IMG-LOGO

Biografía

Pedro Almodóvar

Pedro Almodóvar

71 años

Pedro Almodóvar

Nació el 25 de Septiembre de 1949 en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, España

Premios: 1 Oscar (más 9 premios y 2 nominaciones)

¡Pedroooooo!

24 Abril 2009

Provocador nato, inventor de un sello estético muy personal, y especializado en personajes extremos casi imposibles que es capaz de mostrar con una naturalidad envidiable, Pedro Almodóvar ha sido durante mucho tiempo el único realizador español rentable, cuyas películas no perdían dinero en un país donde las producciones se sostienen gracias a las subvenciones. Es también entre sus compatriotas el más internacional, desbancando a cineastas míticos como Luis Buñuel, y ha acabado siendo más apreciado en Francia y Estados Unidos que en su propio país. Las grandes estrellas declaran a los cuatro vientos que sueñan con trabajar con él, y el único manchego que le iguala en popularidad es Don Quijote.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre quiero recordar que es Calzada de Calatrava, no ha mucho tiempo que nacía (el 25 de septiembre de 1951), un futuro director de cine, de los de lanza en astillero y familia tradicional. Su padre, Antonio, era vendedor de vino y aceite, mientras que su madre, Francisca, ejercía de ama de casa. Jugará un papel fundamental en su cine el hecho de que estudiara en Cáceres en el colegio de los Salesianos, ya que aunque asegura a los cuatro vientos que no guarda un buen recuerdo de aquellos años, lo cierto es que ha retratado constantemente la religiosidad popular, y plasmó algunos recuerdos de su estancia en aquel centro en La mala educación. Desde muy joven desarrolló un intenso amor al cine, que le hacía devorar película tras película.

Homosexual declarado, Almodóvar en cuanto pudo se fue a vivir a Madrid, ciudad más permisiva que su pueblo natal. Allí, consiguió un trabajo de administrativo en Telefónica que le amargaba. En Mujeres al borde de un ataque de nervios –y en un homenaje a su primera época que realiza en Los abrazos rotos–, había un teléfono que acababa destruido. “En el currículo de todo creador, debe haber algunos traumas. Naturalmente, yo también los tengo. Uno de ellos: haber trabajado en un sótano de la Compañía Telefónica durante diez años. Mujeres al... es un feroz alegato contra el teléfono y el contestador automático. No es cierto que a través del teléfono los seres humanos se comuniquen unos con otros. El teléfono solo sirve para demostrar al prójimo el escaso interés que nos provoca”, comentó el cineasta. Pero sus inquietudes artísticas le llevaron a dirigir sus propias películas en Super 8, un formato casero muy popular a finales de los 70, donde ya empezaba a utilizar sus estrambóticos e inimitables títulos, como Dos putas, o historia de amor que termina en boda, Sexo va, sexo viene. Incluso rodó en Super 8 un largometraje, Folle... Folle... Folleme, Tim, donde tenía como protagonista a Carmen Maura, que se convirtió en la actriz fetiche de su primera época.

Su primer largometraje profesional fue Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, que a pesar de su modesto presupuesto, tuvo un gran éxito. A través de la historia de Pepi (nuevamente Maura), violada por un policía, que pide ayuda a sus amigos para vengarse, pegándole una paliza, Almodóvar retrataba el ambiente transgresor de aquel movimiento conocido como “la Movida”. Aunque técnicamente es un film bastante pobre –progresivamente, el cineasta iría aprendiendo el oficio– , ya estaban presentes sus obsesiones por los personajes femeninos, los retratos costumbristas, el sexo provocador y el humor grueso. Al tiempo que triunfaba como cineasta, Almodóvar formó un dúo musical con su pareja de entonces, Fabio McNamara, con quien interpretaba temas de lo más kitsch, como ‘Satana S.A.’ y ‘Voy a ser mamá’.

Durante su primera época, Almodóvar mantuvo ese estilo suyo alocado, irreverente, esperpéntico y satírico, en títulos como Laberinto de pasiones, donde trabajó por primera vez con su actor favorito, el malagueño Antonio Banderas. Sus monjas de Entre tinieblas son surrealistas e irreales y recuerdan en cierta medida a Buñuel. Comienza a evolucionar con ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!, porque su dibujo de una limpiadora, madre de una familia disfuncional, tiene un fondo dramático, ya que versa sobre la soledad del personaje central, el tema que más se repetirá en su cine posterior. Eso sí, camufla la parte dramática con personajes realmente hilarantes, como la niña con poderes, o la vecina prostituta que invita a la protagonista a ayudarla haciendo de ‘voyeur’ con un cliente. Esta secuencia es también muy representativa del manchego, pues aunque se trata de un momento sórdido, no tiene ni mucho menos un tono erótico, sino tragicómico, y los diálogos entre las protagonistas llegan a ser simpáticos. También es constante en el primer Almodóvar la parodia de la publicidad, e incluye en esta ocasión un impactante y agridulce anuncio de café (su ‘anuncio’ más memorable junto con el de la madre del asesino de Vallecas, que lava con un detergente la sangre de las víctimas en la ropa de su hijo).

Tras el thriller Matador, sobre un torero reciclado en asesino en serie, Pedro inauguró la productora El Deseo –que organizó con su hermano Agustín– con La ley del deseo, un film sobre un triángulo amoroso entre homosexuales. Sin duda, el film más redondo de su primera etapa fue Mujeres al borde de un ataque de nervios, también sobre la soledad, en este caso padecida por una dobladora despechada, Pepa (Carmen Maura), que busca desesperadamente a su novio, que ha roto con ella, para decirle que está embarazada. Almodóvar ya domina la técnica, y aunque el argumento es un folletín con ramificaciones inesperadas, lo narra con mucha gracia, y un impecable dominio del ritmo. El film le consagró a nivel internacional, pues fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera, y durante mucho tiempo se habló de su adaptación en Hollywood.

Tras ¡Átame!, homenaje a El coleccionista, pero con mucho humor, y más subida de tono que el film de William Wyler, Almodóvar afronta su primer drama puro y duro –aunque no puede evitar salidas surrealistas locas–, con Tacones lejanos. Distanciado durante mucho tiempo de Carmen Maura –que volvió a trabajar con él en Volver–, Almodóvar recurrió en varias ocasiones a Victoria Abril, que en esta ocasión era una presentadora de telediarios que ignora que está casada con el gran amor de su madre, y de hecho intentará abandonarla para regresar con ella. Verónica Forqué interpretaba a una optimista maquilladora en Kika, uno de los peores trabajos del director, pues se limitó a acumular sus típicas ‘gracietas’, sin un argumento sólido.

Su mejor film puramente dramático es La flor de mi secreto, con Marisa Paredes como una escritora deprimida que se resiste a aceptar que su marido, militar, se ha alejado por completo de ella. Resulta especialmente sentida su descripción de la protagonista, una mujer de clase alta, que aparentemente lo tiene todo –por ejemplo, puede empezar a escribir una columna en un diario de éxito cuando le apetece–, y sin embargo se siente sola e infeliz. ¿Nos está hablando quizás Almodóvar de sí mismo?

Acusado –con razón– de describir mucho mejor a sus personajes femeninos que a los masculinos, Almodóvar intenta resarcirse con la fallida Carne Trémula, sobre un desafortunado muchacho, Víctor, que se ve involucrado en un enfrentamiento con dos policías. El film tiene un gran hallazgo, el momento en el que Javier Bardem y Liberto Rabal interrumpen una violenta pelea para cantar un gol de su equipo, que sin duda captó la naturaleza masculina. Es también el primer film que Almodóvar rueda con Penélope Cruz, en un breve papel al principio, como madre del protagonista, que da a luz en un autobús.

Una de sus películas mayores es Todo sobre mi madre, inspirada en Noche de estreno, de John Cassavetes, hasta tal punto que el arranque se puede considerar un  plagio. Sentido homenaje a la maternidad, entre los momentos surrealistas típicos del universo ‘almodovariano’ también transmite el dolor de una madre, que tras perder a su hijo en accidente, viaja a Barcelona en busca del padre, un tipo que ignora incluso la existencia del chico fallecido. La cinta ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, aunque la Academia de Hollywood recibió incluso mejor Hable con ella –sobre un enfermero enamorado de una chica en coma–, con la que Almodóvar ganó el premio al mejor guión original y fue nominado como director. Tras La mala educación, un film bastante menor, Almodóvar recuperó la buena forma en Volver. Penélope Cruz realizó sin duda una de sus mejores interpretaciones, como Raimunda, una mujer que oculta el cadáver de su pareja, asesinado por su hija, porque éste había intentado violarla bajo los efectos del alcohol. Aunque el enrevesado argumento es típico del autor, da lugar a una sincera reivindicación de los orígenes del cineasta, pues recoge las tradiciones funerarias y las típicas casas del pueblo de Raimunda, que procede de La Mancha. Reivindica también el amor materno, a través de la relación de Raimunda con su madre, interpretada por una recuperada Carmen Maura. Por esta cinta, Penélope Cruz fue nominada al Oscar a la mejor actriz, poco antes de ganar el premio a la secundaria por Vicky Cristina Barcelona.

Tan alto dejó el listón Almodóvar, y tan buena acogida tenía su cine, que se aguardaba con muchas expectativas su película Los abrazos rotos. Esto explica la tibia acogida de público y crítica –a excepción de los críticos estadounidenses– que ha recibido este drama sobre un director ciego, que rememora su relación con Lena Rivero, secretaria y aspirante a actriz, con la que mantuvo un apasionado romance.

