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Biografía

Cecil B. DeMille

Cecil B. DeMille

77 años ()

Cecil B. DeMille

Nació el 12 de Agosto de 1881 en Ashfield, Massachusetts, EE.UU.
Falleció el 21 de Enero de 1959 en Hollywood, Los Angeles, California, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios)

El mayor hombre espectáculo del mundo

21 Diciembre 2011

Pocos directores han obtenido el rango de estrellas, categoría con la que se designa a aquellas figuras capaces de arrastrar a las masas a los cines sólo con su nombre. Normalmente este honor queda reservado a actores de gran tirón como Cary Grant. Con sus grandes espectáculos que dejaban al público deslumbrado, Cecil B. DeMille fue el primer realizador que alcanzó esta categoría, antes de Alfred Hitchcock y Steven Spielberg.

Nacido en Ashfield (Massachussetts), el 12 de agosto de 1881, Cecil Blount DeMille (poca gente sabe de dónde viene la "B.") era hijo de Henry Churchill DeMille y Matilda Beatrice Samuel, un matrimonio de autores teatrales. El padre falleció cuando Cecil aún tenía 12 años, y su madre sobrevivió fundando un colegio y una compañía teatral. El chico estudió en la Escuela Militar de Pensilvania, y pretendía ir al frente de la Guerra con España por Cuba, pero fue rechazado por no ser mayor de edad.

Decepcionado, decide seguir a su hermano William a Nueva York, para estudiar junto a él interpretación en la Academia de Artes Dramáticas. Al terminar, y gracias a la ayuda de amigos de sus padres del mundillo teatral, consigue que le fichen como actor en Broadway, en títulos como "A Repentance" o "Hamlet". Incluso entró en la prestigiosa compañía de Mary Pickford, posteriormente gran celebridad del cine.

Pronto, DeMille dirige sus propios montajes y escribe varias obras ("Son of the Wind", "The Stampede", "After Five") en solitario o junto con su hermano William. Ejerce también durante mucho tiempo como manager de la compañía de su madre.

En la segunda década del siglo XX, el cine acababa de nacer. Muchos empresarios del mundillo teatral amigos de DeMille habían decidido probar fortuna invirtiendo en la gran pantalla, y éste finalmente se animó a seguir sus pasos.

Así, fundó con Jesse Lasky y Samuel Goldwyn la compañía Jesse L. Lasky Feature Company, que después se uniría a Famous Players, de Adolph Zuckor, dando lugar a Paramount, una de las 'majors' que pervive en la actualidad. DeMille, muy experimentado en narrativa y dirección de actores por su abultada trayectoria teatral, estaba destinado a rodar los primeros grandes éxitos de la empresa, tras debutar como director y productor en 1914 con El prófugo, western con Dustin Farnum, actor con cierta celebridad por entonces, como un oficial británico que viaja al Oeste Americano para reciclarse en ranchero. En The Call of the North, un tipo pretendía vengar la muerte de su padre. Ya desde estas primeras producciones quedaron claras las señas de identidad del cineasta: una estructura narrativa muy cuidada, y una prodigiosa dirección de actores. Desde entonces, el público llenó los cines para ver sus películas, y ya no le abandonaría.

Las mejores actrices de la época muda se peleaban por ponerse a sus órdenes, como Geraldine FarrarTentación, Juana de Arco (1917)–, Blanche SweetLa muchacha del dorado oeste–, la citada Mary Pickford –La pequeña americana– y sobre todo su mayor descubrimiento, la gran Gloria Swanson, con la que repitió en numerosas ocasiones con títulos como A los hombres, No cambies de esposo, La fuerza de un querer y El señorito primavera. Muchos años después, en 1950, cuando Swanson interpretó a una estrella del cine mudo caída en desgracia, muy parecida a sí misma, en la magistral El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, el personaje estaba deseando volver a rodar con DeMille, que aparecía brevemente interpretándose a sí mismo. "Está bien señor DeMille, estoy lista para mi primer plano", decía la protagonista entre delirios.

Casi todos los filmes de DeMille con Swanson son dramas moralistas sobre el matrimonio que criticaban convencionalismos sociales absurdos. Destaca Macho y Hembra, adaptación de una obra de J.M. Barrie, en la que insistió en que Swanson filmara una escena con un león de verdad a sus espaldas. El animal lo había sacado de un zoo que se quería deshacer de él por lo peligroso que era. "Pasé mucho miedo", recordaba Gloria Swanson. "Después fui al estreno de la película y alguien sentado delante de mí decía que se notaba mucho que el león no era auténtico".

El realizador se casó el 16 de agosto de 1902 con Constance Adams, ocasional actriz, que estuvo a su lado durante 57 años, a pesar de que su marido llegó a tener dos amantes, Jeannie Macpherson, intérprete del cine mudo, y Julia Faye, que siempre tenía un papel en todas sus películas. Cuentan que a veces las llevaba a las dos en su yate, y aunque Constance conocía de su existencia, prefirió permanecer a su lado por el bien de sus cuatro hijos. De todos ellos, sólo Cecilia de Mille, era hija biológica, ya que los otros tres fueron adoptados posteriormente. Una de las hermanas, Katherine DeMille, se casó con el actor Anthony Quinn, pese a la oposición paterna.

