El cine inspira a la enseñanza. Y si no lo creen, dejen que les cuente un pequeño sucedido. Mi hermana Marta, profesora de instituto, se enfrentaba a
El cine inspira a la enseñanza. Y si no lo creen, dejen que les cuente un pequeño sucedido. Mi hermana Marta, profesora de instituto, se enfrentaba a una de sus clases de segundo de la ESO con la actitud habitual del alumnado: distracciones, charloteo, interés nulo por la lección del día. Entonces le vino la luz: la película La ola, que había visto recientemente, y que como los buenos cinéfilos recordarán, habla de un profesor que pone en marcha una serie de medidas experimentales, para explicarles cómo se forjan los fascismos. Y pensó en una variante.
Pero dejemos que ella misma nos lo explique con sus palabras. Copio del correo electrónico que me envió, contándome lo sucedido: “Les he propuesto unas normas por cuatro días comentándoles que era un experimento. Las normas eran muy sencillas, e inspiradas en La ola. Tratarme-les de usted. Levantarse cuando llegue a clase y saludarme, no sentarse hasta que les diga. No decir tacos. Levantar la mano para hablar, y levantarse para hablar cuando les diga. Yo a cambio y por respeto a ellos permanecería de pie toda la hora. Los comentarios: ‘qué barbaridades, no las pienso hacer, no vamos a poder’ Bah..., buhhhh, más tacos... Yo he empezado a dirigirme a ellos tratándoles de usted, y cuando me confundía les pedía perdón... Ellos por su lado, tremendo al principio, porque no sabían: tratarme de usted era empezar todas las frases con ‘usted, qué página’; ‘usted, no tengo libro...’.”
“Bueno, les he explicado de nuevo el asunto, y les he dicho que salía de clase, y volvía a entrar, y empezaba el experimento. Primero, las mesas ordenadas (como en la peli). ‘Oye, me dicen, no es necesario que tú estés de pie, no es justo que porque nosotros seamos así...’ Les he dicho que era para poderles exigir a ellos lo demás, y por respeto a ellos. Total, he salido... ¡Milagro! Se han metido en su papel. Era impresionante. Un silencio.... Se han levantado, para preguntar, para responderme... ¡Les ha encantado! Así que cuando ha tocado el timbre me pedían que, por favor, más de cuatro días. Les he dicho que no... , y no lo entendían (¡hay que conseguir que deje de ser un ‘juego’).”
Para los que se acuerden de la película me aclaraba al final: “No te preocupes, que no acabaré como en la peli...”
