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Blog de Hildy

¿De qué va Lars von Trier?

Es la pregunta del millón. El director danés desconcierta, imposible saber lo que piensa Lars von Trier . Tiene vena de artista, pero también, y

¿De qué va Lars von Trier?

Es la pregunta del millón. El director danés desconcierta, imposible saber lo que piensa Lars von Trier. Tiene vena de artista, pero también, y espero que no se ofenda, un punto de locura. El otro día vi Anticristo, y es una película que no sorprende que haya provocado un rechazo visceral entre gran parte de la crítica -hay un sector que la saluda como obra maestra, pero son los menos...-. Aquello parece un ejercicio sadomasoquista difícilmente justificable, una provocación de sexo y violencia que obliga a apartar la vista de la pantalla al espectador más curtido. Hay talento, sí, pero se diría que es un talento malgastado, en continuo estado de agitación, incapaz de encontrar algo parecido a la paz y el sosiego.

Hay que reconocer que Lars von Trier ha dado la cara para defender su film, ha concedido unas cuantas entrevistas. Me ha interesado especialmente la que Peter Aspden le hace en el Financial Times. Porque se descubren algunas claves del atormentado cineasta. Por ejemplo, cuenta allí que sus padres eran nudistas, y se acostumbró a moverse entre gente sin ropa en un campamento: “El tipo detrás del mostrador del supermercado, el panadero, el cartero, nadie llevaba ropa. Era curioso pero no interesante. Es obvio que para mí si una película tiene una escena relacionada con el sexo, debería mostrarlo. Resulta extraño no mostrarlo. Cuando nado en el mar nado desnudo, porque pienso que es extraño llevar ropa encima.”

También habla Von Trier de su peculiar relación con la religión. Habla de cómo sus padres eran ateos, y de que su conversión al catolicismo a los 30 años fue “la típica rebelión por venir de donde venía”. Dice haber vuelto al ateísmo, pero que su conversión tuvo que ver con la idea de que el catolicismo era “divertido”. Y cuando el entrevistador muestra su extrañeza, explica: “Los santos, la Virgen María. Era muy colorido. Y pensaba que la confesión era una idea muy buena. Es bueno contar las cosas. En el protestantismo, eres un pecador y no hay nada que puedas hacer al respecto. Es mucho mejor meterte en esa pequeña habitación...”. Sobre su pérdida de la fe comenta: “Ser religioso sería fantástico. Estoy seguro de que te ayuda en muchas cosas en la vida. Amo la naturaleza y la vida pero de algún modo me resulta difícil creer que un Dios ha organizado todo eso.”

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