"Dadme dos páginas cualesquiera de la Biblia y con ellas haré una película", dijo el cineasta, que se pasó a las superproducciones de gran presupuesto con Los diez mandamientos (1923), su primera aproximación al relato de Moisés, que ya incluía un espectacular trucaje para mostrar cómo se abrían las aguas del Mar Rojo. Fue un exitazo tan grande, que unos años después DeMille se animó a adaptar los textos evangélicos en la lujosa Rey de reyes (1927). Para evitar polémicas escogió a un actor, H.B. Warner, que tenía una reputación intachable. Pero entonces apareció una mujer que había mantenido una tórrida relación con el actor, y que decidió chantajear a DeMille, amenazándole con arruinar la producción. Se cree que el realizador accedió a darle una enorme suma de dinero con tal de que abandonara el país.

Además, firmó con el tal H.B. Warner y Dorothy Cumming (la Virgen María) un contrato mediante el cual no podían aparecer en cintas que arruinaran su imagen bíblica durante cinco años, y les prohibió durante el rodaje ejercer actividades que dieran una imagen poco apropiada, como salir a discotecas por la noche. Durante el rodaje pasó a visitarle David W. Griffith, y DeMille le tendió instintivamente el megáfono y le hizo que rodara unos planos de un grupo de individuos al pie de la Cruz.

Con la llegada del sonoro, DeMille alternó algún drama (Dinamita) con varios westerns (Buffalo Bill, Los inconquistables o Unión Pacífico, con la que ganó la Palma de Oro en Cannes) y las aventuras (Policía montada del Canadá, Piratas del Mar Caribe, Corsarios de Florida). Por supuesto siguió muy activo en el terreno de los espectáculos de época. En El signo de la cruz reconstruyó la época de Nerón y su esposa Popea, interpretada por Claudette Colbert, que también fue la protagonista de Cleopatra, una de las mejores versiones de la vida de la reina de Egipto, y con Las cruzadas (1935) consiguió que incluso el público musulmán aplaudiera la cinta por el respeto con el que les había tratado. Victor Mature y Hedy Lamarr fueron Sansón y Dalila en un film que aún hoy sigue pareciendo vistoso.

Su film sobre el circo El mayor espectáculo del mundo fue la primera película que vio Steven Spielberg, a los 4 años, y quedó tan deslumbrado que decidió dedicarse a dirigir. Aquel film ya contaba con Charlton Heston, al que convirtió en Moisés en su segunda aproximación al personaje, Los diez mandamientos (1956), su último trabajo. Tenía ya 75 años cuando la rodó, pero DeMille era un hombre exigente tanto consigo mismo como con sus actores. Sufrió un infarto durante el rodaje, pero tres días más tarde se incorporaba a un rodaje complicado en el que reunía por ejemplo a 20.000 extras en la escena en la que empieza el éxodo del pueblo de Israel.

El film tuvo tanto éxito –fue uno de los filmes más vistos de todos los tiempos– que hasta el Papa Pío XII le recibió, y Charles de Gaulle y Winston Churchill alabaron su trabajo. Pero el rodaje había deteriorado mucho su salud, y aunque quería haber rodado otra superproducción a lo grande, otro infarto acabó con su vida el 21 de enero de 1959, a los 77 años.

Oscar
1950

Ganador de 1 premio

  • Oscar honorífico

Ganador de 1 premio

Filmografía
Los diez mandamientos (1956)

1956 | The Ten Commandments

Basada en las Sagradas Escrituras, narra cómo Moisés se enfrenta al faraón y consigue que deje salir a los israelitas de su esclavitud en Egipto. Los israelitas huyen, los egipcios le persiguen, Moisés abre las aguas del Mar Rojo para que se pueblo pueda atravesarlo y que después se ahoguen sus perseguidores... Así hasta llegar al dictado de las Tablas de la Ley. Entonces los israelitas adoran a un becerro de oro, y Moisés debe hacerles entrar en razón. En definitiva, una historia conocida por todos, muy bien contada. Treinta y tres años después de su primera versión, Cecil B. DeMille consigue su sueño de llevar de nuevo esta historia al cine, esta vez con sonido y color. Una película con una enorme fuerza narrativa, que se mantiene inalterable a lo largo del tiempo. Se encuentra entre las grandes producciones que han hecho grande a Hollywood. Los actores son de primera, y destacan Yul Brynner y Edward G. Robinson, en los papeles de Ramsés y Dathan, respectivamente, y, cómo no, Charlton Heston en el de Moisés. Una película muy entretenida, que se ve con gusto, repleta de escenas espectaculares. Fue nominada a siete Oscar y se llevó el de mejores efectos especiales.

