Zona friki
"Pompeya", Paul W.S. Anderson recupera el 'péplum'
Llega la Semana Santa. Cuando yo era pequeño, no hacía falta mirar la programación televisiva para saber que tocaban Quo Vadis, Espartaco y Ben-Hur (que recientemente pude ver en pantalla grande en una proyección organizada por decine21.com). También se tiraba a mansalva del 'peplum', subgénero dedicado a los héroes griegos y romanos, que como es sabido se llamaba así por la prenda de vestir más habitual de este tipo de producciones, la túnica sin mangas que se abrocha en el hombro.
Pompeya me ha traído a la memoria recuerdos nostálgicos de los 'peplum' más casposos, esas producciones italianas que ya cuando teníamos 12 años nos parecían cutres, pues por ejemplo se distinguían porque cuando caía una roca rebotaba en el suelo, dejando patente sin ningún tipo de complejo que era de cartón piedra. No quiero ni pensar los momentos tan deliciosos que nos depararía revisar algún que otro título ahora.
Tengo que decir que los 'péplum' fomentaban la maldad. En esos títulos los buenos eran tíos cachas de encefalograma plano, que sólo sabían resolver los problemas a base de guantazos y estaban encarnados por culturistas con poco cerebro como el ex Míster Universo Steve Reeves. Por contra, los malvados eran tipos asombrosamente astutos, de inteligencia envidiable a pesar de la mala leche que destilaban, y encima estaban interpretados por actores claramente superiores, y más carismáticos, como el incomparable Christopher Lee, John Drew Barrymore o nuestro Fernando Rey. Así las cosas, ¡yo quería ser malo!
Mis favoritas, las del gladiador Maciste, donde incluso los títulos eran tronchantes: Maciste en el infierno, Maciste en el infierno de Gengis Khan, Maciste contra los vampiros, Maciste y las minas del rey Salomón o El Zorro contra Maciste (no, mucho rigor histórico no tenían). Y también guardo un grato recuerdo de Combate de Gigantes, del inigualable Giorgio Capitani, que reunió a los grandes héroes del género, Hércules, Sansón, Ursus, y cómo no, Maciste, en el mismo film.
Esquema típico de cualquier 'péplum'
Lo que recuerdo con más cariño es que eran todas iguales. Siempre, un poderoso individuo sin escrúpulos tenía sometida a la población. Por el lugar aparecía el Hércules/Maciste de turno que se comprometía a liberar a los oprimidos. El villano siempre estaba emparejado con una morena, mientras que el héroe tenía una novia rubia (Jayne Mansfield, Raffaela Carrà y hasta María Luisa Merlo iniciaron su carrera gracias a este último rol).
No resulta extraño que el público acabara por agotarse de que le vendieran siempre lo mismo. Así que los astutos cineastas italianos cambiaron la fórmula por... ¡el spaghetti western! Ahora, un vaquero solitario llegaba a un pueblo avasallado por un terrateniente sin escrúpulos...
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