Oscar
2003

Ganador de 1 premio

Goya
2020

Ganador de 2 premios

Goya
2017

Nominado a 2 premios

Goya
2007

Ganador de 1 premio

Goya
2000

Ganador de 1 premio

Goya
1989

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 2 premios

Ganador de 1 premio

  • Premio honorífico
Filmografía
La voz humana

2020 | The Human Voice

Una mujer ve pasar las horas junto a las maletas de su examante (que vendrá a recogerlas, pero nunca llega) y un perro inquieto que no entiende que su amo le haya abandonado. Durante los tres días de espera, la mujer solo ha bajado una vez a la calle, para comprar un hacha y una lata de gasolina.

Dolor y gloria

2019 | Dolor y gloria

Salvador. Un español, director de cine, que triunfó en los 80 en la escena internacional. En lo relativo a su producción artística, en la actualidad se encuentra varado en el dique seco. Se le acumulan las molestias físicas, de columna, y dificultades para tragar, más terribles migrañas, un cuadro que le sume en la depresión y le lleva a estar acostado gran parte del día. En un estado de duermevela afloran recuerdos de infancia en su pueblo natal, de su querida madre Jacinta, de su gusto por la lectura y el cine, del único modo de acceder a la educación. Ello coincide con el reencuentro con Joaquín, protagonista de uno de sus éxitos, con el que terminó mal, siempre le reprochó su adicción a la heroína. Curiosamente otros dolores del alma le llevan a entablar con él una nueva relación, y a sumergirse él mismo en la droga, el comienzo de un inesperado camino que le posibilitará cerrar heridas y tal vez volver a crear. Pedro Almodóvar, director y guionista, como es norma, se pone en esta ocasión más serio de lo habitual, los años pasan, la gravedad se va imponiendo en su cine. “¿Drama o ficción?” le pregunta su médico a Salvador cuando le habla de un nuevo proyecto, y la respuesta del personaje interpretado por Antonio Banderas, su escueto “no sé”, explica parte del secreto del nuevo film del manchego, de claros tintes autobiográficos, hasta el aspecto físico del protagonista se asemeja a Almodóvar, aunque por supuesto, ficcione. Estamos ante una obra muy personal, estructurada en un presente donde los flash-backs asoman con fluidez, en que trata cuestiones muy queridas, la del amor al cine y todo lo que le rodea, pero también el modo en que nos marcan nuestras raíces. El tema de la madre, cómo influye en la vida de las personas, y concretamente en la suya, ya lo había tratado antes Almodóvar. Aquí insiste, aunque sacando a la luz, no sólo lo que es una amorosa y entrañable relación maternofilial, sino también los reproches y la conciencia de decepcionar a ese ser querido, con comportamientos y actitudes que no se pueden compartir, aunque el amor no cese, en una y otra dirección. Al tratarse de una película muy almodovariana, exige una complicidad para conectar con su estado emocional, quien carezca de tal complicidad reconocerá una obra hábil, bien diseñada, llena de guiños personales, cuidada hasta los últimos detalles visuales –decorados, atrezzo– y sonoros, canciones como la del río de Rosalía, las menciones a Chavela Vargas, los libros como subtexto... Pero tal vez los reencuentros y rememoraciones, los amores homosexuales del protagonista y la evocación del primer chispazo de deseo sexual, introducidos con demasiados “deus ex machina”, le resulten artificiosos, algo forzados. Igual que la insistencia en las drogas, la explicación de las “asignaturas” de geografía y anatomía, o el preparado de los fármacos pulverizados para una más fácil ingesta. El director ama sin duda a los personajes, y se agradece una mirada amable, no es ésta una película de ajustes de cuentas ni amarga. Estamos ante una reivindicación del arte como forma de vida, no sólo en el sentido de ganarse un sueldo, sino como casi la única forma de seguir existiendo y soportando este mundo y encarar la inevitable muerte, de encontrar algo parecido a la fe que mueve montañas cuando se carece de una fe religiosa. Y esto, y ciertas pulsiones de puro sentimiento, son las emociones a las que caba agarrarse en el claroscuro de la vida, llena de dolores, y en que los momentos de gloria, desde el punto de vista almodovariano, son escasos y esquivos. Da gusto ver un conjunto de personajes bien perfilados como el de este film, incluso los numerosos secundarios: el médico (Pedro Casablanc), la actriz (Cecilia Roth), el moderador del coloquio (Julián López), la beata del pueblo (Susi Sánchez), el padre de Salvador (Raúl Arévalo), la madre de Salvador ya anciana (Julieta Serrano), la ayudante de Salvador (Nora Navas)... También está bien Salvador niño (el debutante Asier Flores), y por supuesto Penélope Cruz (una madre que compone con desparpajo), Asier Etxeandia (el actor que no se hablaba con Salvador), Leonardo Sbaraglia (un amor reaparecido), y Banderas, que lleva el peso de la película con gran dignidad.

6/10
Julieta

2016 | Julieta

Julieta. Una mujer en la cincuentena. Independiente y resuelta, se dispone a dejar Madrid e irse a vivir con su pareja, Lorenzo, a Portugal. Pero un encuentro casual con Bea, amiga de la infancia de su hija Antía, supone un mazazo, los recuerdos de un pasado que ha querido olvidar, sepultándolos en el silencio, regresan con fuerza, y a modo de exorcismo, emprende la escritura de un diario, donde recuerda su época de profesora de literatura clásica, y cómo conoció al padre de Antía, un pescador llamado Xoan, en un viaje nocturno en tren. La mejor película de Pedro Almodóvar desde Volver, de 2006. Se basa, con cierta libertad, como suele cuando maneja materiales ajenos, en tres relatos de la canadiense Nobel de Literatura Alice Munro, “Silencio”, “Destino” y “Pronto”. Y se trata de una obra de madurez, donde deja atrás algunos de sus habituales excesos folletinescos, y en que temas que se prestaban al barroquismo –la secta, la relación entre Julieta y Bea, o del padre de Julieta con su asistente extranjera–, se dejan simplemente apuntados; lo mismo cabe decir del ejemplar final, e incluso en las bromas, pocas, se muestra especialmente sobrio. Está presente esa carnalidad que no puede evitar, es su carácter, en las escenas de sexo, pero también aletea cierta espiritualidad en el drama, se palpa la vida interior y el sufrimiento reconocibles de los personajes, y especialmente de la protagonista, Julieta. El formato es quizá a ratos de cuento, pero se ancla mucho en la realidad. Y para ello nada mejor que subrayar la maternidad, las madres siempre nos ayudan a mantener los pies en la tierra. La angustia existencial, donde tiene especial peso el sentido de culpa, y la incomunicación que tanto daño hace, pueden emparentar el film al cine de Ingmar Bergman. Pero el misterio acerca de lo que ha ocurrido y su tratamiento tonal, con el viaje de noche y ensueño sobre raíles, la convivencia de Eros y Tánatos, la desconexión que se produjo entre madre e hija, la asistenta chismosa de Rossy De Palma, el mar y la noche de tormenta, las despedidas y sus premoniciones, asistidos por la música de Alberto Iglesias y el dinámico montaje de José Salcedo, emparenta el film con Alfred Hitchcock, de algún modo da Vértigo, y se obedece a un mandato, Recuerda. En cualquier caso, esta combinación de elementos funciona para mostrar al cineasta manchego en estado de perplejidad, desnudando como siempre en sus películas su propia alma, y descubriendo a alguien que ve que el tiempo pasa y que no ha encontrado las respuestas a las grandes preguntas existenciales, tal vez porque no sabe cómo plantearse dichas preguntas. Los actores hacen un buen trabajo, pero sobresalen las mujeres, y sobre todo Emma Suárez, aunque también Adriana Ugarte, que componen a las Julietas mayor y joven; aunque el momento en que se intercambian sorprende un poco; la voz en off de Suárez, su relato, está bien utilizada, no cansa. La paleta cromática está cuidada con esmero, aunque en la dirección artística se detecta la decisión de incluir algunos elementos, por el hecho de que apetece que estén, la decoración del piso de Julieta, las esculturas de la amiga Ava... Es igual que algunos guiños, como los libros que la protagonista quiere llevarse a Portugal, o la mención a las obras de Patricia Highsmith, Almodóvar no puede resistirse a la tentación de tales referencias, que se nota, le encantan.