7/10
El mayor espectáculo del mundo

1952 | The Greatest Show On Earth

Una inolvidable película que introduce de lleno al espectador en el maravilloso mundo del circo. El esplendor, la pasión y las dificultades de la vida en un circo son tratados aquí con maestría por uno de los grandes directores de Hollywood. Los intérpretes son de primera, y destaca la fantástica actuación de James Stewart detrás del maquillaje de un payaso. Algunas escenas son muy espectaculares, y como acostumbraba De Mille, no se escatima en medios a la hora de llevar a cabo con brillantez las secuencias más difíciles. El genial De Mille, discípulo del padre del cine David W. Griffith, moriría pocos años después de completar esta película. Director entre otras de Los diez mandamientos (1956), y su versión muda anterior de 1923; Sansón y Dalila (1949); o Policía Montada del Canadá (1940), estamos ante uno de los grandes realizadores del séptimo arte. En este caso ofrece un asombroso relato que posee la fuerza narrativa de las películas clásicas. Concebida como un gran espectáculo, cautiva sin duda a cualquier espectador que sepa apreciar el buen cine.

6/10
Sansón y Dalila

1949 | Samson and Delilah

Cuenta la historia de Sansón, uno de los personajes más atractivos de la Biblia. Un hombre que cuenta con una fuerza sobrehumana, gracias a la bendición divina. Es un hombre bueno y justo, que sólo utiliza su poder para causas nobles. Pero el amor de la ambiciosa Dalila le llevará a la perdición. Cuando Dalila descubre que la fuerza de Sansón reside en su larga cabellera, decide acabar con sus proezas y convertirle en un simple mortal. La vida de Sansón es de todos conocida. La película está directamente basada en las Sagradas Escrituras, concretamente en el Libro de los Jueces. Y realizada por un experto en relatos bíblicos de tono épico, el gran Cecil B. DeMille, también director de El signo de la cruz (1930) o Los diez mandamientos (1956). Curiosamente es un director conocido por este tipo de películas, que en realidad constituyen una parte pequeña de su sólida y abundante producción. Un vistoso espectáculo, rodado con abundancia de medios, con algunas escenas muy brillantes, y una tremenda sobriedad narrativa. El imponente Victor Mature realiza uno de sus mejores papeles.

5/10
Los inconquistables

1947 | Unconquered

Año 1763. Abby es una chica inglesa que ha sido convertida en esclava y así es tratada en las colonias americanas. El caballero Christopher Holden la compra, pero poco después y durante la ausencia de Holden, un político llamado Garth decide hacerla esclava otra vez. La intención de Garth es fomentar una revuelta india para limpiar el territorio de colonos. Cecil B. DeMille dirige una película de aventuras, bien narrada y con un elenco amplio de buenos actores, encabezado por Gary Cooper y Paulette Goddard.

5/10
Por el valle de las sombras

1944 | The Story of Dr. Wassell

Corydon M. Wassell es un comandante médico que se traslada a China para trabajar. Estalla la Segunda Guerra Mundial y se incorpora al ejército de la marina estadounidense atendiendo a los soldados heridos que luchan contra los japoneses. Cuando le destinan a la isla de Java, en mitad de la jungla, las cosas empeoran pero el doctor no dejará su puesto. Además, contará con el apoyo de Madeleine, una guapa enfermera que conoció en China. Film biográfico y romántico, con la guerra como fondo. Gary Cooper como médico y Laraine Day (Escrito en el cielo) como enfermera unidos por una misma causa, en tiempos revueltos, donde también habrá tiempo para el amor. Dirige Cecil B. DeMille (Piratas del mar Caribe) y la película consiguió una nominación a los Oscar por los efectos especiales.

6/10
Piratas del mar Caribe

1942 | Reap the Wild Wind

En 1840 Key West está llena de negocios de rescate que se recargan de los barcos naufragados. La dueña de un barco, Loxi, (Paulette Goddard), sospecha de que el rescatador King Cutler (Raymond Massey) juega sucio, porque siempre es el primero en la escena del naufradio. El capitán Stuart (John Wayne), por otro lado, intenta pretender a Loxi. Cecil B. DeMille nos presenta un maravilloso relato de aventuras, piratería y amor. Cuenta con un reparto excepcional que incluye a Robert Preston y Susan Hayward. Un clásico de aventuras convertido por el tiempo en leyenda.

6/10
Policía Montada del Canadá

1940 | North West Mounted Police

A finales del siglo XIX, unos rebeldes conocidos como Los mestizos están dispuestos a acabar con la corona británica en Canadá. La Policía Montada, siempre fiel, les hará frente y hará lo posible para evitar una masacre. Por otra parte, el policía Ronnie está enamorado de la hija de Corbeau, uno de los rebeldes, pero un texano llamado Dusty Rivers le sigue la pista por asesinato y Corbeau tendrá que esquivarle. Film de aventuras donde se ensalzan los valores y la valentía de la policía montada. Gary Cooper está al frente del reparto y cuenta con la presencia también de Paulette Goddard y Robert Preston.

