A nadie se le escapa que África es ‘el gran olvidado’ entre los continentes. Sus países rara vez son noticia, y cuando lo son es para hablar de
A nadie se le escapa que África es ‘el gran olvidado’ entre los continentes. Sus países rara vez son noticia, y cuando lo son es para hablar de guerras y hambrunas, que nunca terminan; sólo lo hacen mediáticamente, cuando ‘los chicos de la tele y la prensa’ se aburren de las escenas de muerte de muerte y miseria, y buscan otro ‘entretenimiento’.
Abderrahmane Sissako, director de cine nacido en Mauritania, es consciente de ello. Y por ello ha firmado un singular film, encuadrable en cierto modo en subgénero del drama judicial. En Bamako Sissako imagina un juicio donde el demandante es el pueblo africano y los que se sientan en el banquillo de los acusados, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El cineasta reunió abundante documentación, y fichó a auténticos jueces y abogados para hacer sus respectivos papeles. Y como testigos desfilan muchas víctimas de la injusticia, ex mandatarios, etcétera, a veces improvisando sus discursos sobre la marcha. El film contiene algunas subtramas ficticias, con idea de mantener el interés del público.
Sin duda que el cine de Sissako es minoritario, y tal vez su film sea algo utópico y simplista en la propuesta de soluciones. Pero señala los problemas e invita a pensar. Además en esta ocasión ha contado con el apoyo de un actor medianamente conocido, Danny Glover, que ejerce de productor ejecutivo. Él y el director palestino Elia Suleiman hacen un singular cameo en el film: protagonizan una escena de un supuesto western que unos niños están viendo en la televisión.