7/10
Los amantes pasajeros

2012 | Los amantes pasajeros

El vuelo de la compañía aérea Península despega desde Madrid en dirección a México. Pero por problemas con el tren de aterrizaje deberán abortar el viaje. Durante varias horas se mantendrán volando por el espacio aéreo español a la espera de tener luz verde para un aterrizaje de emergencia. Con el fin de evitar problemas, la mayoría de los pasajeros han sido drogados convenientemente. El piloto es un bisexual que está enrollado con uno de los tres azafatos homosexuales que completan la tripulación, junto con el copiloto, éste también con líos de género. Entre los pasajeros están una dominatrix de alto standing, un pobre tipo que huye de una chica enferma, una vidente medio tarada que quiere perder la virginidad, un misterioso hombre de negro, un empresario corrupto y una pareja de recién casados. Todos tendrán sus minutos de historia. Dentro del surrealista y disparatado universo de Pedro Almodóvar Los amantes pasajeros es a la comedia lo que La mala educación es al drama. En otras palabras, estamos ante una de las peores películas del director manchego, al menos de los últimos tiempos. Fracasa estrepitosamente en su intento por encontrar la tecla para meterse al público en el bolsillo, cosa que es la verdadera especialidad de Almodóvar y la clave de su éxito. Sin ese don para llegar a la gente, sus argumentos estrafalarios, erótico-festivos y rebuscadamente inverosímiles se vienen abajo. Y aquí ocurre justamente eso. La trama de toda la película es un monumento a la ligereza, la zafiedad, la exageración del mundo de locas homosexuales y conversaciones vanas de portera, tan típico de su filmografía; pero al contrario que otras veces en Los amantes pasajeros nada adquiere consistencia, todo es anecdótico, trivial, tonto: al final el espectador tiene la sensación de haber estado viendo una gigantesca nada, un conjunto de sketches televisivos de muy baja ralea, montañas de chistes verdes, ejercicio de locazas que en otros tiempos darían que hablar y hoy en día no producen risa, sino más bien aburrimiento. Es como si Almodóvar hubiera querido regresar a los 80, con una bomba de frescura escandalosa, y el trasnochado experimento le hubiera explotado en la cara. Hay lógicamente algunos momentos, contados, en que es imposible no sonreírse (o reírse de la pura vergüenza), tales son las esperpénticas situaciones “amaneradas”, así como ciertos coscorrones a las corrupciones del poder y de los negocios que funcionan momentáneamente. También destaca, claro, el numerito musical, por lo insólito y artificioso de la ocurrencia, y ese aire kitch del conjunto, con la luminosa fotografía de colores claros, limpios, de pintura warholiana. Pero, al fin, todo es tan demente y ridículo que ni un impresionante elenco de actores y actrices de enorme renombre –hay cameos hasta de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega– es capaz siquiera de evitar la catástrofe de la vacua y procaz farsa que inunda cada uno de los minutos del film. Y, si hay que salvar algo, el trabajo de Blanca Suárez en las pocas tomas de exteriores sería una buena opción.

2/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
Los abrazos rotos

2009 | Los abrazos rotos

El director de cine Mateo Blanco quedó ciego a resultas de un trágico accidente. Desde entonces perdió las ganas de vivir, lo que escenificó con un cambio de nombre. A partir de ese momento sería Harry Caine, y bajo ese apelativo firmaría su obra literaria y sus guiones cinematográficos. Harry trabaja codo con codo con su directora de producción Judith, y el espabilado hijo de ésta, Diego, hace las veces de secretario. Durante una ausencia materna, Diego sufre un accidente y Harry cuida de él. En eso ratos de forzada compañía, el joven pide al guionista invidente que le explique el porqué del nerviosismo de su madre por la aparición en escena de Ray X, hijo del recién fallecido empresario Ernesto Martel, que ha aparecido con una inesperada propuesta de proyecto cinematográfico. Y se inicia una larga historia que cuenta los años de convivencia de Ernesto con Lena Rivero, una secretaria devenida en amante y aspirante a actriz de cine... bajo la batuta de Mateo Blanco.Pedro Almodóvar vuelve a los terrenos del melodrama con una trama alambicada, atravesada de detalles personales sobre sus sentimientos y su dedicación al cine, dotada de una estructura donde juega con el concepto de duplicidad, muchas cosas se repiten de algún modo, acontecen dos veces. A lo largo del metraje brillan destellos de genialidad, el director manchego tiene todo tipo de ocurrencias ingeniosas, que va incorporando a su historia. Ya sea la película de vampiros que Diego cuenta a Harry, el recurso de leer los labios de otros o la película dentro de la película, “Chicas y maletas” (qué lástima que no sea ésta la película rodada por Almodóvar, porque los fragmentos que se incorporan, deudores de Mujeres al borde de un ataque de nervios, prometen muchas risas), se detecta una increíble facilidad para imaginar tramas y crear personajes. Lo mismo cabe decir de su ojo para lo visual, ya sean las páginas en braille llenando la pantalla, o las fotos hechas mil pedazos. O de las referencias cinematográficas bien traídas, ya sea el Te querré siempre de Roberto Rossellini, o la idea de convertir a Penélope Cruz, en la película que Mateo está filmando, en un trasunto bastante creíble de Audrey Hepburn. Y a pesar de todo... la película de Almodóvar resulta demasiado artificiosa, de algún modo se ahogan las emociones, que no llegan a aflorar. Quizá la más auténtica es la de Lena sacrificándose por su padre con una desesperada llamada a Ernesto; pero hay pocas como ésa. Los hilos narrativos se tuercen y retuercen, se está muy cerca del ridículo culebrón en algunos pasajes. Como es habitual en el cineasta, hay sentimientos exacerbados, pero a la vez muy epidérmicos. Se nos habla de amor, pero vemos poco amor. Ernesto está obsesionado con Lena, y se nos viene a decir que eso no es amor, sobre todo porque ella no le corresponde. Pero lo que surge entre Lena y Mateo tampoco acaba de parecer amor, es una especie de entrega física, sin más, propiciada por la relación profesional. Tampoco se ahonda mucho en el hijo despechado de Ernesto, y la revelación de algunos secretos, relativamente sorprendentes, suenan a disparatados -la escena de confesión de Blanca Portillo chirría-, metidos un poquito con calzador, y llama la atención lo poco que alteran a aquellos que debían quedar profundamente afectados. El tratamiento del sexo es puramente lúdico, poco avanza Almodóvar en este terreno: por supuesto no va ligado al compromiso o a la entrega, y es objeto de chistes de gusto, cuando menos, discutible.

5/10
La concejala antropófaga

2009 | La concejala antropófaga

Corto de Pedro Almodóvar, basado en un personaje de la película que está rodando el personaje de Mateo Blanco en Los abrazos rotos. Se trata de un divertimento completamente anécdotico e intrascendente, elemento promocional no confeso del citado film, aunque el director asegure que es una idea liberadora que le permite volver a sus años más locos en el terreno de la comedia iconoclasta. La idea es un monólogo de Chon, una concejala de asuntos sociales de la derechona -se dice “sutilmente” que pertenece a un partido llamado PAP-, que entre raya y raya de coca suelta soflamas obscenas acerca del placer sexual, que reivindica en todas sus variantes -dice que aunque Franco fuera buen gobernante, se equivocaba en este tema- y del que promete escribir un libro. El film quizá guste a los incondicionales, pero la verdad, no tiene demasiada gracia, a pesar de los esfuerzos de Carmen Machi para resultar convincente y divertida. La presencia de Marta Aledo y Penélope Cruz es fugaz e innecesaria, pero es de suponer que queda bien ponerlas en los créditos, sobre todo a la segunda.

3/10
Volver

2006 | Volver

Raimunda y Sole son dos hermanas que viven en Madrid, aunque sus raíces están en La Mancha. Sole, que vive sola y regenta una peluquería en su casa, recibe la noticia de la muerte de la tía Paula. Cuando comunica la noticia a su hermana, ésta le sorprende diciendo que no puede ir al pueblo. La razón, que no puede explicarle, es que la hija adolescente de Raimunda acaba de matar a su padre accidentalmente, cuando la acosaba sexualmente. La madre tiene que actuar deprisa, y esconde el cadáver en el frigorífico de un restaurante cercano, cerrado por vacaciones, cuyas llaves le ha pasado el dueño. Al volver Sole del entierro de la tía, descubre que se ha traído consigo el supuesto ‘fantasma’ de su madre, que murió en el pueblo en un incendio, en brazos de su padre. Y lo esconde en su casa. Como puede imaginarse, la verdad que se oculta tras los descrito, puede ser todavía más complicada. Una de esas historias alambicadas y con aire de culebrón (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo), a las que tan aficionado es Pedro Almodóvar, donde no faltan el incesto, la infidelidad y el asesinato, y en que hay lugar para las lágrimas y para la risa. A lo que se suma el apelar a las raíces manchegas, desde el original prólogo de limpieza de tumbas en el cementerio, al son de un tema de zarzuela. Asegura el director que, para él, quizá lo más difícil del film ha sido escribir su sinopsis, pues “mis películas son cada vez más difíciles de contar y de resumir en pocas líneas”. Y quizá el guión sea ciertamente artificioso, pero hay que reconocer al manchego su increíble habilidad para atar todos los cabos. Almodóvar sabe crear personajes, y los pone en situaciones límite en que se ven obligados a desplegar todos sus sentimientos, de modo exacerbado. Y aunque aborda los temas de modo algo epidérmico, aquí explora el tema del sentido de culpa, y el de la responsabilidad por las propias acciones. El cineasta continúa su camino hacia la madurez, las gracietas de antaño empiezan a ser historia.

6/10
La mala educación

2004 | La mala educación

Enrique es un joven director de cine que está investigando para una próxima historia, y la búsqueda le lleva a reencontrarse con un antiguo amigo del colegio, Ignacio. Junto a él recordará sus años más tiernos en el colegio de curas al que asistían; recuerdos sobre la represión que sufrieron, los partidos de fútbol, la educación, e incluso algunos abusos sexuales que no han podido olvidar. Fallida cinta de Pedro Almodóvar protagonizada por Gael García Bernal y Fele Martínez, y que no tuvo el éxito esperado en las salas de cine. El polémico tema sobre curas represores y abusones ha sido tratado hasta la saciedad en el cine y el director malagueño no quiso ser menos, pues deja constancia, una vez más, de su animadversión hacia la Iglesia. La historia, carente de humor, es rebuscada, desagradable y no atrapa en ningún momento.