6/10
Unión Pacífico

1939 | Union Pacific

Western en la mejor tradición del cine activo y épico de su director Cecil B. DeMille, donde se dan cita todos los tópicos del género sobre la construcción del Ferrocarril: el capitán Butler (Joel McCrea) tiene como mandato del presidente Lincoln que la Unión Pacífico lleve a cabo su cometido, por lo que se deberá combatir tanto a los indios como al malvado Sid Campeau (Brian Donlevy) y a sus secuaces (Anthony Quinn y Robert Barrat). El film está muy bien documentado ya que se usaron archivos históricos de la compañía de trenes, y los actores no fueron doblados realizando ellos mismos arriesgadas escenas de acción. El gran espectáculo imaginado por DeMille culmina en la famosa secuencia del accidente de tren, tan realista para la época que proporcionó una nominación al Oscar al equipo de efectos visuales formado por Farciot Edouart, Gordon Jennings y Loren Ryder.

8/10
Corsarios de Florida

1938 | The Buccaneer

La historia se centra en hechos reales ocurridos en el Nueva Orleáns de 1812 cuando sus habitantes –liderados por el pirata Lafitte y el general Andrew Jackson (después presidente de los Estados Unidos)– resistieron el asalto de los ingleses. Se basa en el libro “Lafitt, el pirata”, de Lyle Saxon. Costosa película de Paramount, donde participaron más de 10.000 extras, se rodó una gran cantidad de material que tardó tres meses en ser convertido en película en la sala de montaje (algo inédito en el Hollywood de esa época). La fotografía de Victor Milner fue nominada al Oscar. El propio DeMille fue el encargado de producir una nueva versión en 1958, Los bucaneros, dirigida por Anthony Quinn quien, precisamente, interpretaba un papel secundario en la versión que nos ocupa.

7/10
Buffalo Bill

1936 | The Plainsman

Buffalo Bill fue un famoso soldado estadounidense que luchó en la guerra civil y que fue célebre también por dedicarse al espectáculo. Además, luchó por los derechos de los indios y de las mujeres de su época. La película empieza cuando acabada la Guerra de Secesión, el vaquero Wild Bill Hickock se entera de que los pieles rojas se están armando con rifles, con lo que decide poner cartas en el asunto, entrando en contacto con Buffalo Bill. James Ellison da vida a Buffalo Bill. Gary Cooper interpreta al vaquero Wild Bill y Jean Arthur a la exploradora Calamity Jane, también personajes reales, que se dice tuvieron un romance. Cecil B. DeMille dirige este western de aventuras biográfico, todo un clásico del género.

6/10
Las cruzadas (1935)

1935 | The Crusades

Típica producción de Cecil B. DeMille, rodeada de gran espectáculo y poco rigor histórico. Adapta la novela 'Las cruzadas: santos y hombres de hierro', de Harold Lamb, que tomaba como personaje central al Rey Ricardo "Corazón de León". Tomándose libremente la versión, el director traslada la acción de la Tercera a la Primera Cruzada, apostando por un tono decididamente romántico con una trama sobre la historia de amor entre el rey y Berenguela (una bella Loretta Young), hija del rey Sancho de Navarra. También incluye el enfrentamiento entre Ricardo (Henry Wilcoxon) y el árabe Saladino (encarnado por Brian Keith). Para la recreación de la batalla de Acre fueron necesarios diez mil figurantes, algo habitual en la megalomanía de su autor. La fotografía de Victor Milner fue candidata a la estatuilla.

6/10
Cleopatra

1934 | Cleopatra

No es tan conocida como la monumental versión de Joseph L. Mankiewicz, que puso en números rojos, muy rojos, a la Fox. Pero la aproximación de Cecil B. DeMille a la legendaria reina de Egipto no desmerece del film citado en despliegue de medios, y hasta cabe decir que tiene una estructura dramática más convincente. El triángulo amoroso entre Cleopatra, Julio César y Marco Antonio da pie a escenas tan inolvidables como la de la reina envuelta en una alfombra en forma de regalo, o la de la seducción en la lujosa barcaza que navega por el Nilo. También funciona muy bien todo lo que rodea a un posible envenenamiento, o el pasaje lleno de dignidad, en que el veterano general advierte con nobleza a Marco Antonio acerca de cómo se está labrando su ruina. Como no podía ser menos en una película de DeMille, hay escenas espectaculares de batalla, con muchos figurantes, en el enfrentamiento de Roma y Egipto, aunque concentradas y presentadas casi como si formaran parte de un noticiario de la época.La película es una verdadera 'perita en dulce' para su protagonista, Claudette Colbert, que sabe conjugar la majestuosidad de Cleopatra con unos adecuados matices pícaros. La actriz ya había trabajado con DeMille en El signo de la cruz. El director se encuentra en su salsa con el despliegue fastuoso del misterioso Egipto, con un muy característico toque 'kitsch', donde abundan las hermosas danzarinas, y el vestuario sexy, con una radiante Colbert, auténtica reina de la función. Por supuesto, el film contiene los sucesivos amores de Cleopatra, primero por Julio César, quien pretende utilizarla para sus propios intereses, pero que acaba sucumbiendo a los idus de marzo; y luego por Marco Antonio, donde cambian algo las tornas, pues ella es claramente la seductora y él quien sucumbe a sus encantos, comportándose como un chiquillo. Curiosamente, Colbert tenía fobia a todo tipo de bichos, de modo que para preparar a la actriz para la escena final con una serpiente, se le ocurrió un truco: apareció con un enorme ofidio al cuello en el plató, lo que despertó las protestas de la actriz; cuando le dijo que lo haría con una más pequeña, y sacó una serpiente de tamaño muy inferior, se solventó el problema.El casting de Marco Antonio fue completamente casual. Cuenta DeMille que andaba buscando actor, sin saber a qué carta quedarse. En éstas, viendo metraje de unas pruebas de caballos, vio que otros cineastas estaban visionando su material. Y escuchó una voz masculina, que sonaba a inglesa, que le gustó. “Olvide los caballos”, le dijo al proyeccionista, “sólo quiero que vuelva a pasar ese fragmento”. Preguntó el nombre del actor, y le dijeron, “Harry Wilcoxon, aunque le hacen llamar Henry”. Su réplica fue: “Harry o Henry, será Marco Antonio”.

