Parece que la Disney ha encontrado un nuevo filón para “forrarse”. Su nuevo foco de atención son las jovencitas casaderas que quieren aparecer el día
Parece que la Disney ha encontrado un nuevo filón para “forrarse”. Su nuevo foco de atención son las jovencitas casaderas que quieren aparecer el día de su boda como unas auténticas princesas; o sea, como unas princesas Disney. La compañía se ha aliado con la diseñadora de vestidos de novia Kirstie Kelly, para crear una colección que se inspira, básicamente, en las protagonistas femeninas de La Cenicienta, La bella durmiente, Blancanieves y los siete enanitos, La sirenita, La Bella y la Bestia y Aladdin.
Quien crea que la idea es disparatada, que tome nota de este dato: 1.500 parejas se casan cada año en el Disneyworld de Florida. Pero los planes de Disney son más ambiciosos que el de simplemente servir a esas 1.500 novias. Su idea es que muchas chicas jóvenes han crecido entre estas princesas animadas, a las que recuerdan con cariño y algo de nostalgia; por otro lado, no se trata de hacer unos disfraces más o menos horteras, al estilo de los que se compran para las niñas en las tiendas Disney. Así que el planteamiento es ofrecer a un público lo más amplio posible varias líneas de vestidos con la marca Disney: elegancia clásica de Cenicienta, sofisticación de Bella, sencillez de Blancanieves, exotismo de Jasmine...
¿El peligro? No deja de sonar a infantilismo eso de casarse con un vestido basado en un personaje animado, lo que podría despertar rechazo. Aunque algunas y algunos van tan poco preparados a veces para el matrimonio, que su inmadurez podría convertirse en una ventaja, cualquiera sabe…
