Leo que Jaume Roures, coproductor del film de Woody Allen Vicky Cristina Barcelona a través de Mediapro, ha anunciado que la película en Cataluña
Leo que Jaume Roures, coproductor del film de Woody Allen Vicky Cristina Barcelona a través de Mediapro, ha anunciado que la película en Cataluña sólo se estrenará en versión original, y doblada al catalán. No habrá copias dobladas al español en esa autonomía.
Lo leo y me digo, bueno, él sabrá. Está en su derecho. Él sabrá por qué lo hace, y si piensa que de este modo va a rentabilizar mejor su película... Porque al final, pienso que un empresario cinematográfico lo que debería buscar es que sus filmes los vea el mayor número posible de espectadores. Y no prestarse al juego de la política lingüística de los que mandan en Cataluña, que tanta polvareda ha levantado, por ejemplo en el caso de obligar a rotular en catalán los comercios, o en la dificultad de ser escolarizado en español. A no ser que esto sea parte de un acuerdo no escrito, claro.
Pues leo también que el 10% del presupuesto de la película lo han desembolsado las arcas públicas. El ayuntamiento de Barcelona ha puesto sobre la mesa un millón de euros. La Generalitat también se ha apuntado, y ha concedido medio millón de euros. Se trata de dinero de los ciudadanos. ¿Deben subvencionar las autoridades a un director extranjero como es Woody Allen? Las autoridades lo explican como inversión. ¿Debe invertirse el dinero de los contribuyentes en el complicado negocio del cine? ¿O no debería usarse en infraestructuras, política social, etcétera? Dicen que gracias a la película la ciudad de Barcelona será promocionada como nunca, con permiso de la Olimpiada de 1992. Que la ciudad aparece como nunca. No puedo decirlo, no he visto la peli. Pero hay muchas maneras de promocionar una ciudad sin subvencionar a un importante empresario catalán que ya maneja él solito mucho dinero, o a un director yanqui ya consagrado. Las autoridades municipales y autonómicas están para otras cosas. O deberían.