6/10
Four Frightened People

1934 | Four Frightened People

Cuatro pasajeros escapan de su embarcación, infectada de peste bucónica, y acaban en una selva salvaje. Con el fin de alcanzar la seguridad, tendrán que caminar por un paraje inhóspito y hacer frente a los animales peligrosos y tribus indígenas.  Se trata de una de las películas que más trabajo le costó hacer al bueno de Cecil B. DeMille. Este drama de aventuras tiene sus atractivos en un gran reparto, una exuberante fotografía de Karl Struss, y una interesante premisa argumental. Pero el resultado no es del todo logrado. 

6/10
El signo de la cruz

1932 | The Sign of the Cross

Una de las más brillantes y polémicas películas históricas del épico Cecil B. DeMille, que ya en el cine mudo había dado muestras de su magna visión cinematográfica con títulos como Los diez mandamientos (1923) y Rey de reyes (1927). En esta ocasión, y sobre el texto de una obra de Wilson Barrett, nos cuenta la historia de cómo Nerón incendió Roma culpando de ello a los cristianos para justificar su persecución de cara al pueblo. Aunque lo más destacado de la función acabó siendo el latente erotismo mostrado por Claudette Colbert (como la malvada emperatriz Poppea), bañándose en leche de cabra ante la atenta y lasciva mirada de Nerón (un superlativo Charles Laughton). Además, la película estaba repleta de orgías, sadismo y otras actividades sexuales, estrenándose íntegra ya que todavía no estaba instaurado el código censor. DeMille ya había dirigido una primera versión sobre el tema en 1914. Para este remake gastó 650.000 dólares, rodándola en tan solo ocho semanas. Constituyó un enorme éxito de taquilla y obtuvo una nominación al Oscar a la mejor fotografía (Karl Struss).

7/10
Los bateleros del Volga

1926 | The Volga Boatman

En la Rusia zarista, los barqueros del Volga viven duras vidas, caminando por la orilla del agua. Un día, mientras el príncipe Dimitri y su prometida, la Princesa Vera tienen sus fortunas contadas en un campamento tártaro lo, se encuentran con un grupo de marineros que están tomando un breve descanso. Uno de los barqueros, el espírituoso Fiodor, provoca una confrontación hostil con los dos aristócratas. Más tarde, cuando la Revolución estalla, Feodor se convierte en un líder en el Ejército Rojo, y se encuentra con nuevo Dimitri y Vera, sólo que esta vez en situaciones distintas. Trigésimo novena película dentro de la filmografía de Cecil B.DeMille que ya venía de rodar una de sus obras más populares, Los diez mandamientos.

6/10
Los diez mandamientos (1923)

1923 | The Ten Commandments

Como contrapunto moralizante a una historia moderna, en la que dos hermanos se disputan el amor de una bella mujer, se introduce la narración del Exodo bíblico. La historia contemporánea que sirve de pretexto para la introducción de los elementos bíblicos resulta casi banal o, por lo menos, bastante tópica, y la historia de Moisés es mostrada en función de su espectacularidad, más que de su profundización. A pesar de todo, el éxito de la película en su tiempo fue apoteósico, y consagró a De Mille como especialista en obras monumentales. Volvería a rodar una nueva versión, esta vez con sonido y color, en 1956. Narra cómo Moisés se enfrenta al faraón y logra que deje salir de Egipto a los israelitas. Los israelitas sufren la persecución de los egipcios, pero Moisés consigue que se abran las aguas del Mar Rojo y, con idéntico truco al que emplearía en 1956, los israelitas lo atraviesan a pie, mientras sus perseguidores se ahogan. El prólogo finaliza cuando la señora MacTavish cierra la gran Biblia familiar, que está leyendo a sus dos hijos, el bueno John y el malvado Dan. Ambos están enamorados de Mary, una muchacha hambrienta que recogieron en la calle. John deja que Dan se case con ella. A partir de ahí, se desarrollan una serie de acontecimientos con mucha carga simbólica. Se trata de una película que tiene tanta economía narrativa como fuerza. De Mille era antiguo ayudante de Griffith, uno de los considerados padres del cine. No en vano, se acusa a De Mille de plagiar a su maestro, director de Intolerancia (1916). Sus películas posteriores tienen enorme brillantez, y van desde westerns como Buffalo Bill (1936), pelis de piratas como Corsarios de Florida (1938), o aventuras como Policía Montada del Canadá (1940). 

