Dos organizaciones pro derechos de los animales, People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) y The American Humane Association (AHA), han
Dos organizaciones pro derechos de los animales, People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) y The American Humane Association (AHA), han criticado duramente a los productores de El hobbit: Un viaje inesperado y sus dos secuelas, tras conocerse la muerte de 27 animales durante la filmación. Se trata de caballos, cabras, gallinas y una oveja que habrían muerto no exactamente en el set, sino en la granja donde permanecían almacenados. AHA explica que tiene la capacidad de velar por el bienestar de estos animales durante el rodaje, pero no en los lugares donde los llevan después o los entrenan.
Chris Langridge, uno de los arrieros contratados desde 2010 para supervisar a 50 caballos, ha declarado que desde el principio estaba preocupado por la granja donde estos vivían, pues estaba en una zona llena de acantilados, surcos y trampas provocadas por corrientes de agua subterránea. Langridge tomó medidas para alejar a los equinos de las zonas más peligrosas, pero no funcionaron totalmente. Tras la muerte de un poni con el lomo roto, y otros incidentes, Langridge decidió renunciar, tras informar sobre sus preocupaciones a Brigitte Yorke, directora de producción. Matt Dravitzky, portavoz de la productora, reconoce que efectivamente diversos animales fallecieron durante el rodaje, pero alega que ocurrió por causas naturales.
PETA ha anunciado movilizaciones el 28 de noviembre, durante la premiere de El hobbit: Un viaje inesperado, en Nueva Zelanda.
