Quién lo iba a decir. La España de Zapatero, más papista que el Papa. O para ser más exactos, más obamista que Obama, en lo que a puritanismo se
Quién lo iba a decir. La España de Zapatero, más papista que el Papa. O para ser más exactos, más obamista que Obama, en lo que a puritanismo se refiere. El organismo de calificación de las películas por edades, dependiente del ICAA, y por tanto del Ministerio de Cultura, ha decidido endilgar una X a la última entrega de la saga terrorífica y gore Saw. De modo que nadie se confunda, no es que estuviera a punto de estrenarse la entrega X, o sea, décima –de hecho era Saw VI el título que debía llegar mañana día 23 a las salas españolas–, sino que el film ha sido calificado X, por lo cual sólo podría ser exhibido en salas X, lo que significa exhibición marginal, algo a lo que Disney, distribuidora de la cinta, no está dispuesta, ni mucho menos. De momento está presentado un recurso para que se reconsidere la calificación, y se ha suspendido el estreno del film, las 300 copias dobladas y tiradas dormirán de momento en un almacén, y a este paso podrían convertirse en piezas de coleccionista.
Curiosamente no tendrán este problema en Estados Unidos, donde la cinta será estrenada con la restrictiva calificación R, que impide el visionado a los menores de edad, pero que no resulta problemática para un estreno masivo, de hecho el film podrá verse en 3.000 salas a lo largo y ancho de todo el país.
No negaré que este film contiene sádicas escenas de tortura, no adecuadas para todos los paladares. Y hasta uno puede decir que ese regodeo morboso en la violencia resulta insano, y dice algo sobre los que producen este tipo de películas y los que las visionan. Pero aclarado esto, el caso español es de una increíble hipocresía. Si el ICAA fuera un órgano que estuviera velando constantemente por la salud moral de los ciudadanos, y la X fuera una calificación otorgada con frecuencia a filmes problemáticos; si la calificación por edades la aplicara el gobierno con seriedad, y en las salas estuviera prohibido de verdad el acceso de los menores a las películas que no son para ellos, podría entenderse que Saw VI es un caso más, y no habría mucho espacio para la queja. Pero la realidad no es ésa, con el agravante de que existen cinco precedentes que nunca recibieron la X, fueron considerados simplemente filmes no recomendables para menores de 18 años. Ya se ve que la era Sinde-Guardans marcha por otros derroteros, tiene señas de identidad propias.
De modo que la situación creada actualmente despierta mi perplejidad, y hasta me ayuda a alimentar teorías de la conspiración. Porque no es que alguien del ministerio se haya puesto en contacto con Disney, y les haya invitado a aligerar de escenas violentas de la cinta para recibir una calificación más benigna –así se actúa en EE.UU.–, sino que simplemente se les advirtió, de modo informal según fuentes del ministerio, de que la película podía recibir esa calificación. Y así se tienen que tragar la peli, se habla del caso en la prensa, y el nombre Disney, marca familiar donde las haya, queda asociado y manchado con las tribulaciones de un título hiperviolento. Todo un torpedo en la línea de flotación de una compañía de la que se fían los padres, por así decir, y que ahora ven enturbiada su imagen. Además, con toda seguridad, la decisión disparará las descargas ilegales de la cinta en internet, un tema que hasta la fecha no parece preocupar demasiado a Ángeles González Sinde e Ignasi Guardans, para desesperación de la industria cinematográfica.