3/10
Hable con ella

2002 | Hable con ella

"Cafe Müller", espectáculo de Pina Bausch. Dos tipos se emocionan viendo a dos mujeres moverse como sonámbulas en el escenario. Es la apertura, resumen plástico del film. Benigno es enfermero, y cuida con esmero a Alicia, que se encuentra en coma (¿en el país de las maravillas?). A su clínica llega Lidia (mujer torero, por supuesto) tras una grave cogida; le acompaña su amante Marco, autor de libros de viajes. Benigno y Marco son muy distintos; pero se hacen amigos e intercambian confidencias sobre sus cuitas amorosas. Pedro Almodóvar ya ha probado de sobras su oficio narrativo. Aquí acude a una estructura más compleja, con saltos temporales y pequeños “descansos” o cambios de aire –los espectáculos de Bausch, las corridas, la película muda, la canción de Caetano Veloso, la aparición “estelar” de Chus Lampreave…– que en manos de otro chirriarían hasta decir basta. Así el manchego compone un folletín. De sentimientos exacerbados y heridas sangrantes. Sin entrar a cuestiones de fondo –a la violación, sin ir más lejos, se le resta importancia–, mostrando el puro deambular de los personajes. Ése es Almodóvar, guste o no. Se toma o se deja. La historia acumula elementos melodramáticos, muchos tomados de las páginas de sucesos del periódico. Y se salpica con el humor que tanto agrada a su parroquia.

6/10
Todo sobre mi madre

1999 | Todo sobre mi madre

Manuela es una madre soltera, que lo que más quiere en este mundo es a su hijo Esteban. Cuando muere atropellado, todo se le viene abajo. Le quedan los remordimientos por no haberle revelado el nombre de su padre, y unos sentimientos contradictorios hacia la célebre actriz Huma Rojo, responsable involuntaria de la muerte de Esteban. Cuando Manuela se acerca a Huma, consigue un trabajo como relaciones públicas y, más tarde, uno de sus sueños: actuar en una obra de teatro. ¡Atención! A preparar todas y todos los kleenex. Pues esta película de Pedro Almodóvar rebosa sentimientos por todos sus poros, y hace falta ser de piedra para no quedar "tocado". Con referencias al mundo del teatro (con citas de Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams y del film Eva al desnudo de Joseph L. Mankiewicz), y situaciones y relaciones complicadas entre mujeres, Almodóvar monta un culebrón que no parece tal, una película en la línea de las de su admirado Douglas Sirk. El director manchego apuesta por el melodrama y por hacer creíble el manojo de sentimientos que presenta; y ahí está su principal mérito. Para ello rebaja la presencia de personajes extrafalarios, y concentra el humor que su parroquia le exige en el personaje de Antonia San Juan. El reparto femenino es de quitarse el sombrero; a destacar las maravillosas, Cecilia Roth y Marisa Paredes.

7/10
Carne trémula

1997 | Carne trémula

La acción comienza en casa de una mujer de dudosa reputación, Elena, interpretada por Francesca Neri, que espera a un traficante de drogas junto a su joven amante. Los policías David (Javier Bardem) y Sancho (Sancho Gracia) están al corriente de la reunión e irrumpen en la casa. Se produce una violenta situación, en la que David pierde los papeles y amenaza al amante de la mujer, Víctor, interpretado por Liberto Rabal. Este dispara su arma y acierta justo en la columna vertebral de David. Han pasado dos años después de este suceso. David se quedó paralítico tras el disparo, y es la nueva estrella del equipo español de baloncesto en las Paraolimpiadas de Barcelona 92. Elena se ha convertido en su mujer, sintiéndose culpable por el estado de David. Sancho se ha convertido en un duro y violento policía, casado con una esposa abnegada pero infeliz, interpretada por Ángela Molina. Víctor está a punto de salir de la cárcel y sólo quiere rehacer su vida. Pero antes pretende recuperar lo que era suyo. Una atrevida incursión de Almodóvar en el género del thriller, que adereza con una fuerte dosis de drama. Escrita por el propio Almodóvar, que se basa en la novela de Ruth Rendell. El comienzo de la película es espectacular, y aunque por lo general mantiene un buen ritmo narrativo, acusa algunas lagunas que desvían la atención del espectador. Cuenta con un reparto excelente, sobre el que destaca la poderosa interpretación de Javier Bardem. Es interesante aunque no es lo mejor del universal director manchego

4/10
La flor de mi secreto

1995 | La flor de mi secreto

Una escritora de novela rosa que se oculta tras el seudónimo de Amanda Gris tiene problemas en su matrimonio, pues su esposo está destinado en una misión de paz para Bosnia. A pesar de la enorme perfección técnica del realizador manchego, sus intentos por componer un auténtico drama resultaron fallidos hasta éste, que con mucho es el más interesante, con una excelente Marisa Paredes en el papel de una mujer que lo ha tenido todo, pero que no encuentra su camino en la vida. Sólo hallará consuelo en un retorno a sus humildes orígenes. Como es usual en la filmografía de Almodóvar, también se incluyen excelentes golpes de humor.

4/10
Kika

1993 | Kika

Tras probar fortuna en el drama con Tacones lejanos, el realizador manchego Pedro Almodóvar regresó a la comedia más pura con este filme, que contiene algunas dosis de cine de intriga. Gracias a su papel principal, Verónica Forqué consiguió el Goya a la Mejor Actriz en el año 1993. Kika es una maquilladora muy optimista que vive con un fotógrafo obsesionado por la muerte de su madre. Mantiene una relación con el padrastro de su compañero sentimental, mientras que tiene un enfrentamiento con Andrea Caracortada, directora y presentadora de un reality show. Cómo se ve, se trata de una película tan alocada, epidérmica y original como podría esperarse del cineasta manchego.

4/10
Tacones lejanos

1991 | Tacones lejanos

Rebeca (Victoria Abril) es una locutora de radio de una emisora que dirige su marido. La madre de ella es la artista Becky del Páramo (Marisa Paredes), una mujer con varios maridos y amantes que abandonó a su hija para dedicarse al espectáculo. Además, hace años estuvo locamente enamorada del marido de su hija. Ahora, la estrella vuelve a la capital a actuar pero al poco de llegar, el marido de Rebeca es asesinado. Film con el indiscutible sello de Pedro Almodóvar donde habla del encuentro entre una madre y una hija y la relación que entre ambas vuelve a surgir, a pesar de los rencores y las dudas. El mundo almodovariano flota en el ambiente de la historia y por supuesto, los travestis tienen que aparecer por algún lado. Uno de ellos, interpretado por el cantante Miguel Bosé. La película ganó el César al mejor director en 1993.

5/10
¡Átame!

1990 | ¡Átame!

Ricky, un 'semental' con problemas mentales, acaba de salir del psiquiátrico donde ha estado recluido. Su primer objetivo es acudir al rodaje de 'El fantasma de medianoche', un subproducto de terror protagonizado por Marina, una actriz con la que está obsesionado. Acabará secuestrándola en su propia casa, al tiempo que asegura estar profundamente enamorado de ella. Pedro Almodóvar se inspira claramente en El coleccionista de William Wyler, aunque tamiza esa trama con su personal modo de ver las cosas. Lo que significa un peculiar sentido del humor y una abundante carga erótica, que en momentos raya lo pornográfico. No es el mejor trabajo del manchego, que estira el film hasta el infinito. Aunque su talento de cineasta es evidente, su esfuerzo por convertir lo narrado en una historia de amor no funciona. Protagonizan dos actores fetiche de Almodóvar, Antonio Banderas y Victoria Abril, y Francisco Rabal asume un pequeño papel de director 'atado' a una silla de ruedas (el motivo de personajes 'atados' es usado con ingenio). Hacen un par de cameos la madre y el hermano del director.

5/10
Mujeres al borde de un ataque de nervios

1988 | Mujeres al borde de un ataque de nervios

La película que abrió definitivamente el mercado internacional a Pedro Almodóvar, de las más logradas de su filmografía. Sigue a Pepa, actriz y dobladora profesional de películas, cuya relación amorosa con Iván acaba de romperse, o eso parece. En plena crisis vital, la esposa de Iván, que estaba ingresada en un sanatorio mental, tiene crecientes celos de Pepa. Ésta se entera por casualidad de que Iván tenía un hijo, Carlos, que casualmente ha ido con su novia Marisa a interesarse por el ático que ella tiene en alquiler. Para enredar aún más las cosas, una de las grandes amigas de Pepa, Candela, se ha metido en un lío porque tuvo un romance con un chiíta que ha resultado ser un terrorista. El director manchego es fiel a su estilo alambicado, de subtramas exageradísimas, pero aquí tal recurso funciona por lo disparatado del conjunto de la propuesta, con bastantes momentos para la risa. Carmen Maura está sembrada como protagonista, y algunos personajes secundarios funcionan maravillosamente, como el taxista de Guillermo Montesinos, o la habitual Chus Lampreave, con su típico desparpajo. Llama la atención también la originalidad de muchos planos, y el colorido marca de fábrica de Almodóvar.

6/10
La ley del deseo

1987 | La ley del deseo

4/10
Matador (1986)

1986 | Matador

Diego (Nacho Martínez), torero retirado, es un asesino que mata a sus víctimas tras hacer el amor con ellas. El director Pedro Almodóvar (Mujeres al borde de un ataque de nervios) relaciona la tensión de la arena del ruedo con el clímax sexual, de un modo muy suyo. La pintoresca idea es que el asesino sigue teniendo sed de sangre, pero no de toros, sino de mujeres. De modo que violación y crímenes conviven en un clima de humorada negra, con el estilo excesivo e inconfundible del manchego.

