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Tras los resultados decepcionantes de "El precio de la red social"
Aaron Sorkin admite sus limitaciones como director
Aaron Sorkin no tiene problemas para reconocer sus limitaciones. El prestigioso guionista estadounidense, ganador del Óscar como guionista por "La red social", ha confesado que teme que algunas de sus carencias como director sean precisamente aquellas que no se pueden corregir con aprendizaje y experiencia.
"Me preocupa mucho que las partes de la dirección en las que no soy bueno sean aquellas que no se pueden aprender", admitió durante una conversación con The Hollywood Reporter en el Festival de Cine de Newport Beach, donde recibió el premio Maverick Director.
La confesión llega después del discreto recorrido comercial y crítico de El Precio de la red, su nueva película sobre Facebook, estrenada en Estados Unidos el pasado 9 de octubre. Aaron Sorkin firma el guion y la dirección de esta secuela de La red social, la película de David Fincher que reconstruía el nacimiento de la compañía de Mark Zuckerberg. La nueva entrega aborda los efectos perjudiciales de las redes sociales y los intentos de ocultar sus consecuencias, a partir de la historia de una denunciante, interpretada por Mikey Madison, que revela información a un periodista encarnado por Jeremy Allen White. Jeremy Strong da vida a Zuckerberg.
El filme, producido con un presupuesto de 40 millones de dólares, ha recaudado unos 15 millones en todo el mundo, según las cifras recogidas por The Hollywood Reporter. Su recepción crítica también ha quedado lejos de la cosechada por su predecesora: en el momento de la entrevista, contaba con un 54 % de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes.
Aaron Sorkin habría preferido que David Fincher volviera a ponerse detrás de la cámara. "Habría preferido que la dirigiera David Fincher. Preferiría que David Fincher lo dirigiera todo", reconoció. Sin embargo, el cineasta tenía un acuerdo exclusivo con Netflix y la película pertenecía a Sony, de modo que el guionista terminó asumiendo también las riendas de la dirección.
No era su primera experiencia como realizador. Aaron Sorkin había dirigido anteriormente Molly's Game, El juicio de los 7 de Chicago y Being the Ricardos. Aun así, considera que todavía tiene mucho que aprender. Después de trabajar durante años con directores de la talla de Rob Reiner, David Fincher, Bennett Miller, Mike Nichols y Danny Boyle, pensaba que habría asimilado más conocimientos sobre la parte visual del cine.
"Me sorprendió lo poco que había absorbido de la ciencia de hacer películas", explicó. Y añadió una conclusión especialmente reveladora: "Resulta que no tengo sensibilidad visual".
El guionista, de 65 años, reconoce que su curva de aprendizaje ha sido mayor de lo esperado. No tanto a la hora de trabajar con los actores, sino en cuestiones como la utilización de la cámara y la construcción visual de las escenas. Pese a ello, no piensa tirar la toalla. Se compara con los entrenadores deportivos que, después de una derrota, insisten en que su equipo tenía los ingredientes necesarios para ganar, aunque no consiguiera combinarlos adecuadamente.
"Así es como me siento con la dirección. Hay cosas que he ido haciendo bien por el camino. Dadme una oportunidad más y, algún día, conseguiré unir todas las piezas", asegura. Una declaración de perseverancia que, a juzgar por los resultados de El precio de la red, todavía necesita su correspondiente prueba práctica.
La conversación también permitió al escritor referirse a uno de sus proyectos más queridos: El ala oeste de la Casa Blanca, la aclamada serie política de la que escribió todos los episodios de las cuatro primeras temporadas.
"Siempre quiero recuperar la serie. Me encanta, quiero a esa gente y la echo de menos, especialmente hoy en día", afirmó. Sin embargo, el regreso no depende únicamente de sus ganas. "El problema es que necesitas una historia. No me van a dejar escribir solamente diálogos", bromeó, antes de añadir que los miembros del reparto también han envejecido, algo que, según dijo con ironía, no había previsto.
La posibilidad de recuperar la ficción resulta especialmente atractiva para Aaron Sorkin, que lleva años sin ocultar su cariño por sus personajes y por el universo político que construyó en la serie. De momento, no ha anunciado ningún proyecto concreto para hacerla regresar.
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