Diez años después de su último largometraje, Whit Stillman regresa al cine con “A Night at Claridge’s”, una historia de espionaje emocional, romances cruzados y tensión británica con acento americano que se presentará en el Festival de Cannes.
La película, ambientada en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, reúne a Adam Brody y Laura Carmichael en un enredo sentimental con oficiales, pensiones imposibles y decisiones morales al límite. Todo bajo la mirada irónica y refinada de Whit Stillman, especialista en convertir la alta sociedad en un campo de minas emocional.
El director es conocido por una filmografía breve pero muy reconocible, centrada siempre en las neurosis de clase alta y el ingenio verbal. Sus películas anteriores incluyen Metropolitan (1990), su debut y carta de presentación en el cine independiente; Barcelona (1994), donde exploraba el choque cultural entre estadounidenses y europeos con tono romántico-cómico; The Last Days of Disco (1998), una mirada nostálgica y satírica a la vida nocturna neoyorquina de los años 70-80; y Damsels in Distress (2011), una comedia universitaria excéntrica y muy estilizada. Su último trabajo antes de este regreso fue Love & Friendship (2016), adaptación de Jane Austen que confirmó su habilidad para el sarcasmo elegante y los diálogos afilados.
Ahora, con A Night at Claridge’s, Whit Stillman vuelve a su terreno favorito: personajes refinados, conflictos morales disfrazados de cortesía y mucho veneno servido en bandeja de plata. El resultado promete ser, como siempre en su cine, una comedia donde nadie dice exactamente lo que quiere decir… pero todos lo piensan demasiado fuerte.