4/10
¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

1984 | ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

La vida cotidiana de una sencilla ama de casa es el tema central de la película, una tragicomedia con tintes de neorrealismo italiano. El director manchego Pedro Almodóvar combina un humor prácticamente surrealista, con momentos patéticos. También incorpora por primera vez los tonos melodramáticos, que ya sólo excepcionalmente abandonará en el futuro.

4/10
Entre tinieblas

1983 | Entre tinieblas

Una aspirante a cantante, tras advertir que su novio ha muerto por sobredosis, entra a vivir en un convento de monjas "redentoras humilladas". Allí viven unas cuantas monjas esperpénticas y drogatas. Surrealista película que se toma a chirigota el mundo de la religión, esta vez ofreciendo como protagonistas a una serie de religiosas más locas que unas maracas. Se trata de un film genuinamente almodovariano, con una puesta en escena melodramática, con multitud de escenas humorísticas, situaciones absurdas y grotescas, con los temas de la "movida madrileña" de fondo: música, sexo, prostitutas, drodadicción...

3/10
Laberinto de pasiones

1982 | Laberinto de pasiones

Producto ochentero de la llamada "movida madrileña", cuando se encontraba en todo su esplendor. La película es excesiva y emblemática del cine de Pedro Almodóvar en sus primeros años, aquí absolutamente alocado y que no se corta un pelo ni a la hora de salir a cantar él mismo en plan loca, con su amigo de juergas de entonces, Fabio McNamara. El argumento es delirante y gira en torno al enamoramiento del heredero de un reino oriental, con una española. Lo curioso es que él es gay (Imanol Arias) y ella es una ninfómana empedernida (Cecilia Roth). Entre medias mucha procacidad humorística y un retrato costumbrista de la época con tono sexual muy atrevido, y libertinajes de todo tipo: homosexualidad, ninfomanía, incestos, orgías, drogas, travestismo, etc.

3/10
Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

1980 | Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

Pepi es violada por un policía en su apartamento, cuando éste la amenaza con detenerla por posesión de marihuana. Ella decide vengarse y planea que sus amigos le den una paliza. Más tarde, por casualidad conoce a la esposa del poli, Luci, que resulta ser una mujer apocada con su marido, porque a ella lo que le va es el sadomasoquismo. Pronto Pepi se hace amiga de Luci y le presenta a su amiga Bom. Segunda película de Pedro Almodóvar protagonizada Carmen Maura, quien con el tiempo se convertiría en una de sus "chicas" más famosas. El director manchego muestra ya lo que serán las constantes de su cine: el mundo femenino, la excelente definición de personajes, la obsesión por el sexo en cualquiera de sus versiones más anormales (homosexualidad, sadomasoquismo, voyeurismo, travestismo), la droga, el ambiente underground... Todo ello envuelto en un aire de ingenuidad, de comedia costumbrista, divertida aunque decadente y obscena, que recrea el ambiente de depravación y libertinaje de la movida madrileña de los 80. La película cuenta con la cantante Alaska (Olvido Gara) en el papel de Bom.

3/10
Folle... folle... fólleme Tim!

1978 | Folle... folle... fólleme Tim!

Una chica que trabaja en unos grandes almacenes tiene un novio ciego que se dedica a tocar la guitarra. El chico se hace famoso en el mundo de la música. Primer largometraje de Pedro Almodóvar, aunque está rodado en super 8. Ya contaba con la que se convertiría en su actriz fetiche, Carmen Maura, que ya demostraba su enorme talento. Homenajea a las telenovelas con una trama llena de giros exagerados de folletín decimonónico. La trama tiene muchos elementos surrealistas y está dentro de la línea provocativa de los comienzos del cineasta manchego.

4/10
La voz humana

2020 | The Human Voice

Una mujer ve pasar las horas junto a las maletas de su examante (que vendrá a recogerlas, pero nunca llega) y un perro inquieto que no entiende que su amo le haya abandonado. Durante los tres días de espera, la mujer solo ha bajado una vez a la calle, para comprar un hacha y una lata de gasolina.

Dolor y gloria

2019 | Dolor y gloria

Salvador. Un español, director de cine, que triunfó en los 80 en la escena internacional. En lo relativo a su producción artística, en la actualidad se encuentra varado en el dique seco. Se le acumulan las molestias físicas, de columna, y dificultades para tragar, más terribles migrañas, un cuadro que le sume en la depresión y le lleva a estar acostado gran parte del día. En un estado de duermevela afloran recuerdos de infancia en su pueblo natal, de su querida madre Jacinta, de su gusto por la lectura y el cine, del único modo de acceder a la educación. Ello coincide con el reencuentro con Joaquín, protagonista de uno de sus éxitos, con el que terminó mal, siempre le reprochó su adicción a la heroína. Curiosamente otros dolores del alma le llevan a entablar con él una nueva relación, y a sumergirse él mismo en la droga, el comienzo de un inesperado camino que le posibilitará cerrar heridas y tal vez volver a crear. Pedro Almodóvar, director y guionista, como es norma, se pone en esta ocasión más serio de lo habitual, los años pasan, la gravedad se va imponiendo en su cine. “¿Drama o ficción?” le pregunta su médico a Salvador cuando le habla de un nuevo proyecto, y la respuesta del personaje interpretado por Antonio Banderas, su escueto “no sé”, explica parte del secreto del nuevo film del manchego, de claros tintes autobiográficos, hasta el aspecto físico del protagonista se asemeja a Almodóvar, aunque por supuesto, ficcione. Estamos ante una obra muy personal, estructurada en un presente donde los flash-backs asoman con fluidez, en que trata cuestiones muy queridas, la del amor al cine y todo lo que le rodea, pero también el modo en que nos marcan nuestras raíces. El tema de la madre, cómo influye en la vida de las personas, y concretamente en la suya, ya lo había tratado antes Almodóvar. Aquí insiste, aunque sacando a la luz, no sólo lo que es una amorosa y entrañable relación maternofilial, sino también los reproches y la conciencia de decepcionar a ese ser querido, con comportamientos y actitudes que no se pueden compartir, aunque el amor no cese, en una y otra dirección. Al tratarse de una película muy almodovariana, exige una complicidad para conectar con su estado emocional, quien carezca de tal complicidad reconocerá una obra hábil, bien diseñada, llena de guiños personales, cuidada hasta los últimos detalles visuales –decorados, atrezzo– y sonoros, canciones como la del río de Rosalía, las menciones a Chavela Vargas, los libros como subtexto... Pero tal vez los reencuentros y rememoraciones, los amores homosexuales del protagonista y la evocación del primer chispazo de deseo sexual, introducidos con demasiados “deus ex machina”, le resulten artificiosos, algo forzados. Igual que la insistencia en las drogas, la explicación de las “asignaturas” de geografía y anatomía, o el preparado de los fármacos pulverizados para una más fácil ingesta. El director ama sin duda a los personajes, y se agradece una mirada amable, no es ésta una película de ajustes de cuentas ni amarga. Estamos ante una reivindicación del arte como forma de vida, no sólo en el sentido de ganarse un sueldo, sino como casi la única forma de seguir existiendo y soportando este mundo y encarar la inevitable muerte, de encontrar algo parecido a la fe que mueve montañas cuando se carece de una fe religiosa. Y esto, y ciertas pulsiones de puro sentimiento, son las emociones a las que caba agarrarse en el claroscuro de la vida, llena de dolores, y en que los momentos de gloria, desde el punto de vista almodovariano, son escasos y esquivos. Da gusto ver un conjunto de personajes bien perfilados como el de este film, incluso los numerosos secundarios: el médico (Pedro Casablanc), la actriz (Cecilia Roth), el moderador del coloquio (Julián López), la beata del pueblo (Susi Sánchez), el padre de Salvador (Raúl Arévalo), la madre de Salvador ya anciana (Julieta Serrano), la ayudante de Salvador (Nora Navas)... También está bien Salvador niño (el debutante Asier Flores), y por supuesto Penélope Cruz (una madre que compone con desparpajo), Asier Etxeandia (el actor que no se hablaba con Salvador), Leonardo Sbaraglia (un amor reaparecido), y Banderas, que lleva el peso de la película con gran dignidad.

