“Este cementerio no es cualquiera cosa…”, decían cantando los chicos de Mecano. Pues si los sábados no hay plan, o las pelis que ponen en la sala
“Este cementerio no es cualquiera cosa…”, decían cantando los chicos de Mecano. Pues si los sábados no hay plan, o las pelis que ponen en la sala cerca de tu casa te parecen un bodrio, el Cementerio Hollywood Forever es el marco de una alternativa, un cine al aire libre muy particular. Allí, en el mismito Hollywood, donde reposan los restos mortales de estrellas como Rodolfo Valentino, Cecil B. DeMille, Marion Davies y Douglas Fairbanks padre e hijo, se proyectan películas las noches de los sábados, que están logrando desde 2002 una considerable afluencia de público. Con sus mantas y su cesta de pícnic, y bajo la supervisión de guardias de seguridad ojo avizor para evitar cualquier acto vandálido o poco respetuoso, pueden ver películas proyectadas sobre el muro del mausoleo del mentado Valentino. Curiosamente, informa The New York Times, se ha proyectado recientemente el clásico de Billy Wilder El gran carnaval, donde un tipo queda enterrado en una mina y un periodista ambicioso lo explota descaradamente como noticia mediática, hasta provocar indirectamente su muerte. Muertos en la pantalla, actores muertos, cementerio… “Deliciosa” combinación.
Asegura John Wyatt, director del ciclo organizado por Cinespia, que “nunca ha sido algo macabro. Siempre se ha sentido como algo histórico.” Y no duda en añadir: “Si hay una vida después de ésta, estoy seguro de que se sientan ahí [los muertos famosos] con el público, mirando con ellos”.