8/10
No cambies de esposo

1919 | Don't Change Your Husband

Leila está harta de su impresentable marido James, que aunque rico gracias a su negocio de fabricación de pegamento, descuida su aspecto, además de que el aliento le apesta a cebollas. Así que pide el divorcio, para irse con un playboy. El caso es que basta actuar de este modo, para cansarse de la nueva pareja, y empezar a advertir que el antiguo marido se está reformando. Divertida incursión de Cecil B. DeMille en el terreno de la comedia, supuso su primera colaboración con Gloria Swanson, a la que el director llamaba cariñosamente "Youngfellow", y que daba réplica a uno de sus actores habituales, Dexter Elliott.

7/10
Macho y hembra

1919 | Male and Female

Un lord y su esposa, acompañados del mayordomo y la doncella, hacen un crucero de placer en el yate de un amigo. Pero desgraciadamente van a naufragar, y la convivencia forzada en una isla desierta contribuye a que las barreras de clase social caigan, y las personas se den a conocer tal y como son. Adaptación de la obra de teatro "El admirable Crichton", de J.M. Barrie. Con magnífico reparto, domina la idea de que al final, por encima de profesiones o situación social, lo que hay son los hombres y mujeres a que alude el título del film. Cecil B. DeMille decidió cambiar el título cuando le llegó un telegrama de su guionista, que confundía el título de la obra, cambiando "admirable" por "almirante". Por lo visto, Jeanie Macpherson llevó el guión del film a Londres personalmente a Barrie, quien aplaudió el cambio de título. Otra curiosidad de la película es que DeMille usó un leopardo de verdad, del que un zoo quería deshacerse por lo peligroso que era el animal.

7/10
Las voces de la conciencia

1918 | The Whispering Chorus

Curioso drama, con una enrevesada intriga. John, el protagonista, ha cometido un desfalco; luego ha simulado su muerte dejando detrás un cuerpo mutilado, y adoptando una nueva identidad; el caso es que le detienen acusado... ¡de su propia muerte! Las autoridades no le reconocen, entiéndase, y su propia madre le pide que no haga público su verdadero nombre, pues la esposa que dejó atrás se ha casado con el gobernador y espera un niño. Cecil B. DeMille quedó muy contento de la interpretación de Raymond Hatton. Además le gustó el efecto fotográfico de enfocar y desenfocar los rostros diversos que rodean al protagonista, para transmitir al espectador la angustia que domina al protagonista. Una de las escenas más vistosas recrea un barrio de Shanghai en China.

6/10
A las mujeres

1918 | Old Wives for New

Charles se ha cansado de su esposa Sophy, que no tiene la picardía de cuidar su aspecto y conquistar a su marido cada día. De modo que el tipo empieza a fijar su atención en una mujer de mejor ver, Juliet. Cecil B. DeMille explicaba que este film "es un ejemplo de lo difícil que puede hacerse un matrimonio por el descuido de una mujer". Lejos de justificar el adulterio, sí que abordaba los problemas cotidianos de la vida conyugal. Florence Vidor era la nueva dama, mientras que el matrimonio en declive lo constituían Elliott Dexter y una Sylvia Ashton que, según el director, "estaba deliciosamente repugnante".

6/10
La pequeña americana

1917 | The Little American

Película de propaganda bélica, con "la novia de América", Mary Pickford, de protagonista. Ella es una joven heredera con dos pretendientes en Europa; mientras viaja ahí, su barco es torpedeado por un submarino alemán, al creer erróneamente que transporta municiones. El director quedó especialmente orgulloso de la escena del hundimiento del Lusitania. Era la segunda vez que trabaja con la Pickford, a quien parece que no le hizo nada de gracia zambullirse en las frías aguas de la bahía de San Pedro con un vestido de 400 dólares. En el film se puede ver, en su debut en la pantalla, a Ramon Novarro y Wallace Beery.

6/10
Juana de Arco (1917)

1917 | Joan the Woman

Primera película histórica de entidad de Cecil B. DeMille, recrea la vida y santidad de la heroína francesa Juana de Arco, tan visitada por el celuloide. El gusto por la espectacularidad del cineasta brillaría en todo su esplendor por primera vez; como él decía para justificar en esas escenas de masas, "me gusta el espectáculo: pintar grandes lienzos"; incluso utilizó el color en algunas escenas. Lo cual no quita para que supiera retratar a la protagonista, estupenda Geraldine Farrar, como una mujer profundamente humana, con sus orígenes campesinos, su fe recia y sus dudas y miedos. Destaca la escena de la hoguera, donde la Farrar tuvo que aguantar el imponente fuego hasta que fue sustituida por un muñeco, que ardía entre las llamas.