6/10
Julieta

2016 | Julieta

Julieta. Una mujer en la cincuentena. Independiente y resuelta, se dispone a dejar Madrid e irse a vivir con su pareja, Lorenzo, a Portugal. Pero un encuentro casual con Bea, amiga de la infancia de su hija Antía, supone un mazazo, los recuerdos de un pasado que ha querido olvidar, sepultándolos en el silencio, regresan con fuerza, y a modo de exorcismo, emprende la escritura de un diario, donde recuerda su época de profesora de literatura clásica, y cómo conoció al padre de Antía, un pescador llamado Xoan, en un viaje nocturno en tren. La mejor película de Pedro Almodóvar desde Volver, de 2006. Se basa, con cierta libertad, como suele cuando maneja materiales ajenos, en tres relatos de la canadiense Nobel de Literatura Alice Munro, “Silencio”, “Destino” y “Pronto”. Y se trata de una obra de madurez, donde deja atrás algunos de sus habituales excesos folletinescos, y en que temas que se prestaban al barroquismo –la secta, la relación entre Julieta y Bea, o del padre de Julieta con su asistente extranjera–, se dejan simplemente apuntados; lo mismo cabe decir del ejemplar final, e incluso en las bromas, pocas, se muestra especialmente sobrio. Está presente esa carnalidad que no puede evitar, es su carácter, en las escenas de sexo, pero también aletea cierta espiritualidad en el drama, se palpa la vida interior y el sufrimiento reconocibles de los personajes, y especialmente de la protagonista, Julieta. El formato es quizá a ratos de cuento, pero se ancla mucho en la realidad. Y para ello nada mejor que subrayar la maternidad, las madres siempre nos ayudan a mantener los pies en la tierra. La angustia existencial, donde tiene especial peso el sentido de culpa, y la incomunicación que tanto daño hace, pueden emparentar el film al cine de Ingmar Bergman. Pero el misterio acerca de lo que ha ocurrido y su tratamiento tonal, con el viaje de noche y ensueño sobre raíles, la convivencia de Eros y Tánatos, la desconexión que se produjo entre madre e hija, la asistenta chismosa de Rossy De Palma, el mar y la noche de tormenta, las despedidas y sus premoniciones, asistidos por la música de Alberto Iglesias y el dinámico montaje de José Salcedo, emparenta el film con Alfred Hitchcock, de algún modo da Vértigo, y se obedece a un mandato, Recuerda. En cualquier caso, esta combinación de elementos funciona para mostrar al cineasta manchego en estado de perplejidad, desnudando como siempre en sus películas su propia alma, y descubriendo a alguien que ve que el tiempo pasa y que no ha encontrado las respuestas a las grandes preguntas existenciales, tal vez porque no sabe cómo plantearse dichas preguntas. Los actores hacen un buen trabajo, pero sobresalen las mujeres, y sobre todo Emma Suárez, aunque también Adriana Ugarte, que componen a las Julietas mayor y joven; aunque el momento en que se intercambian sorprende un poco; la voz en off de Suárez, su relato, está bien utilizada, no cansa. La paleta cromática está cuidada con esmero, aunque en la dirección artística se detecta la decisión de incluir algunos elementos, por el hecho de que apetece que estén, la decoración del piso de Julieta, las esculturas de la amiga Ava... Es igual que algunos guiños, como los libros que la protagonista quiere llevarse a Portugal, o la mención a las obras de Patricia Highsmith, Almodóvar no puede resistirse a la tentación de tales referencias, que se nota, le encantan.

7/10
Los amantes pasajeros

2012 | Los amantes pasajeros

El vuelo de la compañía aérea Península despega desde Madrid en dirección a México. Pero por problemas con el tren de aterrizaje deberán abortar el viaje. Durante varias horas se mantendrán volando por el espacio aéreo español a la espera de tener luz verde para un aterrizaje de emergencia. Con el fin de evitar problemas, la mayoría de los pasajeros han sido drogados convenientemente. El piloto es un bisexual que está enrollado con uno de los tres azafatos homosexuales que completan la tripulación, junto con el copiloto, éste también con líos de género. Entre los pasajeros están una dominatrix de alto standing, un pobre tipo que huye de una chica enferma, una vidente medio tarada que quiere perder la virginidad, un misterioso hombre de negro, un empresario corrupto y una pareja de recién casados. Todos tendrán sus minutos de historia. Dentro del surrealista y disparatado universo de Pedro Almodóvar Los amantes pasajeros es a la comedia lo que La mala educación es al drama. En otras palabras, estamos ante una de las peores películas del director manchego, al menos de los últimos tiempos. Fracasa estrepitosamente en su intento por encontrar la tecla para meterse al público en el bolsillo, cosa que es la verdadera especialidad de Almodóvar y la clave de su éxito. Sin ese don para llegar a la gente, sus argumentos estrafalarios, erótico-festivos y rebuscadamente inverosímiles se vienen abajo. Y aquí ocurre justamente eso. La trama de toda la película es un monumento a la ligereza, la zafiedad, la exageración del mundo de locas homosexuales y conversaciones vanas de portera, tan típico de su filmografía; pero al contrario que otras veces en Los amantes pasajeros nada adquiere consistencia, todo es anecdótico, trivial, tonto: al final el espectador tiene la sensación de haber estado viendo una gigantesca nada, un conjunto de sketches televisivos de muy baja ralea, montañas de chistes verdes, ejercicio de locazas que en otros tiempos darían que hablar y hoy en día no producen risa, sino más bien aburrimiento. Es como si Almodóvar hubiera querido regresar a los 80, con una bomba de frescura escandalosa, y el trasnochado experimento le hubiera explotado en la cara. Hay lógicamente algunos momentos, contados, en que es imposible no sonreírse (o reírse de la pura vergüenza), tales son las esperpénticas situaciones “amaneradas”, así como ciertos coscorrones a las corrupciones del poder y de los negocios que funcionan momentáneamente. También destaca, claro, el numerito musical, por lo insólito y artificioso de la ocurrencia, y ese aire kitch del conjunto, con la luminosa fotografía de colores claros, limpios, de pintura warholiana. Pero, al fin, todo es tan demente y ridículo que ni un impresionante elenco de actores y actrices de enorme renombre –hay cameos hasta de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega– es capaz siquiera de evitar la catástrofe de la vacua y procaz farsa que inunda cada uno de los minutos del film. Y, si hay que salvar algo, el trabajo de Blanca Suárez en las pocas tomas de exteriores sería una buena opción.

2/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
Los abrazos rotos

2009 | Los abrazos rotos

El director de cine Mateo Blanco quedó ciego a resultas de un trágico accidente. Desde entonces perdió las ganas de vivir, lo que escenificó con un cambio de nombre. A partir de ese momento sería Harry Caine, y bajo ese apelativo firmaría su obra literaria y sus guiones cinematográficos. Harry trabaja codo con codo con su directora de producción Judith, y el espabilado hijo de ésta, Diego, hace las veces de secretario. Durante una ausencia materna, Diego sufre un accidente y Harry cuida de él. En eso ratos de forzada compañía, el joven pide al guionista invidente que le explique el porqué del nerviosismo de su madre por la aparición en escena de Ray X, hijo del recién fallecido empresario Ernesto Martel, que ha aparecido con una inesperada propuesta de proyecto cinematográfico. Y se inicia una larga historia que cuenta los años de convivencia de Ernesto con Lena Rivero, una secretaria devenida en amante y aspirante a actriz de cine... bajo la batuta de Mateo Blanco.Pedro Almodóvar vuelve a los terrenos del melodrama con una trama alambicada, atravesada de detalles personales sobre sus sentimientos y su dedicación al cine, dotada de una estructura donde juega con el concepto de duplicidad, muchas cosas se repiten de algún modo, acontecen dos veces. A lo largo del metraje brillan destellos de genialidad, el director manchego tiene todo tipo de ocurrencias ingeniosas, que va incorporando a su historia. Ya sea la película de vampiros que Diego cuenta a Harry, el recurso de leer los labios de otros o la película dentro de la película, “Chicas y maletas” (qué lástima que no sea ésta la película rodada por Almodóvar, porque los fragmentos que se incorporan, deudores de Mujeres al borde de un ataque de nervios, prometen muchas risas), se detecta una increíble facilidad para imaginar tramas y crear personajes. Lo mismo cabe decir de su ojo para lo visual, ya sean las páginas en braille llenando la pantalla, o las fotos hechas mil pedazos. O de las referencias cinematográficas bien traídas, ya sea el Te querré siempre de Roberto Rossellini, o la idea de convertir a Penélope Cruz, en la película que Mateo está filmando, en un trasunto bastante creíble de Audrey Hepburn. Y a pesar de todo... la película de Almodóvar resulta demasiado artificiosa, de algún modo se ahogan las emociones, que no llegan a aflorar. Quizá la más auténtica es la de Lena sacrificándose por su padre con una desesperada llamada a Ernesto; pero hay pocas como ésa. Los hilos narrativos se tuercen y retuercen, se está muy cerca del ridículo culebrón en algunos pasajes. Como es habitual en el cineasta, hay sentimientos exacerbados, pero a la vez muy epidérmicos. Se nos habla de amor, pero vemos poco amor. Ernesto está obsesionado con Lena, y se nos viene a decir que eso no es amor, sobre todo porque ella no le corresponde. Pero lo que surge entre Lena y Mateo tampoco acaba de parecer amor, es una especie de entrega física, sin más, propiciada por la relación profesional. Tampoco se ahonda mucho en el hijo despechado de Ernesto, y la revelación de algunos secretos, relativamente sorprendentes, suenan a disparatados -la escena de confesión de Blanca Portillo chirría-, metidos un poquito con calzador, y llama la atención lo poco que alteran a aquellos que debían quedar profundamente afectados. El tratamiento del sexo es puramente lúdico, poco avanza Almodóvar en este terreno: por supuesto no va ligado al compromiso o a la entrega, y es objeto de chistes de gusto, cuando menos, discutible.

5/10
La concejala antropófaga

2009 | La concejala antropófaga

Corto de Pedro Almodóvar, basado en un personaje de la película que está rodando el personaje de Mateo Blanco en Los abrazos rotos. Se trata de un divertimento completamente anécdotico e intrascendente, elemento promocional no confeso del citado film, aunque el director asegure que es una idea liberadora que le permite volver a sus años más locos en el terreno de la comedia iconoclasta. La idea es un monólogo de Chon, una concejala de asuntos sociales de la derechona -se dice “sutilmente” que pertenece a un partido llamado PAP-, que entre raya y raya de coca suelta soflamas obscenas acerca del placer sexual, que reivindica en todas sus variantes -dice que aunque Franco fuera buen gobernante, se equivocaba en este tema- y del que promete escribir un libro. El film quizá guste a los incondicionales, pero la verdad, no tiene demasiada gracia, a pesar de los esfuerzos de Carmen Machi para resultar convincente y divertida. La presencia de Marta Aledo y Penélope Cruz es fugaz e innecesaria, pero es de suponer que queda bien ponerlas en los créditos, sobre todo a la segunda.

