En los tiempos que corren, en que pedir perdón se considera poco menos que una humillación no deseable para nadie, reconforta que el actor Christian
En los tiempos que corren, en que pedir perdón se considera poco menos que una humillación no deseable para nadie, reconforta que el actor Christian Bale se haya disculpado por la trifulca que tuvo con Shane Hurbult, el director de fotografía de Terminator Salvation, hace unos meses, en que le soltaba todo tipo de “palabros”. Lo ha hecho el actor llamando al conocido show de radio conducido por Kevin y Bean en la emisora estadounidense Kroq. Bale reconoció haberse comportado como un energúmeno, que su actitud era inexcusable, y que a la hora de manejar aquello una vez hecho público no tenía claro cómo hacerlo, pues él es sobre todo un actor, no un hombre de relaciones públicas. Pare escuchar su disculpa, en inglés, “of course”, pincha aquí.
Dicho esto, hay cosas que llaman la atención. Como que Sony, el estudio que produce la cinta, se sienta en la obligación de lanzar un comunicado donde recoge las disculpas de Bale; todo sea por el dólar, vamos. También estamos esperando a que las personas que han divulgado la grabación de la trifulca pidan perdón; su deseo de ganar dinero a costa de la reacción intempestiva de un actor, o incluso simplemente de hacerle daño, parece claro, más cuando los hechos ocurrieron hace seis meses nada menos. Por otro lado, suponemos que Bale pediría perdón inmediatamente a Hurbult, y al resto de testigos, pues ésa es a mi entender la disculpa más importante que debe ejecutar Bale, y no la de llamar a un programa para rehacer su dañada imagen y contentar a Sony.
