La versión cinematográfica de El código Da Vinci producía hilaridad por muchas razones seguramente no deseadas, como la de mostrar a un asesino monje
La versión cinematográfica de El código Da Vinci producía hilaridad por muchas razones seguramente no deseadas, como la de mostrar a un asesino monje albino machacando el suelo de las iglesias. Una de esas razones fue el horrible peinado que lucía Tom Hanks en su caracterización del profesor de simbología Robert Langdon. Cuando vi la peli en su día no podía dejar de pensar que era como una forma gráfica de subrayar que la trama seudorreligiosa era una inmensa tomadura de pelo.
Alguien sensato ha debido apiadarse de Hanks, y le ha hecho saber al actor que la pinta que llevaba daba más miedo que la del susodicho monje Silas. Así que para la precuela, Ángeles y demonios, ha decidido no llamar la atención con su cabellera, como puede intuirse en esta imagen. ¡Y pelillos a la mar!