3/10
Volver

2006 | Volver

Raimunda y Sole son dos hermanas que viven en Madrid, aunque sus raíces están en La Mancha. Sole, que vive sola y regenta una peluquería en su casa, recibe la noticia de la muerte de la tía Paula. Cuando comunica la noticia a su hermana, ésta le sorprende diciendo que no puede ir al pueblo. La razón, que no puede explicarle, es que la hija adolescente de Raimunda acaba de matar a su padre accidentalmente, cuando la acosaba sexualmente. La madre tiene que actuar deprisa, y esconde el cadáver en el frigorífico de un restaurante cercano, cerrado por vacaciones, cuyas llaves le ha pasado el dueño. Al volver Sole del entierro de la tía, descubre que se ha traído consigo el supuesto ‘fantasma’ de su madre, que murió en el pueblo en un incendio, en brazos de su padre. Y lo esconde en su casa. Como puede imaginarse, la verdad que se oculta tras los descrito, puede ser todavía más complicada. Una de esas historias alambicadas y con aire de culebrón (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo), a las que tan aficionado es Pedro Almodóvar, donde no faltan el incesto, la infidelidad y el asesinato, y en que hay lugar para las lágrimas y para la risa. A lo que se suma el apelar a las raíces manchegas, desde el original prólogo de limpieza de tumbas en el cementerio, al son de un tema de zarzuela. Asegura el director que, para él, quizá lo más difícil del film ha sido escribir su sinopsis, pues “mis películas son cada vez más difíciles de contar y de resumir en pocas líneas”. Y quizá el guión sea ciertamente artificioso, pero hay que reconocer al manchego su increíble habilidad para atar todos los cabos. Almodóvar sabe crear personajes, y los pone en situaciones límite en que se ven obligados a desplegar todos sus sentimientos, de modo exacerbado. Y aunque aborda los temas de modo algo epidérmico, aquí explora el tema del sentido de culpa, y el de la responsabilidad por las propias acciones. El cineasta continúa su camino hacia la madurez, las gracietas de antaño empiezan a ser historia.

6/10
La mala educación

2004 | La mala educación

Enrique es un joven director de cine que está investigando para una próxima historia, y la búsqueda le lleva a reencontrarse con un antiguo amigo del colegio, Ignacio. Junto a él recordará sus años más tiernos en el colegio de curas al que asistían; recuerdos sobre la represión que sufrieron, los partidos de fútbol, la educación, e incluso algunos abusos sexuales que no han podido olvidar. Fallida cinta de Pedro Almodóvar protagonizada por Gael García Bernal y Fele Martínez, y que no tuvo el éxito esperado en las salas de cine. El polémico tema sobre curas represores y abusones ha sido tratado hasta la saciedad en el cine y el director malagueño no quiso ser menos, pues deja constancia, una vez más, de su animadversión hacia la Iglesia. La historia, carente de humor, es rebuscada, desagradable y no atrapa en ningún momento.

3/10
Hable con ella

2002 | Hable con ella

"Cafe Müller", espectáculo de Pina Bausch. Dos tipos se emocionan viendo a dos mujeres moverse como sonámbulas en el escenario. Es la apertura, resumen plástico del film. Benigno es enfermero, y cuida con esmero a Alicia, que se encuentra en coma (¿en el país de las maravillas?). A su clínica llega Lidia (mujer torero, por supuesto) tras una grave cogida; le acompaña su amante Marco, autor de libros de viajes. Benigno y Marco son muy distintos; pero se hacen amigos e intercambian confidencias sobre sus cuitas amorosas. Pedro Almodóvar ya ha probado de sobras su oficio narrativo. Aquí acude a una estructura más compleja, con saltos temporales y pequeños “descansos” o cambios de aire –los espectáculos de Bausch, las corridas, la película muda, la canción de Caetano Veloso, la aparición “estelar” de Chus Lampreave…– que en manos de otro chirriarían hasta decir basta. Así el manchego compone un folletín. De sentimientos exacerbados y heridas sangrantes. Sin entrar a cuestiones de fondo –a la violación, sin ir más lejos, se le resta importancia–, mostrando el puro deambular de los personajes. Ése es Almodóvar, guste o no. Se toma o se deja. La historia acumula elementos melodramáticos, muchos tomados de las páginas de sucesos del periódico. Y se salpica con el humor que tanto agrada a su parroquia.

6/10
Todo sobre mi madre

1999 | Todo sobre mi madre

Manuela es una madre soltera, que lo que más quiere en este mundo es a su hijo Esteban. Cuando muere atropellado, todo se le viene abajo. Le quedan los remordimientos por no haberle revelado el nombre de su padre, y unos sentimientos contradictorios hacia la célebre actriz Huma Rojo, responsable involuntaria de la muerte de Esteban. Cuando Manuela se acerca a Huma, consigue un trabajo como relaciones públicas y, más tarde, uno de sus sueños: actuar en una obra de teatro. ¡Atención! A preparar todas y todos los kleenex. Pues esta película de Pedro Almodóvar rebosa sentimientos por todos sus poros, y hace falta ser de piedra para no quedar "tocado". Con referencias al mundo del teatro (con citas de Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams y del film Eva al desnudo de Joseph L. Mankiewicz), y situaciones y relaciones complicadas entre mujeres, Almodóvar monta un culebrón que no parece tal, una película en la línea de las de su admirado Douglas Sirk. El director manchego apuesta por el melodrama y por hacer creíble el manojo de sentimientos que presenta; y ahí está su principal mérito. Para ello rebaja la presencia de personajes extrafalarios, y concentra el humor que su parroquia le exige en el personaje de Antonia San Juan. El reparto femenino es de quitarse el sombrero; a destacar las maravillosas, Cecilia Roth y Marisa Paredes.

7/10
Carne trémula

1997 | Carne trémula

La acción comienza en casa de una mujer de dudosa reputación, Elena, interpretada por Francesca Neri, que espera a un traficante de drogas junto a su joven amante. Los policías David (Javier Bardem) y Sancho (Sancho Gracia) están al corriente de la reunión e irrumpen en la casa. Se produce una violenta situación, en la que David pierde los papeles y amenaza al amante de la mujer, Víctor, interpretado por Liberto Rabal. Este dispara su arma y acierta justo en la columna vertebral de David. Han pasado dos años después de este suceso. David se quedó paralítico tras el disparo, y es la nueva estrella del equipo español de baloncesto en las Paraolimpiadas de Barcelona 92. Elena se ha convertido en su mujer, sintiéndose culpable por el estado de David. Sancho se ha convertido en un duro y violento policía, casado con una esposa abnegada pero infeliz, interpretada por Ángela Molina. Víctor está a punto de salir de la cárcel y sólo quiere rehacer su vida. Pero antes pretende recuperar lo que era suyo. Una atrevida incursión de Almodóvar en el género del thriller, que adereza con una fuerte dosis de drama. Escrita por el propio Almodóvar, que se basa en la novela de Ruth Rendell. El comienzo de la película es espectacular, y aunque por lo general mantiene un buen ritmo narrativo, acusa algunas lagunas que desvían la atención del espectador. Cuenta con un reparto excelente, sobre el que destaca la poderosa interpretación de Javier Bardem. Es interesante aunque no es lo mejor del universal director manchego

4/10
La flor de mi secreto

1995 | La flor de mi secreto

Una escritora de novela rosa que se oculta tras el seudónimo de Amanda Gris tiene problemas en su matrimonio, pues su esposo está destinado en una misión de paz para Bosnia. A pesar de la enorme perfección técnica del realizador manchego, sus intentos por componer un auténtico drama resultaron fallidos hasta éste, que con mucho es el más interesante, con una excelente Marisa Paredes en el papel de una mujer que lo ha tenido todo, pero que no encuentra su camino en la vida. Sólo hallará consuelo en un retorno a sus humildes orígenes. Como es usual en la filmografía de Almodóvar, también se incluyen excelentes golpes de humor.

4/10
Kika

1993 | Kika

Tras probar fortuna en el drama con Tacones lejanos, el realizador manchego Pedro Almodóvar regresó a la comedia más pura con este filme, que contiene algunas dosis de cine de intriga. Gracias a su papel principal, Verónica Forqué consiguió el Goya a la Mejor Actriz en el año 1993. Kika es una maquilladora muy optimista que vive con un fotógrafo obsesionado por la muerte de su madre. Mantiene una relación con el padrastro de su compañero sentimental, mientras que tiene un enfrentamiento con Andrea Caracortada, directora y presentadora de un reality show. Cómo se ve, se trata de una película tan alocada, epidérmica y original como podría esperarse del cineasta manchego.

4/10
Tacones lejanos

1991 | Tacones lejanos

Rebeca (Victoria Abril) es una locutora de radio de una emisora que dirige su marido. La madre de ella es la artista Becky del Páramo (Marisa Paredes), una mujer con varios maridos y amantes que abandonó a su hija para dedicarse al espectáculo. Además, hace años estuvo locamente enamorada del marido de su hija. Ahora, la estrella vuelve a la capital a actuar pero al poco de llegar, el marido de Rebeca es asesinado. Film con el indiscutible sello de Pedro Almodóvar donde habla del encuentro entre una madre y una hija y la relación que entre ambas vuelve a surgir, a pesar de los rencores y las dudas. El mundo almodovariano flota en el ambiente de la historia y por supuesto, los travestis tienen que aparecer por algún lado. Uno de ellos, interpretado por el cantante Miguel Bosé. La película ganó el César al mejor director en 1993.

