El pasado jueves se pasó en Madrid, en el contexto de la Semana de Cine Experimental, la película polaca Katyn , de la que hablé largo y tendido este
El pasado jueves se pasó en Madrid, en el contexto de la Semana de Cine Experimental, la película polaca Katyn, de la que hablé largo y tendido este verano en mis crónicas desde Cracovia. Una de las cosas que más llama la atención sobre este relato histórico del asesinato de 20.000 oficiales polacos a manos de los soviéticos, es el intento perpetrado por éstos de “colgar el mochuelo” a los nazis, aprovechando que Alemania había perdido la guerra, y que tenían a Polonia subyugada. Incluso copiando las filmaciones de la exhumación de cadáveres hechas por los nazis para probar la matanza de los rusos, los vencedores daban la vuelta a la tortilla, un auténtico cambiazo histórico. El film muestra cómo algunos personajes no son partidarios de presentar sólo la verdad y nada más que la verdad, sino que en el nuevo estado de cosas lo importante sería sobrevivir, decir que los responsables de las muertes son los soviéticos no devolverá la vida a los asesinados, así que no pasa nada por culpar a los nazis. Relativismo puro, ya ven, la verdad no importa un pimiento, manda el pragmatismo puro y duro.
Curiosamente, al día siguiente vi la última (¿o debería decir penúltima?) película de Clint Eastwood, El intercambio, que también se basa en un caso real con cambiazo. En efecto, la protagonista del film es Christine Collins (Angelina Jolie), una madre soltera que ve con angustia cómo un día su hijo Walter desaparece. Pasado el tiempo, la policía le devuelve a un niño asegurando que se trata de Walter. Christine no lo reconoce, ése no es su hijo… Pero en un ambiente de corrupción policial, donde se acusa a las autoridades de no luchar con eficacia contra el crimen, la necesaria disposición para admitir el grave error cometido brilla por su ausencia. El planteamiento que subyace para mantener el engaño viene a ser algo así como, “¿de qué se quejará esta mujer? Perdió un niño y le hemos devuelto un niño, no puede ser tan importante que sea su hijo, ése es un detalle menor”.
