardonado en la edición anterior, Karmele Soler y Arturo Menor, de la Junta Directiva de la Academia, y por parte de Greenpeace, Cristina Castro y Celia Ojeda— ha subrayado la capacidad de la actriz para "movilizar a la ciudadanía y a los y las responsables políticos", utilizando su visibilidad pública para amplificar el mensaje ecologista y fomentar acciones concretas por el medio ambiente.
La conciencia ecológica de Alba Flores tiene raíces profundas. Como ella misma ha recordado, ya a los diez años escribía en el colegio una redacción en la que entrevistaba al planeta Tierra, que se quejaba de la contaminación en lagos, ríos y en el aire. Esta sensibilidad, heredada de su padre, la ha llevado a participar en varias campañas de Greenpeace. Entre ellas, destaca su viaje a la Reserva Marina de Galápagos a bordo del Arctic Sunrise, con el objetivo de impulsar la ratificación del Tratado Global de los Océanos, una iniciativa clave para proteger la biodiversidad marina.
También ha defendido espacios naturales emblemáticos de España, como el Parque Nacional de Doñana, desde donde ha alzado la voz contra la crisis ecológica y ha abogado por soluciones sostenibles y respetuosas con el entorno.
Al recibir el premio, Alba Flores ha expresado su agradecimiento y ha reflexionado sobre su papel como artista en la lucha medioambiental:
“Ojalá pudiera hacer más por visibilizar la causa medioambiental. Más allá de lo que puedo hacer como ciudadana, aspiro a hacer las cosas de otra manera en mi trabajo”.
Con una reconocida carrera que abarca teatro, cine y televisión —Vis a vis, La casa de papel, Te estoy amando locamente o la obra 1936— este año estrenó la serie Punto Nemo, en la que interpretaba a una bióloga marina y activista. Un papel que, como ella misma afirma, le ha permitido “representar lo que pienso”.
La actriz celebra que cada vez más profesionales del audiovisual español se sumen a la causa verde:
“Los compañeros/as más jóvenes vienen pisando fuerte, están muy comprometidos porque la conciencia medioambiental forma parte de su educación”.
Flores se muestra optimista, aunque también crítica con la lentitud de ciertas instituciones. Aun así, espera que las acciones que se están tomando no sean meras campañas de imagen, sino que tengan un impacto real en transformar la manera en la que vivimos. “Cada vez hay más personas que, incluso viviendo en la ciudad, tienen ese sentimiento de querer estar más cerca de la naturaleza”, concluye.
Un premio, en definitiva, que reconoce no solo a una gran actriz, sino a una figura que pone su influencia al servicio de un planeta más justo, verde y habitable.
