O casi, si me permiten esta pequeña broma. Un anunciante de postín, que se cae de la ceremonia de los Oscar en Estados Unidos, es General Motors, y
O casi, si me permiten esta pequeña broma. Un anunciante de postín, que se cae de la ceremonia de los Oscar en Estados Unidos, es General Motors, y no extraña, con la que está pasando el sector automovilístico. Lo sangrante es que una marca coreana como Hyunday se convierta en alternativa de sponsor. Si el Walt que compone Clint Eastwood en Gran Torino viera esto... El que trabajó en Ford y luchó en Corea, y ve con desaliento que su hijo trabaja para Toyota...
La ceremonia de la entrega 81 de los Oscar se recordará como la de la crisis económica, que parece va a afectar a otros anunciantes de la retransmisión de la ABC. En un año con menos inversión en el sector, se une tal circunstancia a la decreciente audiencia televisiva del evento, que ha llevado a sus reorganizadores a crear expectación sobre una supuesta reinvención de la gala. Pero ni esto ni la bajada de tarifas parece haber atraído a los grandes anunciantes.
Al revés, algunos clásicos huyen despavoridos. Es el caso de L’Oréal, un clásico de la publicidad en medios relacionados con el cine, que ha supuesto 41 millones de dólares de ingresos para la cadena desde 2004. Que la cadena local de hamburguesas Culver Restaurant -395 locales en 17 estados- haya podido contrar un spot da idea de la bajada de listón en las exigencias de clientes ‘cool’. El pasado día 16 la rumorología decía que aún quedaban entre 6 y 8 anuncios por cubrir, y que los teléfonos de los comerciales echaban humo.
