Últimamente Pedro Almodóvar parece estar pidiendo aquello de ‘Átame’, se diría que está ‘al borde un ataque de nervios’, en plan ‘matador’, y
Últimamente Pedro Almodóvar parece estar pidiendo aquello de ‘Átame’, se diría que está ‘al borde un ataque de nervios’, en plan ‘matador’, y mostrando muy ‘mala educación’. Aún no se ha enfriado el rifirrafe que mantuvo con el crítico del diario ‘El País’ Carlos Boyero cuando, en plena promoción en Alemania de su última película, Los abrazos rotos, aprovecha para arremeter contra uno de sus más célebres ciudadanos, el papa Benedicto XVI, a quien recomienda que “se dé un paseo por fuera del Vaticano”. Hace estas declaraciones al semanario ‘Die Zeit’ a propósito de la concepción cristiana de la familia, que es la que ha dominado en el mundo civilizado durante siglos, para proponer su alternativa, con bastante menos historia según él mismo reconoce, y que explica así: “Durante más de 20 años en el cine la familia ha estado compuesta por un grupo de personas y un ser que conforma el núcleo central al que aman y con el que interactúan independientemente de si el grupo está compuesto por travestis, padres separados o transexuales”. Ahí queda eso. Además, la familia que reconocen millones de personas de todo el mundo la describe como “la variante católica”, cuando parece evidente que tal concepción no resulta exclusiva de la Iglesia, ni mucho menos. Resulta curioso, porque a continuación Almodóvar asegura que ejerciendo como cineasta se siente “una especie de Dios”, pues “tiene un enorme poder”: y en efecto, se diría que le encanta ejercer tal poder redefiniendo lo que es una familia.
