Leo hoy en el diario El Mundo que la ministra de defensa española Carme Chacón acudió el pasado sábado 8 de noviembre a ver la película de Ridley
Leo hoy en el diario El Mundo que la ministra de defensa española Carme Chacón acudió el pasado sábado 8 de noviembre a ver la película de Ridley Scott Red de mentiras, y que hizo cola como una ciudadana más. Como dice el periódico que fue a la sesión de diez de la noche a una sala muy cercana a su ministerio, deduzco que probablemente acudió al mismo lugar en que yo había visto la película cinco horas antes, el Renoir de Cuatro Caminos.
Como el lector sabe, la película aborda el terrorismo islámico, mostrando el ‘modus operandi’ de la CIA, y su colaboración (o falta de) con los servicios secretos jordanos. En la trama urdida por el analista David Ignatius no faltan los atentados y las torturas que acontecen en países como Irak y Afganistán. La fatalidad ha querido que apenas doce horas después de ver Red de mentiras, Chacón recibiera la terrible noticia del ataque sufrido por soldados españoles en Afganistán, donde murieron dos de ellos. Con muertos de por medio, enseguida se supo en España de los desgraciados hechos. Lo que me pregunto es por qué apenas ha habido información de los terribles ataques sufridos por soldados españoles en Afganistán en otras ocasiones, como el pasado 12 de octubre. Tal vez porque no hubo muertos ni heridos (por parte hispana, porque por parte talibán sí los hubo), la noticia se silenció, y sólo pasadas varias semanas he podido leer alguna información, escueta, al respecto. Ojito con las redes de mentiras, que pueden estar más cerca de lo que sería de desear.