6/10
Un romance en los Redwoods

1917 | A Romance of the Redwoods

Una joven marcha hacia California para reunirse con su tío, en plena fiebre del oro. Va a descubrir que ha muerto y que un forajido ha adoptado su identidad. Primera película de Cecil B. DeMille con Mary Pickford, era un western con algunos elementos sensibleros. El cineasta no ahorró elogios hacia la actriz, que tuvo que cortarse sus rizos para este film: "Es una de esas personas que se entregan, ve continuamente la meta y se dirige a ella sin rodeos".

6/10
Carmen (1915/II)

1915 | Carmen

Adaptación de la célebre obra de Prosper Mérimée, situada en Sevilla, con la gitana Carmen, los contrabandistas y la guardia civil. Fue la segunda película de Cecil B. DeMille con Geraldine Farrar, pues antes había hecho María Rosa. Había dudas acerca de si la diva de la ópera podría encajar en el mundo del cine, pero según explicó el director, el resultado fue óptimo, a pesar de su carácter: "Resultó que tenía un talento innato para el cine, actuaba con la misma naturalidad con que cantaba."

5/10
La estafa

1915 | The Cheat

Richard, un broker de Wall Street, tiene que soportar que su esposa Edith gasta ingentes cantidades de dinero en caprichos, como vestiditos y tal. A tal efecto llega a emplear dineros de un fondo benéfico para invertir en bolsa por su cuenta, con resultados catastróficos. Para restituir ese dinero acude a pedir un préstamo a un oriental de dudosa catadura. La madeja se enredará aún más. Dramón a cargo de Cecil B. DeMille, no gustó a los ciudadanos orientales de Estados Unidos, como es fácil suponer. Era un film que se creía perdido, y que la Biblioteca del Congreso añadió a su registro especial de títulos a conservar.

6/10
El prófugo

1914 | The Squaw Man

El debut en la dirección de Cecil B. DeMille, en los años del cine mudo. Se trata de una rudimentaria historia, con muchos tintes de melodrama, aunque con algún arranque humorístico, e incluso alguna escena de masas a las que tanto se aficionaría el director, como la de la carrera de caballos. Empieza con dos hermanos que gestionan un fondo de un orfanato; uno comete un engaño, y el otro, para salvar el honor familiar, carga con la culpa y emigra, lejos a América.

5/10
El virginiano (1914)

1914 | The Virginian

Adaptación de la novela de Owen Wister, llevada en varias ocasiones al cine. Aquí es Cecil B. DeMille, con Dustin Farnum, como protagonista, el que cuenta las andanzas de un cowboy sureño, experto consumado en el manejo del lazo, en el lejano Oeste. Va a enamorarse de una maestra, recién llegada del Este. Y deberá enfrentarse a Trampas, un ladrón de ganado sin escrúpulos, que capitanea una banda de forajidos Aparte de las trepidantes escenas de enfrentamiento entre buenos y malos, DeMille maneja algunas divertidas escenas humorísticas, como aquella en que el el travieso Virginiano y un compinche intercambian los bebés de un grupo de padres que están en el baile, provocando una terrible confusión, de la que se carcajean a mandíbula batiente. Domina la trama un amable tono ingenuo, que tiene su encanto.

5/10
La pequeña americana

1917 | The Little American

Película de propaganda bélica, con "la novia de América", Mary Pickford, de protagonista. Ella es una joven heredera con dos pretendientes en Europa; mientras viaja ahí, su barco es torpedeado por un submarino alemán, al creer erróneamente que transporta municiones. El director quedó especialmente orgulloso de la escena del hundimiento del Lusitania. Era la segunda vez que trabaja con la Pickford, a quien parece que no le hizo nada de gracia zambullirse en las frías aguas de la bahía de San Pedro con un vestido de 400 dólares. En el film se puede ver, en su debut en la pantalla, a Ramon Novarro y Wallace Beery.

6/10
Un romance en los Redwoods

1917 | A Romance of the Redwoods

Una joven marcha hacia California para reunirse con su tío, en plena fiebre del oro. Va a descubrir que ha muerto y que un forajido ha adoptado su identidad. Primera película de Cecil B. DeMille con Mary Pickford, era un western con algunos elementos sensibleros. El cineasta no ahorró elogios hacia la actriz, que tuvo que cortarse sus rizos para este film: "Es una de esas personas que se entregan, ve continuamente la meta y se dirige a ella sin rodeos".

6/10
El prófugo

1914 | The Squaw Man

El debut en la dirección de Cecil B. DeMille, en los años del cine mudo. Se trata de una rudimentaria historia, con muchos tintes de melodrama, aunque con algún arranque humorístico, e incluso alguna escena de masas a las que tanto se aficionaría el director, como la de la carrera de caballos. Empieza con dos hermanos que gestionan un fondo de un orfanato; uno comete un engaño, y el otro, para salvar el honor familiar, carga con la culpa y emigra, lejos a América.