5/10
¡Átame!

1990 | ¡Átame!

Ricky, un 'semental' con problemas mentales, acaba de salir del psiquiátrico donde ha estado recluido. Su primer objetivo es acudir al rodaje de 'El fantasma de medianoche', un subproducto de terror protagonizado por Marina, una actriz con la que está obsesionado. Acabará secuestrándola en su propia casa, al tiempo que asegura estar profundamente enamorado de ella. Pedro Almodóvar se inspira claramente en El coleccionista de William Wyler, aunque tamiza esa trama con su personal modo de ver las cosas. Lo que significa un peculiar sentido del humor y una abundante carga erótica, que en momentos raya lo pornográfico. No es el mejor trabajo del manchego, que estira el film hasta el infinito. Aunque su talento de cineasta es evidente, su esfuerzo por convertir lo narrado en una historia de amor no funciona. Protagonizan dos actores fetiche de Almodóvar, Antonio Banderas y Victoria Abril, y Francisco Rabal asume un pequeño papel de director 'atado' a una silla de ruedas (el motivo de personajes 'atados' es usado con ingenio). Hacen un par de cameos la madre y el hermano del director.

5/10
Mujeres al borde de un ataque de nervios

1988 | Mujeres al borde de un ataque de nervios

La película que abrió definitivamente el mercado internacional a Pedro Almodóvar, de las más logradas de su filmografía. Sigue a Pepa, actriz y dobladora profesional de películas, cuya relación amorosa con Iván acaba de romperse, o eso parece. En plena crisis vital, la esposa de Iván, que estaba ingresada en un sanatorio mental, tiene crecientes celos de Pepa. Ésta se entera por casualidad de que Iván tenía un hijo, Carlos, que casualmente ha ido con su novia Marisa a interesarse por el ático que ella tiene en alquiler. Para enredar aún más las cosas, una de las grandes amigas de Pepa, Candela, se ha metido en un lío porque tuvo un romance con un chiíta que ha resultado ser un terrorista. El director manchego es fiel a su estilo alambicado, de subtramas exageradísimas, pero aquí tal recurso funciona por lo disparatado del conjunto de la propuesta, con bastantes momentos para la risa. Carmen Maura está sembrada como protagonista, y algunos personajes secundarios funcionan maravillosamente, como el taxista de Guillermo Montesinos, o la habitual Chus Lampreave, con su típico desparpajo. Llama la atención también la originalidad de muchos planos, y el colorido marca de fábrica de Almodóvar.

6/10
La ley del deseo

1987 | La ley del deseo

4/10
Matador (1986)

1986 | Matador

Diego (Nacho Martínez), torero retirado, es un asesino que mata a sus víctimas tras hacer el amor con ellas. El director Pedro Almodóvar (Mujeres al borde de un ataque de nervios) relaciona la tensión de la arena del ruedo con el clímax sexual, de un modo muy suyo. La pintoresca idea es que el asesino sigue teniendo sed de sangre, pero no de toros, sino de mujeres. De modo que violación y crímenes conviven en un clima de humorada negra, con el estilo excesivo e inconfundible del manchego.

4/10
¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

1984 | ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

La vida cotidiana de una sencilla ama de casa es el tema central de la película, una tragicomedia con tintes de neorrealismo italiano. El director manchego Pedro Almodóvar combina un humor prácticamente surrealista, con momentos patéticos. También incorpora por primera vez los tonos melodramáticos, que ya sólo excepcionalmente abandonará en el futuro.

4/10
Entre tinieblas

1983 | Entre tinieblas

Una aspirante a cantante, tras advertir que su novio ha muerto por sobredosis, entra a vivir en un convento de monjas "redentoras humilladas". Allí viven unas cuantas monjas esperpénticas y drogatas. Surrealista película que se toma a chirigota el mundo de la religión, esta vez ofreciendo como protagonistas a una serie de religiosas más locas que unas maracas. Se trata de un film genuinamente almodovariano, con una puesta en escena melodramática, con multitud de escenas humorísticas, situaciones absurdas y grotescas, con los temas de la "movida madrileña" de fondo: música, sexo, prostitutas, drodadicción...

3/10
Laberinto de pasiones

1982 | Laberinto de pasiones

Producto ochentero de la llamada "movida madrileña", cuando se encontraba en todo su esplendor. La película es excesiva y emblemática del cine de Pedro Almodóvar en sus primeros años, aquí absolutamente alocado y que no se corta un pelo ni a la hora de salir a cantar él mismo en plan loca, con su amigo de juergas de entonces, Fabio McNamara. El argumento es delirante y gira en torno al enamoramiento del heredero de un reino oriental, con una española. Lo curioso es que él es gay (Imanol Arias) y ella es una ninfómana empedernida (Cecilia Roth). Entre medias mucha procacidad humorística y un retrato costumbrista de la época con tono sexual muy atrevido, y libertinajes de todo tipo: homosexualidad, ninfomanía, incestos, orgías, drogas, travestismo, etc.

3/10
Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

1980 | Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

Pepi es violada por un policía en su apartamento, cuando éste la amenaza con detenerla por posesión de marihuana. Ella decide vengarse y planea que sus amigos le den una paliza. Más tarde, por casualidad conoce a la esposa del poli, Luci, que resulta ser una mujer apocada con su marido, porque a ella lo que le va es el sadomasoquismo. Pronto Pepi se hace amiga de Luci y le presenta a su amiga Bom. Segunda película de Pedro Almodóvar protagonizada Carmen Maura, quien con el tiempo se convertiría en una de sus "chicas" más famosas. El director manchego muestra ya lo que serán las constantes de su cine: el mundo femenino, la excelente definición de personajes, la obsesión por el sexo en cualquiera de sus versiones más anormales (homosexualidad, sadomasoquismo, voyeurismo, travestismo), la droga, el ambiente underground... Todo ello envuelto en un aire de ingenuidad, de comedia costumbrista, divertida aunque decadente y obscena, que recrea el ambiente de depravación y libertinaje de la movida madrileña de los 80. La película cuenta con la cantante Alaska (Olvido Gara) en el papel de Bom.

3/10
¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

1984 | ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

La vida cotidiana de una sencilla ama de casa es el tema central de la película, una tragicomedia con tintes de neorrealismo italiano. El director manchego Pedro Almodóvar combina un humor prácticamente surrealista, con momentos patéticos. También incorpora por primera vez los tonos melodramáticos, que ya sólo excepcionalmente abandonará en el futuro.

4/10
Laberinto de pasiones

1982 | Laberinto de pasiones

Producto ochentero de la llamada "movida madrileña", cuando se encontraba en todo su esplendor. La película es excesiva y emblemática del cine de Pedro Almodóvar en sus primeros años, aquí absolutamente alocado y que no se corta un pelo ni a la hora de salir a cantar él mismo en plan loca, con su amigo de juergas de entonces, Fabio McNamara. El argumento es delirante y gira en torno al enamoramiento del heredero de un reino oriental, con una española. Lo curioso es que él es gay (Imanol Arias) y ella es una ninfómana empedernida (Cecilia Roth). Entre medias mucha procacidad humorística y un retrato costumbrista de la época con tono sexual muy atrevido, y libertinajes de todo tipo: homosexualidad, ninfomanía, incestos, orgías, drogas, travestismo, etc.

3/10
Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

1980 | Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

Pepi es violada por un policía en su apartamento, cuando éste la amenaza con detenerla por posesión de marihuana. Ella decide vengarse y planea que sus amigos le den una paliza. Más tarde, por casualidad conoce a la esposa del poli, Luci, que resulta ser una mujer apocada con su marido, porque a ella lo que le va es el sadomasoquismo. Pronto Pepi se hace amiga de Luci y le presenta a su amiga Bom. Segunda película de Pedro Almodóvar protagonizada Carmen Maura, quien con el tiempo se convertiría en una de sus "chicas" más famosas. El director manchego muestra ya lo que serán las constantes de su cine: el mundo femenino, la excelente definición de personajes, la obsesión por el sexo en cualquiera de sus versiones más anormales (homosexualidad, sadomasoquismo, voyeurismo, travestismo), la droga, el ambiente underground... Todo ello envuelto en un aire de ingenuidad, de comedia costumbrista, divertida aunque decadente y obscena, que recrea el ambiente de depravación y libertinaje de la movida madrileña de los 80. La película cuenta con la cantante Alaska (Olvido Gara) en el papel de Bom.

3/10
Tiempos de constitución

1979 | Tiempos de constitución

El taxista Luisón y su novia Juana son dos jóvenes humildes que están esperando el nacimiento de su hijo. Un día, Luisón recibe la oferta de ir a trabajar a la casa de campo de un rico escritor, junto con Juana, ya que ambos ven la oportunidad de prosperar en sus empleos. Enseguida, ambos se casan y se marchan de la ciudad. Rafael Gordon escribe y dirige esta amable comedia protagonizada por la risueña Verónica Forqué (Kika) y Francisco Algora (Curro Jiménez). Sorprende lo nutrido del resto del reparto.

4/10
La ley del deseo

1987 | La ley del deseo

4/10

Últimos tráilers y vídeos