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Anuncian los candidatos a sus premios anuales
Los productores mueven ficha
La temporada de premios sigue avanzando a toda velocidad y, tras el eco aún reciente de los Globos de Oro, el Sindicato de Productores de Estados Unidos ha sacado a la luz sus nominaciones para los Producers Guild Awards 2026.
Las diez candidatas al Darryl F. Zanuck Award a la mejor película del año componen un mapa bastante preciso del cine que ha definido la temporada. Bugonia, F1, Frankenstein, Hamnet, Marty Supreme, Una batalla tras otra, Valor sentimental, Los pecadores, Sueños de trenes y Weapons competirán por un premio que, más que un trofeo, es un termómetro. En 17 de los últimos 22 años, el ganador del galardón del gremio de productores ha coincidido con el Oscar a la mejor película. No es una casualidad estadística, es una demostración de poder: quien controla la producción, a menudo marca el destino.
A primera vista, la lista parece una alineación de gala sin sobresaltos. Están las sátiras políticas, los dramas literarios, las adaptaciones ambiciosas y los títulos que han ido sumando apoyos en cada parada del calendario. Sin embargo, entre todos ellos destaca un nombre que no figuraba en las quinielas más conservadoras. Weapons, el filme de terror dirigido por Zach Cregger, irrumpe como la gran sorpresa de estas nominaciones. Bien recibida por la crítica y respaldada por un sólido recorrido comercial, la película no había aparecido hasta ahora en ninguna lista relevante de mejor película. Su presencia en el PGA es un aviso claro: el género también cuenta cuando se produce con inteligencia y ambición. El susto, si está bien construido, puede aspirar a los premios grandes.
La lista también confirma el peso específico de Warner Bros., que coloca hasta cuatro títulos entre los nominados si se tiene en cuenta su acuerdo de distribución para F1, la superproducción de Apple centrada en el mundo de la Fórmula 1. A ese músculo industrial se suman Una batalla tras otra y Los pecadores, dos películas que ya venían fuertes tras su paso por los Globos. El dominio del estudio no es solo creativo, también estratégico. En un Hollywood cada vez más concentrado, estas nominaciones funcionan como una fotografía del poder real.
El ejercicio de política ficción resulta inevitable. Si la operación de compra de Warner Bros. Discovery por parte de Netflix ya se hubiera cerrado, una sola compañía habría colocado seis de las diez candidatas, sumando también Frankenstein y Sueños de trenes, ambas producciones de la plataforma. Es un escenario hipotético, pero revelador. Las listas de premios no solo hablan de cine, también cuentan quién manda y quién puede permitirse apostar por proyectos grandes y arriesgados al mismo tiempo.
Las ausencias son tan elocuentes como las presencias. Se quedan fuera títulos que muchos daban por seguros, como Wicked: Parte II, Jay Kelly o Avatar: Fuego y ceniza, pese a que las dos primeras entregas de la saga de Pandora sí lograron nominaciones en su día. Tampoco aparece Springsteen: Deliver Me From Nowhere, ni prácticamente ninguna película en lengua no inglesa, con una excepción significativa, Valor sentimental, la producción noruega que sigue colándose en las grandes citas pese a haber quedado fuera de otros gremios clave. Para Neon, su distribuidora, esta nominación es casi un salvavidas estratégico en una carrera donde cada respaldo cuenta y donde la película ha ido esquivando obstáculos con perseverancia.
Los Producers Guild Awards no se limitan al cine y sus nominaciones televisivas confirman tendencias ya apuntadas en otras ceremonias. En la categoría de drama episódico compiten Andor, La diplomática, The Pitt, Pluribus, Separación y The White Lotus. Es un abanico que mezcla política, ciencia ficción, sátira social y retrato psicológico, y que refleja una televisión cada vez más ambiciosa en lo narrativo y lo visual. Los productores premian series que no se conforman con entretener, sino que aspiran a definir el clima de su tiempo.
En comedia, el listado reúne The Bear, Hacks, Solo asesinatos en el edificio, South Park y The Studio. La selección dice mucho del momento del género, capaz de ir del realismo ansioso a la caricatura sin complejos, del humor autorreferencial a la sátira más clásica. Es una comedia que se ríe de la industria, del mundo y de sí misma, a veces todo a la vez.
La categoría de series limitadas o antológicas vuelve a estar liderada por Adolescencia, acompañada por La bestia interior, Black Mirror, Black Rabbit y Dying for Sex. La presencia reiterada de Adolescencia confirma su estatus como uno de los grandes títulos del año, tanto por su riesgo formal como por su impacto crítico. Black Mirror, por su parte, demuestra una longevidad poco común en un panorama saturado de distopías, manteniéndose como una referencia reconocible incluso cuando el mundo real parece empeñado en adelantar a la ficción.
En animación cinematográfica, el PGA apuesta por una mezcla de secuelas y fenómenos globales: Los tipos malos 2, Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – Castillo infinito, Elio, KPop Demon Hunters y Zootrópolis 2. Aquí se cruzan franquicias consolidadas, apuestas familiares y productos de alcance internacional que reflejan hasta qué punto la animación se ha convertido en un lenguaje universal.
La ceremonia de entrega se celebrará el 28 de febrero en el Fairmont Century Plaza de Los Ángeles, una fecha clave en el calendario. Para entonces, la carrera al Oscar estará ya en plena recta final y el veredicto de los productores puede inclinar definitivamente la balanza. No siempre aciertan, pero cuando coinciden con la Academia suelen hacerlo con una precisión inquietante.
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