La historia del cine está llena de sorpresas. Se cumplen 100 años de la primera película sonora conocida, protagonizada por Concha Piquer, y descubierta en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2010. Además, entre los muchos pioneros que contribuyeron al desarrollo de esta forma de arte, se encuentra el monje español Mariano Díaz Tobar, que descubrió el cine antes que los hermanos Lumière.
Mariano Díaz Tobar nació el 21 de mayo de 1868 en Tardajos, municipio de la provincia de Burgos. Desde joven mostró un gran interés por la ciencia y la tecnología. Ingresó a la orden religiosa de los dominicos, donde pudo desarrollar su pasión por la investigación.
Durante sus estudios en el seminario, Mariano Díaz Tobar comenzó a experimentar con diferentes dispositivos ópticos. Fue durante uno de estos experimentos que hizo un descubrimiento revolucionario: la posibilidad de capturar imágenes en movimiento. A continuación, Díaz Tobar creó un dispositivo llamado "cineoscopio", que consistía en una caja oscura con una pequeña abertura por donde entraba la luz. En el interior de la caja, colocaba una serie de espejos y lentes que permitían proyectar las imágenes en una pantalla.
A diferencia de otros inventores de la época, Díaz Tobar no estaba interesado en el aspecto comercial del cine. Su objetivo era utilizar esta nueva tecnología como herramienta educativa y pedagógica dentro de la orden dominica. Así, el monje burgalés realizó numerosas proyecciones privadas para sus compañeros religiosos, que quedaron asombrados ante las imágenes en movimiento que se desplegaban frente a ellos. Además, el religioso utilizó el cineoscopio para documentar eventos importantes dentro de la orden y para registrar experimentos científicos.
Pese a sus logros, el trabajo de Mariano Díaz Tobar no fue reconocido en su tiempo. Los hermanos Lumière, Louis y Auguste, están considerados los inventores del cine debido a su proyección pública en 1895. Aunque es cierto que estos últimos fueron los primeros en popularizar el cine, y se les considera responsables de que se hablara de este invento en los medios de comunicación, la contribución de Díaz Tobar no debe ser subestimada. Su invento sentó las bases para el desarrollo posterior de esta forma de arte y su visión educativa del cine también fue precursora de los documentales y películas educativas que se producirían más adelante.
En conclusión, se puede considerar a Mariano Díaz Tobar un pionero olvidado en la historia del cine, que deben conocer las nuevas generaciones.