5/10
El virginiano (1914)

1914 | The Virginian

Adaptación de la novela de Owen Wister, llevada en varias ocasiones al cine. Aquí es Cecil B. DeMille, con Dustin Farnum, como protagonista, el que cuenta las andanzas de un cowboy sureño, experto consumado en el manejo del lazo, en el lejano Oeste. Va a enamorarse de una maestra, recién llegada del Este. Y deberá enfrentarse a Trampas, un ladrón de ganado sin escrúpulos, que capitanea una banda de forajidos Aparte de las trepidantes escenas de enfrentamiento entre buenos y malos, DeMille maneja algunas divertidas escenas humorísticas, como aquella en que el el travieso Virginiano y un compinche intercambian los bebés de un grupo de padres que están en el baile, provocando una terrible confusión, de la que se carcajean a mandíbula batiente. Domina la trama un amable tono ingenuo, que tiene su encanto.

5/10
El crepúsculo de los dioses

1950 | Sunset Boulevard

El cine ha mirado con frecuencia al otro lado de la cámara. A la cabeza de ese “cine dentro del cine” está El crepúsculo de los dioses, que ahondó en lo que oculta la imagen glamourosa de Hollywood. Nadie antes de Billy Wilder había dirigido una película sobre el lado oscuro de la meca del cine. Era la novedad de una historia en el fondo antigua: deseos de brillar, nostalgia de la posición de antaño, anhelo de riqueza, abuso de los sentimientos del otro y del poder… Temas previos a Hollywood, y que todavía hoy dominan la vida de los hombres. Con D.M. Marshman Jr. y Charles Brackett, Wilder puso patas a una trama: la relación entre una vieja gloria del cine mudo y un joven. Ella vivía anclada en el pasado, en una mansión decadente. Él sería guionista, con ganas de triunfar en Hollywood. Pero tras la idea vino el bloqueo. ¿Y qué más? Nada. Pasaron semanas. Hasta que saltó la chispa: ¿y si la vieja dama matara al joven guionista? De ahí salió el resto: el guionista estaba sin blanca; la estrella caída era rica y le compraba poco a poco, primero su tiempo y trabajo, luego su amor; ella tenía un mayordomo con un pasado misterioso… Aquello cobraba forma de tragedia griega, con personajes que desean brillar en el Olimpo de Hollywood, y caen en pecados no muy distintos a los de los dioses helenos. En el film hay un juego de espejos entre realidad y ficción donde las fronteras se difuminan. El film lo producía Paramount, y la historia transcurría en sus dominios. La diva juega al bridge con viejos compadres del cine, que lo eran en la vida real. Además se usaron fragmentos de La reina Kelly, film inacabado de Erich Von Stroheim con Gloria Swanson. Y el momento en que Max dirige al equipo de noticias, adquiere enormes proporciones: Von Stroheim vuelve a mandar tras la cámara, Swanson brilla como protagonista de su trágica vida. El inicio es fascinante, con un recurso poco ortodoxo: la narración de un muerto. No importa romper las reglas de la lógica, si se hace con garra. “Hay que dar saltos peligrosos, pero con un impulso que impida ver la inverosimilitud”, decía Wilder. Para rodar la escena de la piscina se colocó un espejo en el fondo. Al recoger el reflejo con la cámara fuera, se conseguía el efecto de que el plano pareciera tomado desde el agua. Una buena historia necesita buenos actores. El entonces desconocido William Holden encajaba con la idea del director de Joe Gills: “Un joven macho americano, robusto y normal, que pusiera de relieve la decadencia que lo rodeaba.” Primordial era el papel de la vieja gloria. Mae West, Mary Pickford y Pola Negri lo rehusaron, pero no Gloria Swanson, que fue nominada al Oscar. Erich Von Stroheim, el mayordomo, agradecía que Wilder le escuchara: “Algunos directores con los que he trabajado no aceptan sugerencias de un director de hace 30 años. Eso rompe el corazón.” Para Betty, novia de Joe (interpretada por Nancy Olsen), Wilder se inspiró en Audrey, su esposa. Cecil B. DeMille apareció como antiguo director de Norma. También intervinieron el genial Buster Keaton, H.B. Warner y Anna Q. Nilsson. Keaton cuenta en sus memorias que “hacer un trabajo de un día (...) llegó a parecerme más una juerga que la feliz oportunidad de ganar 1000 pavos rápidos.”

9/10
Variety Girl

1947 | Variety Girl

Simpatiquísima comedia musical, de argumento bastante peculiar, que a través de una historia de ficción cuenta la iniciativa solidaria de unos cuantos productores de la Paramount, que crearon obras benéficas para criar y educar a niños huérfanos. Así se nos cuenta la historia de Catherine Brown (Mary Hatcher), una joven que de niña fue abandonada en un cine y tras ser cuidada y criada por unos padres adoptivos, viaja a Hollywood al cabo de los años en busca de una oportunidad. La película acaba derivando en una comedia musical agradable y alocada, con números cómico-musicales bastante originales, como el que tiene lugar en la fiesta o la escena en que varios actores doblan una divertida película de dibujos animados. Variety Girl reúne, como si de una familia se tratara (la Paramount Pictures), a numerosas estrellas del Hollywood de la época, que aparecen en cameos o pequeñas escenas, a menudo humorísticas.

6/10

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