El diario “El Mundo” ha capitalizado bien el ‘affaire’ del “crítico en paro” Kino N. Thomas, que sustrajo durante unas horas el Goya ganado por
El diario “El Mundo” ha capitalizado bien el ‘affaire’ del “crítico en paro” Kino N. Thomas, que sustrajo durante unas horas el Goya ganado por Albert Solé gracias a su documental Bucarest. La memoria perdida. Está claro que el caso tenía interés informativo, y la decisión del tal Kino de devolver el cabezón y explicar las razones de su acción debían ser recogidas. Todos los medios siguieron el caso con mayor o menor cobertura, incluidas las cuitas del sufridor número uno, o sea, Solé, aunque bien es verdad que gracias al “pecado” –así describe el “crítico en paro” su gracieta para quejarse del bajo nivel del cine español–, la gente ha oído hablar algo de una película que no había tenido demasiada repercusión, que trata una realidad tan dolosa como el alzheimer.
Pero también cabe exagerar en lo que es una noticia curiosa, y que merece espacio en un periódico. Comparar el Goya robado con el Halcón Maltés de la novela de Raymond Chandler, y darle hasta un envoltorio shakespeareano, como hace Pedro J. Ramírez en su videoblog, se me antoja excesivo, la cosa no da para tanto. Aunque tampoco entiendo que otro diario, el “Abc”, agarre una pataleta tildando la cosa de “humo mediático” en su sección “Abc Confidencial”, y sugiriendo que fue un montaje a lo Gran Wyoming. Entiendo que un comentarista pueda firmar con sorna algún comentario al respecto, pero queda un poco mal que, en un suelto de formato casi editorial, se critique a otro medio por cuestión de tan poca monta. Supongo que estando la crisis como está, también en los medios, hay que llamar la atención a como dé lugar.
